La cena anual en favor de la vida es organizada, preparada y servida cada año por los seminaristas del Seminario Mayor Sacred Heart
DETROIT — Más de 300 personas participaron el 13 de febrero en la 16ª Cena anual por la Vida, realizada en el Seminario Mayor Sacred Heart . Los asistentes se reunieron para apoyar a los seminaristas —quienes cada año planifican, organizan, cocinan y sirven la cena— y, especialmente, para acompañar a madres y bebés necesitados.
Este año, los fondos recaudados fueron destinados a Pregnancy Aid Detroit. El centro de apoyo a embarazos en situación vulnerable, ubicado sobre Eight Mile Road, en Eastpointe, ofrece pruebas de embarazo gratuitas y confidenciales, ecografías, contención emocional y ayuda material para mujeres embarazadas. En los próximos meses abrirá una segunda sede en Mack Avenue.
Desde las 2 de la tarde, los seminaristas trabajaban en los preparativos. Algunos estuvieron en la cocina; otros atendieron las mesas, reabastecieron la comida o interpretaron música desde el balcón del gimnasio, creando un ambiente cálido para los invitados.
Al finalizar la noche, el evento había recaudado más de $20,000 para Pregnancy Aid Detroit. Gracias al patrocinio de Alliance Catholic Credit Union, la totalidad de lo obtenido por la venta de entradas, una rifa y las donaciones fue destinada directamente a la causa.
Charles Bemiss y Jake Rapanotti, ambos seminaristas de la Arquidiócesis de Detroit, fueron los copresidentes de la Cena por la Vida de este año. El mes pasado, Bemiss participó en la Marcha por la Vida en Washington, D.C., junto a 10 compañeros de Sacred Heart.
“Como hombres católicos y como seminaristas que vamos asumiendo la dimensión pública del sacerdocio, apoyar y promover una cultura de la vida es fundamental para el futuro de la Iglesia”, afirmó Bemiss. “La Cena por la Vida es un signo visible de la cultura provida que representamos, y cada año ofrece un apoyo que salva y transforma vidas. Preparamos un lugar, una comida y un sentido para estar aquí, y el pueblo de Dios siempre responde con generosidad”.
El seminarista de Detroit Christian Pulido se ofreció como mesero para la recaudación de fondos. Este fue su cuarto año como voluntario, encargándose de rellenar las jarras de agua, servir vino y levantar las mesas durante la cena.
“Me encanta conocer a las personas y reencontrarme con ellas cada año”, dijo Pulido. “Es una manera hermosa de servir a la causa de la vida”.
Robert Tull es seminarista de la Diócesis de Lansing y cursa su primer año de estudios en Sacred Heart. Cuando se supo que tenía talento para la cocina, le pidieron que estuviera a cargo de la preparación del menú y de la coordinación de la comida.
“Me encanta cocinar y colaborar con una buena causa, así que esto era perfecto para mí”, comentó Tull, quien contó con la ayuda de otros seis seminaristas y del personal de cocina de Sacred Heart.
El diácono Jim Musgrave (Arquidiócesis de Detroit) y el diácono Drew Langton (Diócesis de Marquette) recibieron a los invitados que iban llegando a la cena.
Uno de seis hermanos y tío de 25 sobrinos, el diácono Langton señaló que su familia es un ejemplo vivo de la “alegría y belleza de la vida”.
“Ser provida no es solo una postura política. Es algo central a nuestra fe: creemos que Dios crea a cada persona por un acto puro de amor”, afirmó el diácono Langton. “Todos merecen amor y una familia, porque cada ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, maravillosamente hecho. Por eso defendemos la vida: es parte de nuestra fe, es nuestra fe puesta en acción”.
Como parte del programa de la velada, Dave Swider, presidente de Pregnancy Aid Detroit, compartió con los asistentes la labor que realiza el centro de ayuda a embarazos en crisis. El acompañamiento incluye pañales, ropa, fórmula, asientos para automóvil y otros recursos que apoyan a la madre y al bebé hasta el primer año de vida.
“La mayoría de las mujeres quieren ser madres, y algunas necesitan un poco de ayuda para poder llegar a ese momento y elegir la vida”, señaló Swider. “Les brindamos orientación para que sepan cómo ejercer la maternidad. Ofrecemos pruebas de embarazo, consejería, ropa de maternidad… lo que necesiten”.
En 2025, Pregnancy Aid realizó 213 ecografías, explicó Swider. De esas, 193 mujeres eligieron la vida para su hijo por nacer. Al finalizar su presentación, se proyectó un video con los rostros de muchos de los bebés que pudieron nacer gracias a ese acompañamiento.
“En Pregnancy Aid medimos nuestro éxito por las vidas que se salvan”, continuó Swider. “La estadística más impresionante que puedo compartir es que nuestra tasa de éxito supera ligeramente el 90%. La clave está en que, cuando la madre ve al hijo en su vientre, es muy poco probable que decida abortar”.
Jessica Vucinaj, de 24 años, fue una de las muchas personas que asistieron por primera vez a la Cena por la Vida. Vucinaj, cuya compañera de universidad trabaja en Right to Life Michigan, comentó que durante sus estudios en Central Michigan University participaba con frecuencia en eventos provida.
“Creo que mi generación de católicos tiene un deseo apasionado por la Iglesia y quiere involucrarse”, señaló Vucinaj. “Tengo amigos que trabajan en el ámbito de la salud, y conversamos sobre cómo, cuanto más aprendemos sobre el cuerpo humano, más nos maravillamos ante la creación de Dios y más queremos dialogar sobre la dignidad y la santidad de la vida”.
Rapanotti, uno de los coorganizadores, afirmó que él y sus hermanos seminaristas están profundamente agradecidos por los más de $20,000 recaudados para Pregnancy Aid Detroit para apoyar la defensa de la vida en el sureste de Michigan.
“El trabajo que realizamos y las convicciones que tenemos no se limitan a afirmar que el aborto es algo negativo, sino que parten de la certeza de que la vida es un bien”, expresó Rapanotti. “La vida es un hermoso don de Dios que debe ser protegido, y mis hermanos y yo estamos agradecidos por la oportunidad de aportar nuestro granito de arena allí donde podemos”.


