La Escuela de Evangelización San Andrés ofrecerá el curso JOSUÉ, una experiencia de formación que busca ayudar a los católicos a reconocer su misión como discípulos y evangelizadores, comenzando por sus propias familias
DETROIT - ¿Qué sucede cuando llega el momento de pasar a otros la misión que se ha recibido?
Esa es una de las preguntas centrales del curso JOSUÉ, que la Escuela de Evangelización San Andrés ofrecerá en Detroit del 4 al 6 de septiembre en la parroquia Santa Cunegunda.
Inspirado en la historia bíblica de Josué, quien recibió de Moisés la responsabilidad de continuar la misión que Dios le había confiado, el curso invita a los participantes a reflexionar sobre su propio llamado a servir, evangelizar y preparar a otros para continuar anunciando el Evangelio.
Para Pilar Morales, directora de la Escuela de Evangelización San Andrés en Detroit, esa misión no está reservada para sacerdotes, religiosos o personas que ocupan cargos dentro de una parroquia. Cada cristiano tiene una responsabilidad que comienza en el lugar más cercano: su hogar.
Es por eso que el curso representa mucho más que tres días de formación. Es una oportunidad para detenerse, escuchar a Dios y descubrir de qué manera cada persona puede convertirse en instrumento para llevar a otros hacia Cristo.
“Todos somos líderes desde nuestra primera comunidad, que es nuestra casa”, explicó Pilar. “Reconocerlo ya nos ayuda a decir: ‘A ver, ¿qué estoy haciendo o qué he hecho? Pero, sobre todo, qué puedo hacer para seguir adelante’”.
El curso está dirigido especialmente a personas que ya participan en la vida parroquial, tienen experiencia en retiros o conocen cómo leer y meditar la Palabra de Dios. Sin embargo, está abierto a cualquier persona que quiera profundizar en su fe y descubrir nuevas herramientas para servir a los demás.
Una misión que se transmite
La Escuela de Evangelización San Andrés nació en México hace aproximadamente 50 años por iniciativa de José Prado, originario de Guadalajara. Desde sus comienzos, el movimiento buscó encontrar nuevas maneras de anunciar el Evangelio y formar personas capaces de compartir su experiencia de fe con otros.
Su nombre está inspirado en el apóstol Andrés, quien, después de encontrarse con Jesús, buscó a su hermano Simón Pedro y lo llevó hasta Él.
Ese gesto está en el corazón de la misión de la escuela: formar evangelizadores que, después de encontrarse con Cristo, ayuden a otros a encontrarlo.
Con el paso de los años, la Escuela de Evangelización San Andrés se extendió a numerosos países. Según Pilar, actualmente está presente en 69 países, con programas de formación en diferentes idiomas.
En Detroit, la escuela comenzó hace aproximadamente 14 años. Pilar forma parte de ella desde 2011 y explica que su propuesta consiste en una formación “práctica, participativa y permanente” que busca preparar evangelizadores de manera progresiva y sistemática.
Su sueño es que cada parroquia pueda contar con una escuela de evangelización.
“Evangelizamos en la Iglesia, pero evangelizándonos primero para poder evangelizar”, señaló Pilar. “Porque aquel que no lo hace, ¿cómo va a proclamar una palabra que no cree, que no lleva a cabo?”
Para ella, el anuncio cristiano comienza cuando una persona permite que Dios transforme primero su propia vida.
“Ustedes harán obras mayores”
El mensaje de JOSUÉ está relacionado con las palabras de Jesús a sus discípulos: “El que cree en mí hará también las obras que yo hago, y hará aún mayores”.
La idea no es simplemente aprender más sobre la fe, sino asumir la responsabilidad de ponerla en práctica y transmitirla.
Así como Moisés preparó a Josué para continuar la misión, los cristianos están llamados a preparar a las próximas generaciones.
“Por la vida no podemos estar eternamente en un lugar”, explicó Pilar. “Tenemos que ver quién va a ser el que va a seguir llevando la misión”.
Esa transmisión de la fe puede ocurrir dentro de un ministerio parroquial, pero también en situaciones mucho más cotidianas: cuando unos padres enseñan a sus hijos a rezar, cuando un matrimonio intenta vivir el Evangelio en medio de sus dificultades o cuando un amigo acompaña a otro que atraviesa un momento difícil.
Para Pilar, reconocer esa responsabilidad puede cambiar la manera en que una persona entiende su propia vocación cristiana.
“Nuestro objetivo es evangelizar en la Iglesia, pero evangelizándonos primero para poder evangelizar”, dijo Pilar. “Porque aquel que no lo hace, ¿cómo va a proclamar una palabra que no cree, que no lleva a cabo?”
El curso busca precisamente ofrecer herramientas para que los participantes puedan descubrir qué dones han recibido y cómo ponerlos al servicio de los demás. Para la Escuela de Evangelización San Andrés, todos están llamados a ser líderes de alguna manera.
Una fe que se vive en comunidad
Pilar subraya que la fe cristiana no puede reducirse a una relación individual con Dios. Los creyentes forman parte del Cuerpo de Cristo y necesitan unos de otros para crecer, sostenerse y discernir.
“Es bueno estar en comunidad, para ayudarnos, sostenernos, acompañarnos”, afirmó.
Esa necesidad se hace especialmente evidente en los momentos de dificultad. Una persona que enfrenta un problema familiar, una enfermedad o una preocupación puede descubrir en la comunidad cristiana personas dispuestas a escuchar, acompañar y rezar.
El curso incluirá momentos de oración, celebración de la Misa, confesiones y encuentro con Jesús en el Santísimo Sacramento.
La intención, explicó Pilar, es que la formación no se quede únicamente en el aprendizaje, sino que conduzca a los participantes a un encuentro más profundo con Cristo.
Una invitación para la comunidad hispana
Para Pilar, fortalecer la formación de los católicos hispanos de Detroit es especialmente importante en un momento en que las familias enfrentan numerosas distracciones y desafíos para vivir y transmitir su fe.
La respuesta de la comunidad a las iniciativas de la escuela, asegura, ha sido positiva.
“La gente está ávida de conocer, está ávida de encontrar ese lugar”, dijo. “Saber que hay un lugar donde pueden encontrar paz, tranquilidad, acompañamiento y guía”.
La Escuela de Evangelización San Andrés ofrece varios cursos durante el año, dirigidos a distintas edades y necesidades. Después de JOSUÉ, la escuela tiene previsto continuar ofreciendo espacios de formación para jóvenes, niños y adultos.
Los temas estarán a cargo de Miguel Ventura, de la Escuela Internacional de San Andrés, con sede en Guadalajara. La escuela local desarrolla sus actividades con el acompañamiento de la parroquia Santa Cunegunda y de la Arquidiócesis de Detroit.
“Solo ven”
Para quienes dudan si dedicar tres días a una experiencia de formación espiritual, Pilar recuerda las palabras de Jeremías 33,3: “Invócame y te responderé y te anunciaré cosas grandes e inaccesibles que tú no conoces”.
Su invitación es sencilla.
“Solo ven. No te digo aprende, trae tu Biblia. No, solo ven. Asómate y prueba lo que hay aquí y verás que es hermoso”, afirmó.
La invitación nace de la convicción de que muchas veces el primer paso de la fe consiste simplemente en estar dispuesto a escuchar.
“Solo date la oportunidad de entrar y descubrir todas las maravillas que el Señor tiene y las promesas que Él tiene para cada uno, que son ciertas, que son verdaderas”, afirmó.
En cierto modo, esa invitación también refleja la historia de Andrés.
Él no se quedó con su encuentro con Jesús para sí mismo. Fue a buscar a su hermano Pedro y lo llevó hasta Cristo.
La Escuela de Evangelización San Andrés busca que esa historia continúe hoy: que quienes descubren la presencia de Dios en sus vidas se conviertan también en quienes ayudan a otros a encontrarlo.
Y JOSUÉ propone dar un paso más: no solo recibir la misión, sino aprender a entregarla a quienes vendrán después.


