De cara a la próxima solemnidad de Pentecostés, que la Iglesia celebrará este domingo, el Papa León XIV invitó a pedir a Dios "que despierte las conciencias humanas con sus dones, que las aleje de la injusticia, de la violencia y de la guerra".
Pentecostés es una de las fiestas más importantes del calendario litúrgico porque recuerda la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles –la salida en misión– y el nacimiento de la Iglesia. En esta solemnidad, la comunidad de fieles contempla cómo Dios sigue actuando hoy, como lo ha hecho a lo largo de la historia.
El Pontífice hizo esta reflexión durante la Audiencia General de este miércoles al recordar que, hace 40 años, San Juan Pablo II subrayó que el Espíritu Santo es la “Luz de los corazones” y quien permite al ser humano “llamar por su nombre al bien y al mal”.
Durante los saludos dirigidos a los peregrinos de lengua italiana, el Papa acogió con afecto a los participantes en la manifestación promovida por el Movimiento de la Ética en el Deporte, agradeciendo de modo particular a los jóvenes atletas que elaboraron un ensayo inspirado en sus propias experiencias deportivas.
En su mensaje, subrayó la dimensión educativa del deporte y recordó que los deportistas tienen “una misión noble: custodiar el alma del deporte”, señalando que el verdadero objetivo no es la victoria material, sino “el respeto del adversario, la lealtad en el juego y la inclusión de todos”.
Finalmente, el Santo Padre se dirigió a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados, deseando que cada uno pueda servir siempre a Dios con alegría y amar al prójimo con auténtico espíritu evangélico, antes de impartir su bendición a todos los presentes.
- Esta nota fue publicada originalmente en ACIPRENSA.


