Tierra Santa celebró el cierre del mes de mayo, dedicado a la Santísima Virgen, con la tradicional procesión que recorre las calles de la Ciudad Vieja de Jerusalén.
La actividad, que ocurrió el sábado 30 de mayo, estuvo presidida por el Cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén; Fray Francesco Ielpo, Custodio de Tierra Santa; y por otros prelados como el Nuncio Apostólico, Mons. Giorgio Lingua.
Según la oficina de prensa del Patriarcado Latino de Jerusalén, la procesión comenzó en el patio del Monasterio de San Salvador, donde se rezó el Rosario. Luego, se celebró una Misa y, durante la liturgia, el Cardenal Pizzaballa impartió su bendición sobre Medallas Milagrosas, mientras un grupo de niñas locales recitaron el acto de consagración al Inmaculado Corazón de María.
Las medallas fueron luego repartidas por Fray Ielpo entre la feligresía. La comunidad, unida en oración, elevó luego una “acción de gracias por el don de la presencia maternal de María en la vida de la Iglesia e invocaron su intercesión por la paz y por un verdadero testimonio de su Hijo en la tierra del Evangelio”, explicó el patriarcado.
El “vivo espíritu cristiano” de Jerusalén
Tras la Misa, el Cardenal Pizzaballa expresó su alegría por ver a los creyentes reunidos alegremente y dando testimonio de su fe en las calles de la Ciudad Santa."Es hermoso estar juntos una vez más y caminar por los barrios de la Ciudad Vieja llevando nuestras oraciones y nuestra fe", dijo.
"Hoy han demostrado el vivo espíritu cristiano de esta ciudad. Los animo a seguir preservando el carácter cristiano de Jerusalén y a permanecer como testigos de la Resurrección y de la esperanza en esta tierra bendita", agregó el purpurado.
Con un ícono de la Santísima Virgen en sus manos, el cardenal destacó la importancia de la presencia cristiana en Jerusalén, tan amenazada especialmente en los últimos meses por la violencia de la guerra y la intolerancia, y remarcó el valor de su misión en una región tan importante para la Iglesia Universal.
La celebración de los frailes de la Custodia
También el 30 de mayo, los frailes de la Custodia de Tierra Santa (CTS) “vivieron una jornada intensa” con otra Misa en la que unieron las celebraciones de la Visitación de la Virgen María con las de la clausura del mes mariano.
Los frailes, acompañados de la comunidad cristiana local y algunas religiosas, honraron la visita de Santa María a su prima Santa Isabel —que se celebra tradicionalmente cada 31 de mayo, pero que este año se adelantó por coincidir con la Solemnidad de la Santísima Trinidad— como un “momento evangélico rico en alegría y reconocimiento del misterio de la salvación”.
Fray Ielpo dijo, en su homilía, que “a través de María llega Jesús” y que, al igual que Ella lo hiciere al ponerse de camino para visitar a Santa Isabel, “nuestra misión sigue siendo llevar a Cristo a los hombres y mujeres de nuestro tiempo”.
Por último, el Custodio invitó a renovar la bienaventuranza de la fe, que permite que cada creyente sea capaz de "engendrar a Cristo en el mundo" a través de su propia vida.
-Esta nota fue publicada originalmente en ACIPRENSA.


