La arquidiócesis concluye 412 sesiones de escucha parroquiales; los borradores de los modelos para los nuevos pastorados ya están disponibles en línea para comentarios del público
DETROIT — Durante los últimos dos meses, los feligreses de la Arquidiócesis de Detroit han tenido un primer vistazo de lo que podría deparar el futuro para las 209 parroquias de la arquidiócesis.
Mientras la Iglesia local lidia con la disminución de las congregaciones, el envejecimiento de los edificios y una inminente y crítica escasez de sacerdotes, el proceso de reestructuración de la arquidiócesis —lanzado en noviembre de 2025— alcanzó un hito importante el 17 de junio con la conclusión de 412 sesiones de escucha parroquiales en toda la arquidiócesis.
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Más de 40,000 personas asistieron a las sesiones, durante las cuales se presentó a los católicos locales información, datos demográficos y propuestas destinadas a abordar los importantes desafíos que enfrenta la Iglesia local.
Las propuestas —que ya están disponibles para consulta pública y comentarios en restructuring.aod.org— contienen varias opciones sobre cómo podría agruparse cada parroquia en nuevos "pastorados", configuraciones en las que una o varias comunidades parroquiales estarían dirigidas por un solo párroco, con o sin la ayuda de vicarios parroquiales.
En algunos casos, las propuestas reflejan realidades dolorosas, como parroquias donde es posible que ya no se puedan celebrar misas de fin de semana debido a la escasez de clero o recursos.
En toda la arquidiócesis, 87 parroquias se quedarían sin misas de fin de semana en al menos una de las propuestas. Sin embargo, es probable que la cifra final sea menor una vez que se seleccione una única propuesta para cada pastorado. Las parroquias que ya no tengan misa dominical no cerrarán automáticamente, sino que se llevará a cabo un proceso deliberado para discernir el futuro de esos templos después de que los pastorados comiencen en julio de 2027.
Aunque las sesiones de escucha ya han concluido, los católicos locales todavía están a tiempo de emitir sus comentarios sobre las propuestas a través de una encuesta en línea disponible hasta el 31 de julio.
Las propuestas —que en este momento son solo borradores— tienen como objetivo ser un punto de partida para la discusión, no el resultado final, señaló el P. Mario Amore, director del Departamento de Renovación Parroquial de la arquidiócesis.
“Durante las sesiones de escucha, la gente recibía esta información por primera vez y daba su reacción inicial, pero entendemos que las personas necesitan más tiempo para procesar esto”, dijo el P. Amore. “La gente tiene una conexión profunda con su comunidad parroquial, y especialmente en aquellas parroquias donde se propone que no haya misas de fin de semana, hay mucha emoción, y con toda razón”.
Como parte del proceso de reestructuración, las parroquias se han agrupado en 15 áreas de planificación geográfica. Los feligreses pueden encontrar los borradores de las propuestas que afectan a su parroquia bajo su área de planificación en el sitio web de reestructuración, así como un enlace a la encuesta de retroalimentación. También está disponible la información financiera, sacramental y demográfica de cada parroquia.
El propósito de la encuesta en línea es dar a los feligreses la oportunidad de asimilar la información, orar con ella y ofrecer comentarios sobre lo que podría o no funcionar.
Desde 2011, la asistencia a misa en toda la arquidiócesis ha disminuido en un 40%, y se proyecta que el número de sacerdotes disponibles para servir disminuya en un 30% durante la próxima década. Cuatro de cada diez parroquias enfrentan déficits presupuestarios. Muchos sacerdotes están a cargo de dos, tres o más parroquias, con cargas y demandas ministeriales insostenibles.
“Existe la sensación de que la gente, por lo general, entiende que tenemos que hacer algo, pero cuando esto baja al nivel local, nos va a afectar a todos de una forma u otra”, expresó el P. Amore.
Las parroquias que no tengan una misa dominical en el futuro podrían utilizarse para otros fines —como bodas, funerales o sedes de ministerios auxiliares—, pero otras podrían cerrarse más adelante. En los casos en que un edificio o propiedad de la iglesia se cierre o se venda, los ingresos permanecerán en la nueva comunidad fusionada, aclaró el P. Amore.
A medida que el proceso avanza, los líderes arquidiocesanos han recalcado que entre el 20% y el 40% de los modelos iniciales de pastorado podrían cambiar a raíz de los comentarios de los feligreses, basándose en procesos similares que se han llevado a cabo en otras diócesis.
Además de los datos duros, hay muchos elementos intangibles que considerar, añadió el P. Amore: factores tales como las rutas de traslado, consideraciones étnicas y lingüísticas, la dinámica parroquial y comunitaria, las necesidades ministeriales y otras realidades.
“Los números por sí solos no nos cuentan toda la historia”, afirmó el P. Amore. “La retroalimentación nos ayuda a obtener una imagen completa de la parroquia y de la comunidad para ayudarnos a comprender qué ajustes podrían ser necesarios”.
Qué viene después
Una vez que la encuesta de retroalimentación cierre el 31 de julio, todos los comentarios recopilados serán leídos, organizados y considerados —un proceso minucioso que la arquidiócesis se toma muy en serio, dijo el P. Amore.
Con base en esa retroalimentación, las propuestas se perfeccionarán antes de ser presentadas nuevamente a los sacerdotes y líderes parroquiales clave en el otoño para recibir su aportación final.
Cuando estén cerca de su forma definitiva, las propuestas serán revisadas por organismos consultivos clave de la arquidiócesis, incluido el Consejo Presbiteral —un cuerpo de sacerdotes establecido canónicamente para asesorar al arzobispo— y la Comisión de Reestructuración Arquidiocesana, un grupo representativo de clérigos, laicos y religiosos creado para asesorar en el proceso de reestructuración.
Después de que esos grupos las hayan revisado, las propuestas se enviarán al arzobispo Edward J. Weisenburger para su discernimiento final, y se espera que el arzobispo publique los planes definitivos en abril de 2027. Los nuevos pastorados entrarían en vigor el 1 de julio de 2027.
Además de los nuevos pastorados, la mayoría de los sacerdotes activos de la arquidiócesis recibirán nuevos nombramientos a partir de julio de 2027.
A principios de este año, casi 200 sacerdotes completaron un “inventario de liderazgo sacerdotal”, una encuesta diseñada para identificar las áreas de ministerio y servicio donde se sienten llamados a servir. En los próximos meses, los sacerdotes se reunirán con los miembros del consejo de asignaciones de la arquidiócesis para explorar posibles oportunidades de nombramiento.
Una de las razones para la reasignación es evitar situaciones en las que un párroco que ha estado mucho tiempo en una parroquia se vea obligado a dividir su atención entre su parroquia actual y una nueva; lo cual, incluso si se hace con prudencia, puede dar la impresión de favoritismo, explicó el P. Amore.
“En estas nuevas agrupaciones de pastorados, hemos escuchado de otras diócesis que lo mejor es empezar desde cero, tanto para los sacerdotes como para los feligreses”, comentó el P. Amore. “Si un padre ha servido a una determinada comunidad parroquial durante muchos años, la perspectiva de las otras parroquias podría ser: 'Bueno, el padre favorece a esa parroquia porque esa ha sido su comunidad por años'. Por otro lado, él podría verse tentado a prestar más atención a sus otras parroquias para contrarrestar esa suposición, a expensas de su comunidad actual”.
Además de comenzar desde cero, también es una oportunidad para apoyar a los sacerdotes al ubicarlos en situaciones donde sus dones y carismas ayuden a que ellos y sus comunidades prosperen, añadió el P. Amore.
Por ejemplo, un sacerdote podría sentirse particularmente llamado al ministerio en una parroquia con escuela, mientras que otro podría desenvolverse mejor en una asignación con un sólido ministerio de justicia social, o en un área geográfica en particular.
“Al igual que cualquier otra persona, hay algunas partes del ministerio que a los sacerdotes les resultan realmente revitalizantes y otras que pueden resultarles desgastantes”, comentó el P. Amore. “Una vez que tengamos una mejor idea de cómo serán los pastorados, la idea es emparejar al sacerdote con un pastorado en particular en función de sus habilidades, capacidades y deseos. No se trata de asignar a los miembros al azar, sino de permitir que los sacerdotes opinen sobre dónde podrían florecer en su ministerio”.
Escucha y acompañamiento
En la parroquia Christ the King en Detroit, la asociada pastoral Angela Thomas-Weldon señaló que la asistencia fue alta en las dos sesiones de escucha de la parroquia, los días 11 y 13 de mayo. Los sentimientos fueron variados a medida que los feligreses se enteraban de las propuestas que afectaban a esta parroquia del noroeste de Detroit, y muchos recordaron fusiones pasadas.
Uno de los tres borradores de modelos propone que no haya misas de fin de semana en Christ the King, mientras que otras propuestas muestran una menor disponibilidad de sacerdotes para servir a la parroquia, señaló Thomas-Weldon.
“La gente estaba preocupada, pero compartieron sus opiniones y eso fue algo bueno”, dijo Thomas-Weldon. “Muchas personas asistieron muy bien preparadas para la discusión. Muchos no están acostumbrados a que se les pida su opinión”.
Los feligreses de la parroquia Christ the King, que recientemente se fusionó con la cercana parroquia St. Charles Lwanga, ya han pasado por cambios anteriormente, y hablar de más modificaciones resulta estresante, admitió.
Thomas-Weldon señaló que los líderes y el personal de la parroquia están haciendo todo lo posible para mantener informados a los feligreses y acompañar a quienes se muestran escépticos o preocupados.
“Tratamos de estar disponibles para responder preguntas, pero tampoco presionamos a la gente”, comentó Thomas-Weldon. “Si alguien me hace una pregunta, trato de ser honesta”.
En la parroquia St. Mary en Royal Oak, más de 150 personas asistieron a dos sesiones de escucha parroquiales el 12 y 14 de mayo, informó el P. Paul Snyder, quien atiende a esa comunidad parroquial junto con la parroquia St. Justin-St. Mary Magdalen en Hazel Park, la cual llevó a cabo sus sesiones de escucha el 2 y 9 de mayo.
Como sacerdote que sirve a dos comunidades parroquiales muy diferentes, el P. Snyder dijo que ha sido testigo de una amplia gama de emociones y reacciones ante las propuestas.
Mientras que St. Mary en Royal Oak conservaría las misas de fin de semana en cada una de las propuestas, dos de los cuatro modelos para el Área de Planificación 9 mostraban a St. Justin-St. Mary Magdalen sin misa de fin de semana.
“Diría que hubo una gran variedad de emociones, desde el enojo y la tristeza hasta el cuestionamiento, e incluso tal vez una esperanza de cómo una nueva agrupación parroquial podría fortalecer a una parroquia”, expresó el P. Snyder, quien también forma parte del equipo central de planificación del esfuerzo de reestructuración. “Las diferentes perspectivas reflejaban verdaderamente las dos situaciones distintas entre las parroquias”.
Como sacerdote —especialmente uno que sirve a múltiples comunidades—, el P. Snyder ve la necesidad de la reestructuración, pero también comprende lo difícil que es el proceso tanto para los sacerdotes como para los feligreses.
El P. Snyder dijo que espera que el resultado final fortalezca a las parroquias y reduzca las cargas administrativas de los sacerdotes sobrecargados de trabajo, abriendo el camino para un ministerio más intencional.
“La forma en que lo abordo es que el Espíritu Santo guiará a la Iglesia, y el Espíritu guiará al arzobispo a medida que tome decisiones”, afirmó el P. Snyder. “Ningún momento está al margen de la gracia de Dios. Si lo miramos desde esa perspectiva, seremos dirigidos hacia donde necesitamos ir, y el Señor sanará cualquier tipo de pérdida, tristeza o enojo”.
Thomas-Weldon señaló que será fundamental que todos los católicos —pero especialmente aquellos cuyas parroquias conservarán las misas dominicales— se acerquen a los más afectados y los inviten a formar nuevas relaciones y comunidades.
"Hubo un tiempo en que las parroquias trabajaban juntas, la gente se conocía, y espero que a medida que aprendamos unos de otros, se puedan volver a construir relaciones", dijo Thomas-Weldon. "¿Cómo podemos apoyar mejor a nuestros sacerdotes? ¿Cómo podemos capacitar a nuestros laicos para la misión? Solo quiero que seamos católicos con los pies en la tierra. Esa es la mejor evangelización que conozco".
"Jesús ejerció su ministerio con sencillez, y nosotros también podemos hacerlo", añadió Thomas-Weldon.
A medida que continúan las conversaciones difíciles, el P. Amore señaló que es imperativo que la oración permanezca en el corazón de la reestructuración y que el bien de las almas sea el enfoque principal.
"En medio de estas conversaciones particularmente desafiantes, estoy especialmente agradecido con nuestros más de 300 intercesores en toda la Arquidiócesis de Detroit que se han comprometido a orar intencionalmente por nuestros esfuerzos de reestructuración", expresó el P. Amore. "Invito a cada católico en los seis condados del sureste de Míchigan a unirse a sus esfuerzos mientras buscamos la voluntad del Señor para avanzar juntos".
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A pesar de que las sesiones de escucha parroquiales han concluido, los borradores de las propuestas para cada una de las 209 parroquias de la Arquidiócesis de Detroit están disponibles para su consulta y comentarios del público en restructuring.aod.org. Se invita a los feligreses a revisar los modelos preliminares de su parroquia y a enviar sus opiniones a través de una encuesta en línea, la cual estará disponible hasta el 31 de julio.


