Papa Francisco: Jesús sigue descendiendo a los infiernos de hoy con su misericordia

Foto por Carolina en Unplash.

El Papa Francisco reflexionó en el texto de su catequesis, que preparó desde su residencia en el Vaticano todavía convaleciente, sobre un episodio del Evangelio “especialmente querido” para él, debido a que ocupa “un lugar especial” en su camino espiritual: el encuentro de Jesús con Zaqueo.

El Evangelio de San Lucas, según recordó el Pontífice, presenta a Zaqueo como alguien que “parece irremediablemente perdido”. El Santo Padre señaló que “quizá nosotros también nos sentimos así a veces: sin esperanza”. Sin embargo, Zaqueo “descubrirá que el Señor ya lo estaba buscando”.

Al igual que Jesús bajó a Jericó a buscar a aquellos que se sienten perdidos, el Señor Resucitado, añadió el Santo Padre, “sigue descendiendo a los infiernos de hoy, a los lugares de guerra, al dolor de los inocentes, al corazón de las madres que ven morir a sus hijos, al hambre de los pobres”.

Zaqueo era un hombre rico y jefe de los publicanos, aquellos que recaudaban impuestos de sus conciudadanos para los soldados invasores romanos, algo por lo que probablemente se sentía excluido y “despreciado por todos”, precisó el Pontífice.

Ante la llegada de Jesús y a pesar de la culpabilidad que anidaba en su corazón, Zaqueo sintió la necesidad de contemplarlo desde lo lejos. Sin embargo, su baja estatura y la multitud reunida en torno al Mesías le impedían ver con claridad.

El Papa Francisco utilizó esta imagen para recordar que en nuestra realidad todos “tenemos límites con los que debemos lidiar”. Sin embargo, subrayó que, “cuando se tiene un deseo fuerte, uno no se desanima. Se encuentra una solución. Pero hay que tener valor y no avergonzarse, se necesita un poco de la sencillez de los niños y no preocuparse demasiado por la propia imagen”, explicó.

Entonces, Zaqueo, “como un niño”, se sube a un árbol. Y Jesús, cuando llega allí cerca, “alza la mirada”, le pide que baje inmediatamente y le dice: “¡Hoy tengo tengo que alojarme en tu casa!” (Lc 19,5). “Dios no puede pasar sin buscar al que está perdido”, destacó el San Padre.

Al escuchar a Jesús, Zaqueo experimentó una alegría en el corazón, la alegría “de quien se siente mirado, reconocido y, sobre todo, perdonado. La mirada de Jesús no es una mirada de reproche, sino de misericordia. Es esa misericordia que a veces nos cuesta aceptar, sobre todo cuando Dios perdona a quienes, en nuestra opinión, no se lo merecen. Murmuramos porque nos gustaría poner límites al amor de Dios”, advirtió.

Tras señalar que el “perdón de Dios es gratuito”, el Papa Francisco recordó que Zaqueo se comprometió a devolver el cuádruple de lo que había robado, ya que deseaba “imitar a Aquel de quien se sintió amado”.

“Su propósito no es genérico o abstracto, sino que parte precisamente de su historia: ha mirado su vida y ha identificado el punto desde el que iniciar su cambio”, enfatizó.

Por último, el Santo Padre invitó a nunca perder la esperanza, al igual que Zaqueo, “incluso cuando nos sentimos marginados” o incapaces de cambiar. “Cultivemos nuestro deseo de ver a Jesús y, sobre todo, dejemos que nos encuentre la misericordia de Dios, que siempre viene a buscarnos, en cualquier situación en la que nos hayamos perdido”, concluyó.

- Esta nota fue publicada originalmente en ACIPRENSA.



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