13 cosas que hay que saber sobre la encíclica del Papa León sobre la IA

El Papa León XIV saluda mientras participa en una procesión para presidir un servicio de oración vespertino en la Basílica de San Pablo Extramuros, en Roma, el 25 de enero de 2026, con motivo de la clausura de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. (Foto CNS/Lola Gomez)

(OSV News) -- ¿Qué significa custodiar nuestra humanidad? Esa pregunta está en el centro de la tan esperada primera encíclica del Papa León XIV, "Magnifica Humanitas: Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial", publicada el 25 de mayo. A continuación, se presentan algunos aspectos clave que es importante conocer sobre esta importante misiva papal. 

1. Significa "Magnífica humanidad" en latín; el título proviene de las primeras palabras del texto tal y como están traducidas al latín, como habitualmente ocurre con las encíclicas papales. Esas palabras dicen, según su traducción al español: "La magnífica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos". A lo largo de la encíclica, el Papa León destaca "la grandeza de la persona humana", con hombres y mujeres creados por Dios para la relación con él y para con los demás, cooperando con la labor creativa de Dios y guiados por el Espíritu Santo.

2. El documento --en su versión en español-- cuenta con más de 44.000 palabras. Contiene cinco capítulos enmarcados entre una introducción y una conclusión sólidas. El primer capítulo traza la evolución de la doctrina social de la Iglesia, o enseñanza social, especialmente desde la "Rerum Novarum", la influyente encíclica de 1891 del Papa León XIII sobre la dignidad del trabajo. El segundo capítulo ahonda en la substancia de la doctrina social católica. El tercer capítulo explora los desafíos que la inteligencia artificial presenta a la humanidad, el cuarto capítulo se centra en la defensa de la verdad, el trabajo, y la libertad; y el quinto capítulo se enfoca en lo que implica usar IA en situaciones bélicas.

3. Desde la educación y los trabajos a las compañías tecnológicas privadas y las familias, los temas cubiertos por "Magnifica Humanitas" son muy amplios. La encíclica aborda temas como el prospecto del desempleo, el futuro de la educación, la protección de las libertades humanas, el tiempo excesivo frente a las pantallas, la adición a la tecnología, la propiedad de los datos, criptomonedas, disparidades económicas, el impacto medioambiental, transhumanismo y posthumanismo, además de ciberataques y otros tipos de conflictos bélicos. El Papa León habló de la idea de una "IA más moral" y argumenta que las bases de "la denominada 'alineación' de la IA con los valores humanos" requiere "la posibilidad de discutir el código ético que debe ser usado, sometiéndolo a criterios de justicia social compartida" en conversaciones que incluyan a todas las comunidades.

4. Este documento incluye referencias a una variedad de pensadores influyentes. Más allá de los predecesores del Papa León, la encíclica apunta, o cita a Dorothy Day, Maria Montessori, Martin Luther King Jr., J.R.R. Tolkien, Plato, la conferencia episcopal estadounidense, y la pensadora Hannah Arendt, entre otros. Y, por supuesto, el Papa León entreteje referencias a San Agustín, el santo patrón de la orden religiosa del pontífice agustino y un guía siempre presente, especialmente por medio del libro del obispo africano del siglo V, "La ciudad de Dios".                                                                                                                                  5. Recurre a imágenes bíblicas para instar a la gente a reflexionar sobre lo que la humanidad está construyendo en "la obra de nuestro tiempo". La Torre de Babel y la Ciudad de Dios son contrastadas a lo largo de la encíclica para ilustrar las dos direcciones posibles que podría tomar la era de la IA: un camino de arrogancia, hacia un sentido artificial de autosuficiencia y caos, o un camino hacia la comunión, relación y Dios. El Papa León subraya la necesidad crítica para desarrollar un proceso de discernimiento para guiar el desarrollo de la IA. "Hoy nuestra edificación debe tener como fundamento la relación con Dios", escribió el Papa León.

6. A pesar de sus desafíos, la IA no debe ser temida. La tecnología "no debe considerarse, en sí misma, como una fuerza antagónica respecto a la persona", escribió. "A lo largo de los siglos, el desarrollo tecnológico ha contribuido a una mejora significativa de las condiciones de vida de la humanidad; al mismo tiempo, cada etapa del progreso también ha puesto de manifiesto el lado ambiguo de instrumentos capaces de causar daño cuando no se orientan hacia el bien". Se dirige directamente a quienes desarrollan sistemas de IA, diciéndoles que "la innovación tecnológica puede ser, en cierto modo, una forma humana de participación en el acto divino de la creación" y, por tanto, los desarrolladores llevan "un importante peso ético y espiritual, ya que cada elección de proyecto expresa una visión de la humanidad".

7. Dedicar tiempo al discernimiento es fundamental en nuestro camino hacia el futuro. La encíclica invita a la gente de buena voluntad a iniciar "un discernimiento compartido capaz de profundizar en las raíces espirituales y culturales de las transformaciones que se están produciendo" con lo que respecta a la IA. "Estamos viviendo una rápida fase de transición, un 'cambio de época' en el que … la mayoría de las personas permanece a la espera, observa desde lejos y simplemente aguarda a que todo salga bien", escribió el Papa León. "Precisamente por eso se imponen en nuestra conciencia preguntas decisivas, que ya no pueden eludirse: ¿Hacia dónde vamos? ¿Hacia qué meta deseamos orientarnos? ¿Qué dirección elegir como comunidad humana y como pueblos?"

8. Explica los principios de la doctrina social de la Iglesia y por qué son importantes para construir un futuro en el que la humanidad prospere. El Papa León explica los principios fundamentales de la doctrina social católica --la dignidad de la persona, el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad, la solidaridad y la justicia-- al tiempo que defiende su aplicación como principios rectores de la IA. "La Doctrina social de la Iglesia es un patrimonio de sabiduría, en el que encontramos principios para pensar, criterios para discernir y juzgar, y orientaciones concretas para actuar", escribió. "Se fundamenta en la Sagrada Escritura y en la Tradición y, en diálogo con las ciencias, nos ayuda a leer con lucidez los desafíos del presente, identificando caminos adecuados para vivir un testimonio cristiano límpido, con alegría y al servicio del mundo. No es un conjunto estático de conceptos, sino un corpus vivo de verdades, que custodia e interpreta la vocación de la humanidad a una vida plena y justa". Mientras la inteligencia artificial ha avanzado exponencialmente y se ha convertido en parte de la vida cotidiana, las personas de bien deben "asumir con lucidez y responsabilidad los retos de nuestro tiempo", dijo.

9. Las personas no pueden ser reducidas a máquinas, medirse por su eficiencia ni valorarse por su "optimización". La inteligencia artificial amenaza con hacer "parecer justa y normal una visión antihumana", escribió el Papa León, "según la cual la plenitud de la vida consistiría en tener más, reducir la fragilidad, eliminar lo imprevisto y controlarlo todo. Cuando la eficiencia se vuelve medida de valor, el ser humano es tentado a considerarse como un proyecto que debe optimizarse más que como una criatura llamada a la relación y a la comunión". Por el contrario, escribió "la calidad de una civilización se mide no por el poder de sus medios, sino por el cuidado que sabe ofrecer, por la capacidad de reconocer un rostro en el otro y no una función". 

10. Se debe considerar seriamente el impacto de la IA en situaciones de guerra. El Papa León se preocupa de manera particular que la inteligencia artificial "separada de la ética y de la responsabilidad, haga más rápida e impersonal la decisión sobre la vida y la muerte, y presente el uso de la fuerza como una opción inmediata y viable". Al llamar a la humanidad a una "civilización del amor", ésta "no es una utopía ingenua, sino un proyecto exigente. Consiste en traducir la caridad en estructuras de justicia, en dar cuerpo institucional a la fraternidad y en considerar al otro --ya sea persona o pueblo-- como un aliado necesario para la construcción del bien común". También da pautas para el uso de AI en conflictos bélicos.

11. "Magnifica Humanitas" trata fundamentalmente sobre las relaciones. A lo largo de su encíclica, el Papa León destaca la relación de la humanidad con Dios, la relación de las personas entre sí. En este aspecto, él enfatiza la acción sobre la pasividad e insta a las personas a trabajar para lograr "una solidaridad deseada y elegida". Escribió que "es el criterio para orientar los procesos tecnológicos: no basta con que la IA nos haga más eficientes o conectados, debe servir para edificar esa familia humana universal, con derechos y deberes compartidos, donde la proximidad digital se convierta en una ocasión real de encuentro y de cuidado recíproco".

12. Independientemente de lo que depare el futuro, el sentido de la humanidad está arraigado en Jesucristo. Las conclusiones del documento incluyen una reflexión cautivadora sobre la Encarnación por medio del "rostro del Hijo una magnífica humanidad que también ilumina la época de la IA". "Ningún sistema de cálculo, por sofisticado que sea, genera un corazón que se entrega, ni una conciencia capaz de discernir el bien. Incluso cuando las máquinas sobresalen en eficiencia, el centro de la historia sigue siendo un rostro humano que exige ser contemplado", escribió. "Este rostro humano es la plenitud hacia la que camina la historia". 

13. La encíclica nos llama a una conversión personal. El Papa propone para los cristianos un itinerario "sobrio y exigente con el cual vivir este cambio de época a la luz del Evangelio" centrados en "la contemplación del designio de Dios", nutriéndose de la Palabra y de la Eucaristía, construyendo "el bien en el mundo" y orando junto con la Virgen María. Él motivó a la gente a cultivar comunidad y relaciones en persona, educar a los jóvenes para que amen la verdad, pasar tiempo con los pobres y solitarios, ser una voz a favor de la justicia, defender la verdad objetiva y tratar el mundo digital "como un nuevo continente por evangelizar". En su reflexión final, se centró en el "Magníficat", el cántico en el que la Virgen María glorifica a Dios, y que es mencionado en el primer capítulo del Evangelio de Lucas. El Papa León escribió: "En la fidelidad humilde de cada día, también el tiempo de la IA puede ser un paso en el que el Espíritu haga madurar la civilización del amor en nuestras vidas".  



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