'Mantengan a los venezolanos en sus corazones' tras los terremotos, dice una coordinadora de una organización católica de ayuda humanitaria

Deomaris Mata camina junto a los escombros de su apartamento en La Guaira, Venezuela, el 12 de julio de 2026, tras los terremotos del 24 de junio. El número de fallecidos asciende al menos a 4.500, mientras miles de personas continúan desaparecidas. (Foto OSV News/Pablo Sanhueza, Reuters)

(OSV News) -- Los daños causados por los dos terremotos consecutivos que sacudieron Venezuela el 24 de junio son "mucho peores de lo esperado", afirmó una trabajadora de respuesta ante desastres de Catholic Relief Services (CRS), quien pidió a la gente que mantuviera "a los venezolanos en sus corazones".

Al llegar a este país latinoamericano el 9 de julio, Robyn Fieser, que coordina las comunicaciones de emergencia de CRS sobre el terreno, se encontró con que "había, literalmente, manzanas enteras de edificios que se habían derrumbado unos sobre otros. La destrucción era enorme en varias manzanas".

"Parecía una zona de guerra", afirmó Fieser en una conversación telefónica con OSV News desde Venezuela el 13 de julio.

Al menos 4.500 personas perdieron la vida durante los sismos de 7,2 y 7,5 grados, que se produjeron con solo 39 segundos de diferencia en junio.

Miles de personas siguen desaparecidas, y muchos sobrevivientes luchan por rescatar los cuerpos de sus seres queridos entre los escombros.

"Hablé con un hombre que me contó que, al sentir los terremotos, corrió inmediatamente a casa, se calzó los zapatos y salió a ayudar", explicó Fieser. "Era uno de las personas que simplemente intentaban ayudar a la gente a salir de allí como pudieran".

Las infraestructuras eléctricas, de agua y de saneamiento han quedado gravemente dañadas por los terremotos.

Los líderes y organizaciones católicas se movilizaron rápidamente para prestar ayuda, y CRS --la agencia oficial de ayuda humanitaria y desarrollo en el extranjero de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos-- "colaboró muy estrechamente" con su socio en el país, Cáritas Venezuela, según explicó la portavoz de CRS, Brittany Wichtendahl, a OSV News el 8 de julio.

Ambas organizaciones forman parte de Cáritas Internationalis, la red humanitaria mundial de la Iglesia católica universal.

CRS y Cáritas Venezuela han distribuido conjuntamente cientos de kits de emergencia con alimentos y productos de higiene, además de lonas para servir de refugio.

"La gente ha perdido sus hogares", afirmó Fieser. "Conocí a tres enfermeras que se alojan en tiendas de campaña en una pequeña plaza justo al lado de su iglesia".

CRS y Cáritas Venezuela están trabajando para proporcionar a los venezolanos los productos básicos necesarios para la vida cotidiana mientras se esfuerzan por reconstruir sus vidas, afirmó.

"Necesitan comida, necesitan agua", dijo Fieser. "Estamos proporcionando kits de higiene para que la gente pueda lavarse y cepillarse los dientes, y nos estamos encargando de los pañales para sus hijos. Estamos proporcionando mantas, comida… Necesitan de todo, porque no están en sus casas".

Esta catástrofe agrava las crisis que llevan años afectando a esta nación latinoamericana. En una actualización de la situación publicada en su página web, CRS señaló que, antes de los dos terremotos, "se calcula que 7,9 millones de personas ya necesitaban ayuda debido a años de crisis económica, inseguridad alimentaria y servicios públicos debilitados".

La actual líder, Delcy Rodríguez --quien ascendió al poder tras la captura y la imputación en enero por parte de EE UU. del entonces presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores-- se ha enfrentado a la creciente indignación de muchos venezolanos, que han señalado la lenta respuesta de su Gobierno ante los terremotos.

Fieser afirmó que los daños van mucho más allá de lo físico.

"Todas y cada una de las personas con las que he hablado están traumatizadas, todas y cada una", afirmó.

Una mujer con la que habló Fieser salió de su piso tras los terremotos y vio "gente cubierta de polvo, gente tirada en el suelo" mientras sonaba la alarma de su teléfono.

Ahora, "cualquier tipo de ruido fuerte que se parezca siquiera a una alarma la asusta", afirmó Fieser.

Quienes aún tienen acceso a sus hogares siguen mostrándose cautelosos, sobre todo porque "ha habido muchas réplicas", señaló.

"He hablado con personas que dicen que no pueden cerrar las puertas cuando se duchan porque tienen demasiado miedo de quedarse atrapadas en una habitación", explicó Fieser, añadiendo que algunas "duermen junto a la puerta principal de sus casas porque no quieren quedarse atrapadas".

Otros, en cambio, "no paran de llorar", señaló Fieser. "El impacto traumático de todo esto es extremadamente fuerte. Y creo que el apoyo emocional es, en cierto modo, tan importante como otros elementos vitales, como la comida y el agua. La gente está gravemente traumatizada por lo ocurrido".

Fieser admitió que, con los cadáveres aún bajo los escombros, "se puede oler" la descomposición.

Sin embargo, a pesar de las horribles consecuencias de los terremotos, afirmó: "Lo que más impresiona es que, aunque la gente está traumatizada --y, obviamente, vive junto a edificios donde hay cadáveres, y muchas personas aún no saben dónde están sus seres queridos--, hay un espíritu de unión".

Se refirió a las tres enfermeras que viven en una tienda de campaña, "pero que al día siguiente regresaron de inmediato al trabajo en el hospital para atender a los heridos y" a los que lloran las pérdidas de sus seres queridos.

"Siento que la gente realmente está encontrando algún tipo de alivio al unirse, ayudarse y estar juntos durante este momento tan trágico", dijo Fieser. 

"No se logra de la noche a la mañana, y la necesidad sigue siendo enorme", dijo Fieser, pidiendo a las personas que "mantengan a los venezolanos en sus corazones".



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