(OSV News) -- El Papa León XIV ha instado al líder de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X a detener la consagración no autorizada de nuevos obispos, advirtiendo que esta medida provocaría un cisma formal y privaría a los fieles de los sacramentos legítimos.
"Con este espíritu, y lleno de afecto cristiano, les ruego y les pido con todo el corazón: ¡Den marcha atrás!", dijo el Papa en una carta dirigida al padre Davide Pagliarani, superior general de la sociedad, conocida comúnmente como la FSSPX (SSPX, por sus siglas en inglés). El Vaticano publicó la carta el 30 de junio.
"Los exhorto a que consideren atentamente el bien espiritual de los fieles, porque el acto cismático que llevarán a cabo los privaría de la recepción lícita y, en algunos casos, incluso válida de los sacramentos que ellos aman y buscan para la propia santificación", escribió el Papa León.
En febrero, el padre Pagliarani anunció que la sociedad procedería a la consagración de nuevos obispos el 1 de julio, tras una ruptura en la comunicación con el Vaticano después de que las solicitudes de audiencia con el Papa quedaran sin respuesta.
El cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, se ofreció a continuar el diálogo con la FSSPX con la condición de que la sociedad suspendiera su decisión de consagrar nuevos obispos.
Después de que la FSSPX decidiera no aceptar, el cardenal Fernández afirmó que la consagración de obispos sin mandato Papal se consideraría "un acto cismático" que acarrearía la excomunión.
En una carta abierta del 24 de junio que incluía una "Declaración de fe católica" de 28 páginas, la FSSPX justificó su decisión de seguir adelante con las consagraciones, argumentando que no estaba siguiendo su propio camino, sino el de la "tradición de dos mil años de la Iglesia".
El Papa León dijo a los periodistas frente a Castel Gandolfo el 17 de junio que estaba considerando hacer otro llamado para decir: "No hagan esto, intentemos vivir la comunión en la Iglesia". Agregó que la decisión de seguir adelante "es su elección".
En su carta al padre Pagliarani, firmada el 29 de junio, fiesta de San Pedro y San Pablo, el Papa señaló que la Iglesia reconocía la "adhesión a la vida litúrgica, el compromiso en la formación sacerdotal, el celo apostólico y el deseo de fidelidad a la Tradición" de la sociedad.
Esas cualidades, señaló, habían "motivado una actitud de atención y benevolencia que mis Predecesores les han manifestado constantemente".
En 1988, San Juan Pablo II excomulgó al fundador de la sociedad, el arzobispo Marcel Lefebvre (1905-1991), y a cuatro obispos consagrados sin mandato Papal. No obstante, durante décadas, el Vaticano había buscado formas de reintegrar plenamente a los miembros de la FSSPX en la vida de la Iglesia Católica.
Las conversaciones entre el Vaticano y la sociedad comenzaron bajo el pontificado de San Juan Pablo II y continuaron durante los pontificados de los Papas Benedicto XVI y Francisco.
El Papa Benedicto XVI levantó las excomuniones de los cuatro obispos en 2009, lo que abrió el camino para conversaciones más regulares.
Durante el Año de la Misericordia 2015-2016, el Papa Francisco estableció disposiciones especiales para validar la absolución otorgada por los sacerdotes de la FSSPX a través del sacramento de la confesión. Una vez concluido el Año Santo, extendió esa disposición "de modo que a nadie le falte el signo sacramental de la reconciliación a través del perdón de la Iglesia".
En abril de 2017, el difunto pontífice continuó impulsando iniciativas encaminadas a la reconciliación con la FSSPX al permitir que sus obispos garantizaran la validez de los matrimonios celebrados en las comunidades tradicionalistas.
Al instar a la sociedad tradicionalista a no seguir adelante con las consagraciones, el Papa León afirmó que la Iglesia seguía "dispuesta a un camino de diálogo y entendimiento que el Espíritu Santo puede hacer posible y fecundo".
No obstante, el Papa les instó a no seguir adelante con el acto cismático "porque desgarrar la Túnica inconsútil de Cristo es un pecado de extrema gravedad".
"Por la autoridad recibida de Cristo, con el alma afligida, pero aún llena de esperanza, tengo el deber de pedirles que desistan de su intento y confío estas plegarias al Corazón Inmaculado de María, Madre del Buen Consejo", escribió.


