(OSV News) -- Los franciscanos de Estados Unidos instaron al secretario de estado estadounidense, Marco Rubio, a ayudar a detener el aumento de los ataques por parte de colonos israelíes contra cristianos en Cisjordania.
Según un comunicado difundido el 9 de julio, los 12 ministros provinciales que representan a las provincias franciscanas de EE.UU. informaron que recibieron una respuesta a la carta que enviaron el 16 de junio, tras el último ataque contra cristianos palestinos en la localidad de Taybeh.
"El Departamento de Estado respondió el 24 de junio señalando: ‘Nuestra oficina sigue dando seguimiento a los incidentes de violencia contra cristianos en Israel y Cisjordania, y nos tomamos este asunto muy en serio. Valoramos la labor que realizan para poner de relieve estas preocupaciones’", indicaron los franciscanos.
A pesar de dicha respuesta, los franciscanos afirmaron sentirse "obligados a amplificar" su llamado y hacerlo público, dado que los ataques contra los cristianos continúan aumentando.
"La violencia sigue aumentando sin cesar. El mundo no puede permanecer indiferente ante las atrocidades, y esperamos que la publicación de nuestra carta contribuya a atraer mayor atención y a fomentar la defensa de la paz frente a esta tragedia", declaró el padre franciscano Lawrence Hayes, ministro provincial de la Provincia de Nuestra Señora de Guadalupe.
A finales de junio, colonos israelíes incendiaron viviendas y vehículos en Taybeh, causando la muerte de tres personas. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaron que habían detenido a cinco sospechosos implicados en el ataque.
En una entrevista con Vatican News publicada el 7 de julio, el padre Bashar Fawadleh, párroco en Cisjordania, señaló que, tras repetidos ataques contra cristianos en la zona, colonos israelíes comenzaron a construir un asentamiento ilegal en un terreno perteneciente a Taybeh.
Los asentamientos israelíes en Cisjordania son considerados una violación del artículo 49 del Cuarto Convenio de Ginebra, el cual establece que "la Potencia ocupante no podrá efectuar la evacuación o el traslado de una parte de la propia población civil al territorio por ella ocupado".
A pesar de los reiterados llamamientos a la comunidad internacional, el padre Fawadleh declaró a Vatican News que los cristianos de la zona siguen viviendo con miedo, ya que los colonos israelíes continúan atacando a los habitantes de las aldeas.
"Simplemente pedimos permanecer en nuestra tierra sin miedo", afirmó el sacerdote.
En su llamamiento inicial a Rubio, los superiores de las provincias franciscanas advirtieron que la presencia ininterrumpida de la comunidad cristiana autóctona en Tierra Santa --que se remonta a casi 2.000 años-- está siendo desarraigada y se encamina hacia su erradicación.
También lamentaron la inacción de las fuerzas de las FDI, "que parecen incapaces, o tal vez reacias, a frenar la expansión y la violencia".
"Tememos que la violencia de los colonos israelíes radicales contra los palestinos esté llegando a un punto crítico. Las consecuencias de una Tierra Santa sin una comunidad cristiana mediadora son nefastas", expresaron los líderes provinciales franciscanos a Rubio.
También ha surgido preocupación en Gaza, ya que las fuerzas israelíes continuaron sus ataques a pesar del alto el fuego. Según Vatican News, cinco personas murieron el 12 de julio en ataques que, según el ejército israelí, tenían como objetivo un centro de producción de armas operado por Hamás.
Un funcionario de las Naciones Unidas emitió un comunicado el 13 de julio condenando la obstrucción de la ayuda humanitaria a Gaza después de que "personal armado afiliado a las autoridades de facto" asaltara un punto de distribución de alimentos y un almacén del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, donde "agredieron a dos camioneros que transportaban suministros humanitarios".
"Estos incidentes no son aislados", declaró Ramiz Alakbarov, coordinador especial adjunto de las Naciones Unidas para el proceso de paz en Oriente Medio. "Son completamente inaceptables y reflejan un patrón cada vez más peligroso de intimidación, violencia y obstrucción, incluidos intentos de contrabando, ataques y abusos contra las operaciones humanitarias".
Alakbarov pidió el fin de "toda interferencia con las operaciones humanitarias", afirmando que el pueblo de Gaza "ya ha experimentado un inmenso sufrimiento" y "no puede soportar más retrasos ni interrupciones en la entrega de asistencia vital".
"Reitero que las organizaciones humanitarias deben poder llevar a cabo su labor de forma segura, independiente, imparcial y sin temor a la intimidación ni la violencia", concluyó.


