La conferencia "¡Viva Cristo Rey!", organizada por el Ministerio Hispano de la Arquidiócesis de Detroit y Regnum Christi para conmemorar el centenario de la Guerra Cristera, reunió a cerca de 280 personas que conocieron el testimonio de los mártires cristeros y reflexionaron sobre el valor de la libertad religiosa
DETROIT — Con motivo del centenario de la Guerra Cristera, aproximadamente 280 católicos hispanos participaron el 17 de julio en la conferencia "¡Viva Cristo Rey!", una iniciativa que permitió a muchos descubrir una parte de la historia de la Iglesia que desconocían.
Celebrada en el Seminario Mayor Sagrado Corazón, la jornada fue organizada por el Ministerio Hispano de la Arquidiócesis de Detroit en colaboración con Regnum Christi e incluyó la celebración de la Santa Misa, una procesión de estandartes de los distintos ministerios, una feria dedicada a los mártires cristeros, la veneración de reliquias, música a cargo de Karen Solís y una conferencia impartida por el P. Javier Olivera Ravasi, sacerdote, historiador y uno de los principales investigadores de la Cristiada.
La respuesta de la comunidad superó las expectativas de las organizadoras. Aunque el registro en línea se cerró días antes del evento, continuaron llegando solicitudes de inscripción. Para que nadie interesado quedara fuera, el equipo organizador habilitó asientos adicionales y adaptó la logística del encuentro.
"Fue muy hermoso ver el deseo de las personas de aprender sobre un tema del que muchos conocíamos poco o nada", explicó Angelina Cortés, integrante del comité organizador, en entrevista con Detroit Catholic en español. "Al final nadie se quedó sin participar. Yo creo que ahí estuvieron las personas que nuestro Señor quería reunir esa noche".
Uno de los momentos centrales de la jornada fue la celebración de la Misa, presidida por el obispo Jeffrey Monforton, seguida por las charlas del P. Olivera Ravasi, quien recorrió la historia del catolicismo en México y explicó el contexto que dio origen a la Guerra Cristera, conflicto que enfrentó al gobierno mexicano y a miles de católicos entre 1926 y 1929, después de que diversas leyes restringieran severamente la libertad religiosa.
Para Angelina Cortés, la actitud del público durante las conferencias reflejó el interés que despertó el tema.
"Cuando el padre comenzó a hablar se hizo un silencio impresionante. La gente escuchó con mucho respeto durante toda la charla. Mencionó algunos temas que podían resultar sensibles para algunas personas. Sin embargo, nadie se levantó para irse y al final muchos nos dijeron que la experiencia había superado sus expectativas", comentó.
Al terminar las pláticas, decenas de asistentes hicieron fila para saludar al sacerdote argentino, adquirir alguno de sus libros y pedirle que los autografiara. Lejos de apresurar el encuentro, el P. Olivera Ravasi se mostró cercano y paciente con cada persona. Conversó con los asistentes, firmó todos los ejemplares que le presentaron y se tomó fotos con quienes se acercaban a saludarlo.
Una historia desconocida para muchos
Aunque la Guerra Cristera forma parte de la historia de México, muchos de los asistentes reconocieron que sabían muy poco sobre este episodio antes de participar en la conferencia.
Ese fue el caso de Norma Soriano, residente del área de Detroit y originaria de Ciudad de México.
"Siempre me ha gustado la historia y leer, pero nunca había encontrado algo que hablara de la Guerra Cristera", explicó. "La primera vez que escuché al P. Olivera en YouTube me conmocionó profundamente. Pensé: '¿Cómo es posible que no sepamos esto?'".
Cuando supo ofrecería una conferencia en Detroit decidió asistir sin dudarlo. Explicó que, durante las charlas, se sintió profundamente impactada por la valentía de los sacerdotes que permanecieron junto al pueblo aun cuando sabían que podían perder la vida.
"Me dio mucho valor para defender mi propia fe", señaló. "La parte final de la conferencia incluso me hizo llorar. Fue una experiencia que despertó algo muy profundo en mí".
Un recorrido por el testimonio de los mártires
La jornada buscó que la historia no permaneciera únicamente en las conferencias, sino que los asistentes pudieran conocer de cerca el testimonio de quienes dieron su vida por Cristo. Con ese propósito, se instaló la "Feria de los Mártires", en la que distintos ministerios de la Arquidiócesis de Detroit presentaron información sobre sus apostolados y adoptaron la biografía de un mártir cristero para dar a conocer su historia.
La ambientación también formó parte de la experiencia. Brenda Hascall, directora del Ministerio Hispano de la Arquidiócesis de Detroit, coordinó la decoración del evento con imágenes de los mártires y otros elementos relacionados con la Cristiada.
También se instalaron reliquias de primer grado de San José Sánchez del Río, el P. Miguel Agustín Pro y San Rafael Guízar y Valencia, que pudieron ser veneradas durante toda la jornada.
"Nos conmovió mucho ver la devoción de las personas", recordó Angelina. "Muchos se acercaban a rezar frente a las reliquias y después recorrían las mesas para conocer la historia de los mártires. Incluso, al terminar la conferencia, varias personas regresaron para identificar a aquellos de quienes el padre había hablado durante su exposición".
Un llamado a fortalecer la fe
Las organizadoras coinciden en que el propósito principal del encuentro era acercar a la comunidad hispana al testimonio de los mártires cristeros y mostrar cómo su ejemplo continúa siendo actual.
"Me gustaría que conozcamos más a estos mártires, que nos encomendemos a ellos y que los tomemos como intercesores", expresó Angelina. "Sus historias muestran hasta dónde puede llegar una persona por amor a Cristo y por defender su fe".
Norma considera que ese mensaje sigue siendo necesario para los católicos de hoy.
"Siempre admiré a los primeros cristianos por el valor con el que enfrentaron la persecución. Descubrir que, en mi propio país y hace apenas unas generaciones, hubo hombres y mujeres que amaron a Cristo con esa misma entrega fue profundamente conmovedor. Me hizo valorar aún más el regalo de nuestra fe."
También destacó que la jornada ayudó a fortalecer la comunión entre los distintos grupos de la comunidad hispana.
"A veces nos enfocamos tanto en el carisma de nuestro propio grupo o ministerio que olvidamos lo que realmente nos une. Esa noche todos nos reunimos por un mismo objetivo: Cristo. Creo que la conferencia sembró en nosotros un profundo sentido de unidad en Él, y nos recordó que somos una sola Iglesia”.
Al finalizar el encuentro, los libros del P. Olivera Ravasi se agotaron y muchos asistentes expresaron su deseo de seguir profundizando en la historia de la Cristiada.
Para Angelina, esa respuesta confirmó que el objetivo de la conferencia se había cumplido.
"Queríamos que las personas conocieran una parte de la historia que durante muchos años permaneció silenciada. Ver el interés de la gente por aprender más fue una gran alegría y una señal de que este testimonio sigue hablando al corazón de los católicos de hoy".


