Un ministerio en Detroit acompaña a matrimonios a fortalecer su relación desde la fe

Foto de Salvatore Favata en Unplash.

En la parroquia Holy Redeemer, seis matrimonios ofrecen cursos de planificación familiar natural para ayudar a las parejas a fortalecer la comunicación, la vida espiritual y su vocación matrimonial

DETROIT - En un salón de la parroquia Holy Redeemer, en el suroeste de Detroit, un grupo de matrimonios dedica parte de su tiempo a acompañar a otras parejas que desean fortalecer su relación a la luz de la fe católica. A través del Ministerio de Planificación Natural de la Familia, ofrecen un curso que busca ayudar a los esposos a conocerse mejor, mejorar su comunicación y comprender la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y la apertura a la vida.

Cada julio la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) celebra la Semana Nacional de Concientización sobre la Planificación Familiar Natural para promover el conocimiento de estos métodos. En Holy Redeemer, esta labor forma parte de un ministerio permanente que acompaña a matrimonios y parejas comprometidas a lo largo del año.

"Servimos en cursos para parejas que se van a casar y para matrimonios que desean conocer un método de planificación natural de la familia, específicamente el método de la ovulación", explicó Leticia Maldonado, integrante del ministerio desde hace 14 años.

Actualmente, el ministerio está conformado por seis matrimonios que, con el apoyo de sacerdotes de la parroquia, ofrecen dos cursos al año en español. Este año, además, comenzaron un curso piloto en inglés, respondiendo a la necesidad expresada por varias parejas de la comunidad.

Cada curso en español se desarrolla durante diez semanas e incluye formación sobre el matrimonio, la fertilidad, la paternidad responsable, la espiritualidad conyugal y la comunicación entre los esposos. El proceso concluye con un convivio y una Misa en la que las parejas reciben una bendición especial.

En promedio, alrededor de 25 matrimonios participan cada año en esta formación.

La Iglesia ha promovido durante décadas la planificación familiar natural como una forma de vivir responsablemente la apertura a la vida dentro del matrimonio. En la exhortación apostólica Familiaris Consortio, publicada en 1981, san Juan Pablo II afirmó que "la elección de los métodos naturales exige de los esposos un esfuerzo de comprensión y de dominio de sí mismos, que fortalece la libertad y el amor". Para las parejas que integran el ministerio de Holy Redeemer, esa enseñanza se hace tangible en el acompañamiento que ofrecen semana tras semana.

Comunicación: la base del matrimonio

Aunque muchas personas asocian la planificación familiar únicamente con el control de los embarazos, quienes sirven en el ministerio aseguran que el objetivo principal del curso es fortalecer la relación entre los esposos.

"La base de este curso es justamente tener mejor comunicación", explicó Ana Nava, quien también forma parte del ministerio.

Como parte del método, la mujer comparte diariamente con su esposo los cambios que observa durante su ciclo, mientras él registra esa información en una gráfica.

"Esa comunicación diaria hace que el hombre conozca mejor el cuerpo de su esposa y que ambos aprendan a dialogar mucho más entre ellos", comentó.

Para Leticia, esa práctica cotidiana termina fortaleciendo el matrimonio mucho más allá del conocimiento de la fertilidad.

"Para que el método funcione tiene que haber una buena comunicación todos los días entre los esposos", afirmó.

A lo largo de los años, el ministerio ha acompañado a parejas de distintas edades y circunstancias: jóvenes comprometidos, matrimonios recién casados, esposos con muchos años de vida en común e incluso parejas que atraviesan la etapa de la menopausia.

"Muchas parejas creen que ya es demasiado tarde para aprender, pero les explicamos que ese conocimiento también puede servir para orientar algún día a sus hijos o a sus nietos”, dijo Ana.

A través del Ministerio de Planificación Natural de la Familia, un grupo de matrimonios ofrece un curso que busca ayudar a los esposos a conocerse mejor, mejorar su comunicación y comprender la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y la apertura a la vida.
A través del Ministerio de Planificación Natural de la Familia, un grupo de matrimonios ofrece un curso que busca ayudar a los esposos a conocerse mejor, mejorar su comunicación y comprender la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y la apertura a la vida.

Un camino que nació de la propia experiencia

Tanto Leticia como Ana comenzaron este camino después de vivir experiencias personales que transformaron su manera de entender el matrimonio.

En el caso de Ana, la decisión estuvo marcada por un problema de salud. Durante años padeció endometriosis y, antes de una cirugía, un sacerdote la invitó a conocer la planificación familiar natural.

Desde de haber tomado el curso, asegura que caminar junto a su esposo en la fe ha sido una de las claves para afrontar las dificultades propias de toda vida matrimonial.

"No tengo un matrimonio ideal porque eso sería mentir. Como todos, hemos tenido diferencias. Pero hemos aprendido a caminar juntos con la gracia de Dios."

Para Leticia, el cambio comenzó al escuchar un anuncio al finalizar una Misa invitando a participar en el curso. Pasaron dos años antes de que su esposo aceptara asistir. Sin embargo, una vez que comenzaron la formación, decidieron repetir el curso en varias ocasiones para comprender mejor el método y, con el tiempo, se incorporaron como servidores del ministerio.

Hoy, 14 años después, Leticia asegura que continúa aprendiendo. "La verdad no tiene fin. Siempre hay algo nuevo que aprender."

Un matrimonio renovado

Para Leticia, el mayor fruto de este camino no fue aprender un método, sino redescubrir su matrimonio.

"Nuestro matrimonio estaba muy lastimado. Incluso estuvimos cerca del divorcio", recordó.

Durante años buscaron ayuda en distintos lugares sin encontrar una solución duradera.

"Nosotros buscábamos la respuesta en el mundo. Cuando empezamos a incluir a Dios en nuestro matrimonio, todo comenzó a cambiar. Y la planificación natural fue parte de ese proceso de sanación”.

Ana coincide en que la fe ha sido un elemento esencial para sostener la vida matrimonial.

"Una de las cosas importantes de una pareja es caminar juntos con la gracia de Dios, siguiendo los dos el mismo camino. Si uno va para un lado y el otro para otro, llega un momento en que el matrimonio fracasa”.

Aunque reconoce que ningún matrimonio está exento de dificultades, asegura que recorrer ese camino unidos les ha permitido afrontar los desafíos con esperanza.

Más que un método

Después de acompañar a decenas de parejas, Leticia afirma que la planificación familiar natural representa mucho más que un conjunto de conocimientos sobre la fertilidad.

"Llevar un método de planificación natural de la familia es como regresar al diseño original de cómo Dios planeó la intimidad entre un hombre y una mujer."

Para explicarlo, utiliza una comparación sencilla.

"Es como cuando compras un aparato y encuentras el instructivo. Si sigues ese instructivo, el aparato funciona como fue diseñado. Para nosotros, la planificación natural es ese instructivo que Dios dejó para vivir plenamente el matrimonio”.

Después de años de formación y de haber experimentado en su propia vida los frutos de este camino, Leticia, Ana y las demás parejas que integran el Ministerio de Planificación Natural de la Familia continúan acompañando a quienes buscan fortalecer su matrimonio desde la fe.

Más que enseñar un método, aseguran, su misión es ofrecer un espacio donde los esposos puedan reencontrarse, aprender a comunicarse mejor y descubrir que el amor conyugal también puede crecer cuando se vive con confianza, diálogo y apertura al plan de Dios.



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