Con un fuerte llamado a ser líderes espirituales en sus hogares, la jornada reunió a hombres de toda la arquidiócesis en un día de fe, fraternidad y conversión
DETROIT — En un clima de profunda fe, fraternidad y renovación espiritual, hombres de toda la arquidiócesis se reunieron el sábado 18 de abril en el Sacred Heart Major Seminary para participar de la 17ª Conferencia de Hombres Hispanos, una jornada que puso en el centro una verdad fundamental: Cristo es Rey y la fuente de toda fortaleza.
Inspirada en la cita bíblica "Yo y mi casa serviremos al Señor" (Jos 24,15), la conferencia invitó a los participantes a asumir con mayor conciencia y compromiso su rol como líderes espirituales dentro de sus hogares, en un contexto social donde la familia enfrenta múltiples desafíos.
Más que un evento aislado, la conferencia se vivió como una verdadera experiencia de misión y encuentro entre hermanos.
“Es una conferencia fraterna, evangélica y misionera, que busca compartir el Evangelio entre hombres”, explicó Brenda Hascall, coordinadora del Ministerio Hispano. “La fe comienza en el hogar, y desde ahí estamos llamados a amar a Dios, amar a nuestra familia y salir al mundo con ese mismo corazón”.
En ese sentido, uno de los aspectos que más se destacó fue la invitación a los padres a participar junto a sus hijos adolescentes.
“Hoy hay muchos jóvenes que están muy influenciados por las redes sociales, por otras ideologías, y a veces se alejan o dejan de escuchar a sus padres. Esta conferencia es una oportunidad muy fuerte para compartir con ellos, sentarse juntos, escuchar estos mensajes y vivir un día entre hombres que buscan lo mismo: acercarse a Dios”, señaló Brenda Hascall.
A lo largo de la jornada, los participantes pudieron vivir distintas instancias de formación y vida espiritual: charlas, testimonios, momentos de alabanza, adoración eucarística y confesiones disponibles durante gran parte del día, lo que permitió a muchos acercarse al sacramento de la reconciliación y experimentar un verdadero momento de conversión.
Uno de los testimonios que más impactó fue el de un joven que, tras sufrir un accidente automovilístico en su infancia que lo dejó en silla de ruedas, compartió cómo, a través del dolor y la búsqueda, encontró en Dios la fuerza para salir adelante. Su mensaje, dirigido especialmente a los jóvenes, fue claro: todos tienen sus propias luchas, pero esas limitaciones no deben alejarlos de Dios, sino convertirse en un camino para acercarse más a Él y descubrir su propósito.
Las charlas principales estuvieron a cargo del P. Thomas Florek, SJ, y del conferencista Luis Soto, quienes ofrecieron profundas reflexiones sobre la vida de fe en el mundo actual. Ambos invitaron a los hombres a “revestirse con la armadura de Cristo” y a vivir su vocación con valentía, especialmente en el ámbito familiar.
En particular, se destacó el llamado a comprender que la fe no es algo abstracto, sino que se construye en lo cotidiano. Luis Soto profundizó en cómo la vida cristiana comienza en el hogar, en el testimonio concreto del hombre como esposo y padre, y en la vivencia de la fe a través de gestos sencillos pero constantes.
Otro de los ejes fuertes de la conferencia fue la integración y el sentido de pertenencia a la Iglesia local. En un contexto donde muchos inmigrantes viven con la mirada puesta en su país de origen, se invitó a los participantes a dar un paso más: arraigarse, amar a sus parroquias y construir comunidad allí donde Dios los ha puesto. “Estamos llamados a compartir nuestra cultura, pero también a integrarnos, a construir puentes y a vivir una sola fe como hermanos”, explicó Brenda.
La presencia de numerosos ministerios fue también un componente clave del encuentro. A través de distintas mesas de información, los participantes pudieron conocer espacios de acompañamiento para realidades concretas como adicciones, crisis matrimoniales, depresión o soledad.
“Queremos que los hombres no solo escuchen un mensaje, sino que sepan a dónde ir después, cómo sostener esa fe en su vida diaria”, agregó la coordinadora del Ministerio Hispano.
La jornada incluyó además momentos de convivencia, como el almuerzo compartido, la música en vivo y una dinámica espiritual centrada en la lucha entre el bien y el mal, que ayudó a reflexionar sobre las decisiones cotidianas y las tentaciones que enfrentan los hombres en su vida diaria.
Uno de los momentos más profundos fue la Hora Santa, guiada por el P. Florek, que preparó el corazón de los participantes para la celebración eucarística. El día culminó con la Santa Misa presidida por el arzobispo de Detroit, Edward J. Weisenburger, quien quiso hacerse presente a pesar de haber tenido una semana particularmente exigente, acompañando a los hombres en este momento clave de su vida de fe.
Su presencia fue especialmente valorada por los organizadores y participantes, como un signo de cercanía pastoral y de apoyo a la comunidad hispana.
La celebración, que contó también con la predicación del P. Jaime Hinojos, fue vivida con gran fervor y recogimiento, para cerrar una jornada intensa tanto en lo espiritual como en lo humano.
Además, el encuentro estuvo marcado por gestos concretos de devoción, como la entrega de materiales de oración dedicados a San José y la presencia de una reliquia de José Sánchez del Río, que ayudaron a reforzar la identidad espiritual de los participantes.
Para muchos de los hombres que participaron, la conferencia no fue simplemente un evento más en el calendario, sino un verdadero punto de inflexión. Un espacio para detenerse, reflexionar y volver a lo esencial: su relación con Dios y su misión dentro de la familia.
“Lo que buscamos es que este día marque un antes y un después”, resumió Brenda Hascall. “Que los hombres salgan fortalecidos, con herramientas concretas y con el deseo de vivir su fe con más compromiso, empezando por su propio hogar”.
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