El Papa reivindica un estilo evangélico, sin “juicios arrogantes” ni imposiciones por la fuerza

El papa León XIV saluda y estrecha la mano de varios niños mientras saluda a los fieles después del rezo del Ángelus en la Piazza della Libertà, en Castel Gandolfo, cerca de Roma, Italia, el 19 de julio de 2026. (Foto OSV News/Matteo Minnella, Reuters)

El Papa León XIV alertó este domingo contra la “tentación” de imaginar a Dios como una “figura poderosa, que se impone por la fuerza, que ocupa el espacio para dominar” y que llega de “forma triunfal”, e invitó a los fieles a adoptar un estilo evangélico marcado por la humildad.

Durante el rezo del ángelus desde el umbral del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo, donde está transcurriendo unas semanas de descanso hasta el próximo lunes 27 de julio, el Pontífice reflexionó sobre la liturgia del día.

Tras la parábola del sembrador, explicó, Jesús continúa hablando a las multitudes mediante diversas imágenes, entre ellas el trigo y la cizaña, el grano de mostaza y la levadura en la harina.

“Se trata de tres pequeñas parábolas que pretenden evocar la entrada del Reino de Dios en la historia, su acción en la vida de los hombres, la forma en que crece, se expande y transforma el mundo desde dentro”, afirmó el Papa.

A través de estas enseñanzas, Jesús propone, según León XIV, un auténtico estilo evangélico: “sin oponernos precipitadamente con juicios arrogantes, sin imponernos con el poder y la fuerza”.

“Dios prefiere la pequeñez”

El Pontífice destacó que “Dios prefiere la pequeñez, signo de su amor discreto, que nos deja libres para acogerlo o rechazarlo, que busca abrirse camino incluso en medio de la cizaña, que actúa de forma escondida e invisible como la semilla más pequeña de todas y fermenta dentro de la masa sin hacer ruido”.

En este sentido, advirtió que con frecuencia los creyentes esperan “algo espectacular”. “Deseamos un Dios que intervenga desde lo alto arrancando de inmediato la cizaña del mal. Nos imaginamos a un Dios fuerte y poderoso y, por desgracia, adaptamos también a esta imagen nuestra forma de ser cristianos y de ser Iglesia”, alertó.

Sin embargo, subrayó que el Reino de Dios crece silenciosamente “aún en medio de la cizaña”.

Y añadió: “Nos pide una mirada capaz de percibir el bien que brota incluso en la oscuridad del mal, sin juzgarlo todo de inmediato; viene como la más pequeña de las semillas y, por eso, exige la paciencia de saber acompañar los procesos, reconociéndolo en la pequeñez de lo cotidiano y en la sencillez de la vida ordinaria; crece de manera invisible, como la levadura en la harina, y así nos libera del desánimo y nos invita a tener confianza incluso cuando nos parece que Dios está ausente”.

El Papa recordó que, en realidad, Dios nunca abandona a sus hijos “porque, en realidad, Él siempre nos acompaña y su amor siempre está actuando en nuestro favor”.

A continuación, exhortó a trasladar esta lógica evangélica a la vida personal y eclesial. “Este estilo de Dios debe convertirse también en la forma en que, tanto como individuos como Iglesia, vivamos la realidad que nos rodea”, afirmó.

Por ello, animó a los fieles a “adoptar un estilo evangélico, sin oponernos precipitadamente con juicios arrogantes, sin imponernos con el poder y la fuerza, sin perder la confianza en la obra de Dios”.

En este contexto, citó una reflexión del entonces Cardenal Joseph Ratzinger, (más tarde Papa Benedicto XVI) durante el Jubileo de los catequistas y profesores de religión en el Año Santo del 2000, quien afirmaba que es necesario “someternos a la lógica de la semilla, que no es la del éxito ni de la grandeza, sino que nos pide que nos hagamos pequeños y que sirvamos a la vida de las personas”.

Finalmente, León XIV señaló que quienes abrazan esta actitud se convierten en instrumentos de transformación para el mundo. “Nos convertiremos en una pequeña semilla del Evangelio que germina y en una levadura de amor que transforma la masa del mundo”, concluyó.

Tras el rezo del ángelus de este domingo, el Papa León XIV dirigió un saludo especial a los habitantes de Castel Gandolfo, la localidad a orillas del lago Albano.

“Mientras disfruto de unos días de descanso, reitero mis saludos y mi gratitud a todos ustedes, habitantes de Castel Gandolfo, ¡y doy una calurosa bienvenida a los peregrinos que vienen de todas partes del mundo!”, expresó el Pontífice tras el rezo mariano.

No olvidarse de los que sufren los conflictos

A continuación, también manifestó su preocupación por las situaciones de conflicto que continúan afectando a diversas regiones del mundo. León XIV aseguró que sigue con atención las noticias que llegan de los países golpeados por la guerra y la violencia, e invitó a no olvidar a quienes padecen las consecuencias de estos enfrentamientos.

“Sigo con preocupación lo que ocurre en diversos países asolados por la guerra y la violencia. No olvidemos a quienes sufren y mueren a causa del conflicto, y sumemos nuestras oraciones a nuestro firme compromiso con la paz”, exhortó sin nombrar en esta ocasión ningún territorio en concreto.

Las palabras del Papa fueron acogidas entre aplausos por los fieles presentes en Castel Gandolfo, que se habían reunido para participar en la oración mariana.

-Esta nota fue publicada originalmente en ACIPRENSA.



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