En medio de la preocupación que generan las redadas migratorias en la comunidad, el arzobispo afirmó: "Quiero solidarizarme con quienes están sufriendo"
DETROIT — El arzobispo de Detroit, Edward J. Weisenburger, participó el 30 de octubre en una vigilia en Clark Park, en el suroeste de la ciudad, junto a católicos y personas de otras confesiones religiosas que se reunieron para defender los derechos y la dignidad de los inmigrantes y pedir una reforma migratoria justa.
Desde 2017, la organización Strangers No Longer convoca todos los viernes por la tarde a una vigilia en el corazón de Mexicantown, un barrio de Detroit con una importante presencia latina. La iniciativa nació para acompañar a quienes viven con temor ante los operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en la zona.
Kim Redigan, feligresa de la parroquia Gesu de Detroit e integrante de Strangers No Longer, una organización católica de defensa de los derechos de los inmigrantes dirigida por laicos, explicó a Detroit Catholic que las vigilias surgieron para brindar apoyo a las familias de la comunidad, en particular a los niños y jóvenes afectados por las redadas, detenciones y deportaciones de sus padres, vecinos y amigos.
"Comenzamos en febrero de 2017, durante la primera administración de Trump, cuando los agentes del ICE recorrían los barrios y golpeaban las puertas de las casas de los inmigrantes. Una trabajadora social de nuestro grupo nos contó cómo esta situación estaba afectando a los niños", recordó Redigan. "Había chicos que se hacían pis en la cama, se peleaban y tenían miedo de estar incluso en su propio vecindario".
La participación del arzobispo Weisenburger tuvo lugar en un contexto de creciente preocupación por los operativos migratorios en el suroeste de Detroit. En los últimos días, se habían difundido informes sobre un aumento de las detenciones en esa zona, donde reside una numerosa comunidad de inmigrantes mexicanos.
"Al enterarme de que había agentes del ICE en la zona, quise estar presente para expresar mi solidaridad con mis hermanos y hermanas, especialmente con quienes viven aquí", dijo el arzobispo Weisenburger.
El arzobispo recordó que, poco después de que el papa Francisco lo nombrara al frente de la Arquidiócesis de Detroit, en marzo de 2025, un sacerdote de la arquidiócesis le habló de feligreses que vivían con temor a ser deportados e incluso habían decidido regresar por su cuenta a sus países de origen, por miedo a poner en riesgo el bienestar de sus seres queridos.
"Regresaban a países a los que no habían vuelto en años. Era una situación devastadora para ellos y para su parroquia", señaló el arzobispo Weisenburger.
Redigan explicó que el grupo se reúne cada semana en Clark Park, cerca de las escuelas Western International High School, Cristo Rey High School y Holy Redeemer School, al finalizar la jornada escolar, para acompañar y brindar apoyo a los estudiantes.
"No se trata tanto de una protesta, sino de un gesto de amistad y solidaridad con ese niño y con todos los niños", explicó Redigan, directora de pastoral universitaria de Cristo Rey. "Por eso estamos aquí a la hora de la salida de la escuela".
Redigan señaló que, últimamente, los integrantes del grupo han observado un aumento del hostigamiento por parte de agentes de inmigración, especialmente cuando feligreses de origen inmigrante se dirigen al trabajo o a la iglesia.
De cara a las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre, muchos miembros de la comunidad que se han naturalizado como ciudadanos estadounidenses han manifestado que tiene miedo de ir a votar, contó Redigan.
"Por eso muchos de nosotros recibimos capacitación y estamos preparados", explicó Redigan. "El próximo martes voy a desempeñarme como acompañante espiritual en un centro de votación de una comunidad vulnerable, y creo que muchos de los integrantes del grupo están haciendo algo parecido. Nuestra tarea es estar presentes para que las personas sepan que pueden acercarse a votar con tranquilidad, acompañarlas durante el proceso y prestar atención a lo que sucede. También hay personas que actúan como observadores electorales, pero esa es una función distinta. Como acompañantes espirituales, estamos allí para brindar apoyo emocional y espiritual a quienes van a votar".
Los participantes de la vigilia llevaban carteles con mensajes como "Ningún ser humano es ilegal" y "Jesús fue refugiado". El arzobispo Weisenburger sostenía uno que decía "Todos somos familia".
"Como cristianos, no podemos dejar de reconocer el rostro de Cristo en los demás", afirmó el arzobispo Weisenburger. "Hoy estoy aquí únicamente porque quiero solidarizarme con quienes están sufriendo. Reconozco el rostro de Cristo en ellos y quiero estar a su lado".
Así como Jesús cuestionó a los fariseos y saduceos de su época cuando abusaban de su poder, los cristianos de hoy deben alzar la voz frente a las injusticias y evitar una "religión complaciente" que prefiere no incomodar a nadie, señaló el arzobispo.
"A veces creo que hay quienes quieren reducir la religión a la amabilidad y la oración", dijo. "Y aunque ser amables y rezar son aspectos fundamentales, dejar de lado el mensaje de Jesús sobre la justicia, la dignidad humana y la verdad para reducir la religión a eso no es cristianismo. Debemos vivir ambas dimensiones".
En declaraciones a los medios después de la vigilia, el arzobispo Weisenburger reconoció que la inmigración es uno de los temas centrales de las próximas elecciones y recordó que, según la enseñanza de la Iglesia, las leyes migratorias de un país y su aplicación deben estar fundamentadas en el respeto a la dignidad humana de cada persona.
"La decisión de por quién votar es compleja, y el catolicismo no encaja plenamente en ningún partido político", afirmó el arzobispo Weisenburger. "Por eso, entre otras razones, la Iglesia mantiene una postura apartidista". Sin embargo, agregó: "La Iglesia siempre se pronuncia sobre cuestiones morales. No solo tiene derecho a hacerlo, sino también el deber evangélico de hacerlo".
"Lo más importante al hablar de inmigración y del voto es recordar siempre la dignidad humana de cada persona y reconocer la presencia de Cristo y su dignidad en cada ser humano", añadió el arzobispo. "Todos hemos sido creados a imagen de Dios".


