(OSV News) -- El Papa León XIV recordó a los obispos que los verdaderos pastores salen a cuidar de su rebaño, en lugar de liderar desde detrás de un escritorio, ya que el encuentro y la escucha son esenciales en el ministerio episcopal.
En una carta fechada el 8 de septiembre y dirigida a los obispos de América Latina y el Caribe, el Papa citó el ejemplo de San Toribio de Mogrovejo, el obispo misionero español que evangelizó Perú en el siglo XVI, y los instó a anteponer el bien de los fieles a toda otra prioridad.
"Hay realidades de una diócesis que difícilmente alcanzan un escritorio", escribió el Papa. "Por eso, procuremos que la visita pastoral conserve toda su fuerza: vayamos personalmente al encuentro de nuestras comunidades, escuchemos a nuestra grey y busquemos a quienes pocas veces tienen ocasión de acercarse al obispo".
El ministerio de un obispo, añadió, "exige vivir con el corazón en el cielo y los pies en el camino".
La carta del Papa, enviada con motivo del tercer centenario de la canonización de San Toribio, fue publicada por el Vaticano el 19 de septiembre.
En su mensaje, el Papa León expresó su gratitud por su ministerio episcopal en Perú, señalando que allí conoció "de cerca la fe de un pueblo del que recibí mucho" y llegó a comprender mejor "lo que significa ser pastor".
"Esa experiencia me acercó de modo particular a santo Toribio, quien también llegó desde lejos a una tierra que terminó haciendo suya por la caridad pastoral", escribió el Papa.
Estableciendo un paralelismo entre la vida del misionero español y el rito litúrgico de bienvenida a un nuevo obispo a su catedral, el Papa señaló que lo que "la liturgia expresa en unos pocos gestos, el Apóstol de los Andes lo fue haciendo vida a lo largo de sus años de pastor".
"El santo arzobispo llegó a una tierra de cuyos pueblos y culturas apenas tenía noticia", explicó el Papa. "Para pastorearla debía adentrarse en aquella realidad, y por eso la recorrió. Sus visitas pastorales y su preocupación por que el Evangelio pudiera ser anunciado en las lenguas locales fueron estrechando su vínculo con aquella tierra y sus gentes".
Al recordar el rito en el que un obispo recibe un crucifijo y lo besa a la entrada de la catedral, el Papa León dijo que ese gesto "contiene una promesa de entrega", incluida la posibilidad de que el ministerio episcopal pueda "llevarlo por caminos que no había previsto y pedirle renuncias que quizá nunca imaginó".
"La cruz le recuerda que ha de permanecer junto al rebaño cuando lleguen las horas difíciles y que la protección de las ovejas puede tener un precio para el propio pastor", escribió.
San Toribio, continuó, abrazó ese aspecto a través de "sus viajes y fatigas, al defender a los indígenas, corregir abusos y mantenerse cerca de los pobres y de quienes sufrían".
Al exhortar a los obispos a "volver con frecuencia a la escuela de la cruz", el Papa León advirtió que el abandono del rebaño puede ocurrir "mucho antes de una huida visible", especialmente cuando "la comodidad, el miedo o los propios intereses pesan más que el bien de los fieles".
"El mercenario calcula lo que puede perder; el pastor sabe que algo de sí habrá de entregar para permanecer fiel", dijo.
Continuando con su explicación del rito, el Papa León dijo que el acto de un obispo de rociarse a sí mismo y a la congregación con agua bendita es un gesto que "lo devuelve a la fuente común del Bautismo".
"Antes de ser pastor, es discípulo; antes de presidir al Pueblo de Dios, se cuenta él mismo entre los bautizados, hechos hijos en Cristo. La santidad del pastor no puede darse por supuesta", escribió, instando a los obispos a cultivar su vida interior y a permanecer conscientes "de que somos discípulos necesitados de conversión".
Además, agregó, el rito incluye que el obispo se arrodille ante el Santísimo Sacramento, lo cual sirve como recordatorio de que, si bien "los obispos pasan, Cristo permanece".
"Cambian los pastores, surgen nuevas urgencias y se suceden los proyectos, pero la Iglesia vive del Señor", escribió el Papa. "Por eso, quisiera invitarlos a hacer de la adoración eucarística una prioridad pastoral".
Al destacar el amor de San Toribio por la Eucaristía, que se "manifestó en su solicitud por acercar a todos a Jesús", el Papa León pidió a los obispos que ofrezcan a los fieles tiempo y espacio ante el Santísimo Sacramento y fomenten "la adoración prolongada".
"Estoy convencido de que la santa presencia del Señor, acogida y adorada con fidelidad, sostiene lo que nuestras fuerzas no alcanzan y abre caminos que ninguna planificación podría prever. Será su amor el que transformará nuestras diócesis", escribió.
El Papa León también exhortó a los obispos a estar en comunión con la Iglesia universal y unidos "al Sucesor de Pedro y al Colegio Episcopal", recordándoles que la enseñanza que imparten "no nace de una palabra propia que tenga que imponer".
"En un tiempo en el que tantas voces reclaman autoridad sobre la conciencia de los fieles, corresponde al obispo ofrecer una enseñanza clara, paciente y arraigada en esa comunión, para ayudar a su pueblo a reconocer la voz del único Pastor", dijo el Papa.
Inspirándose en el ministerio pastoral de San Toribio hacia los sacerdotes y en su conciencia de que "la vida del clero repercute en la del pueblo", el Papa León pidió a los obispos latinoamericanos que apoyen y estén cerca de sus sacerdotes, así como a quienes se preparan para ingresar al sacerdocio en los seminarios y a quienes se encuentran en sus primeros años de ministerio.
"Favorezcamos una fraternidad real y procuremos que ningún presbítero sienta que sólo puede acercarse a su obispo cuando existe un problema que resolver", escribió. "La paternidad episcopal se reconoce muchas veces cuando un sacerdote sabe que puede llamar con confianza a la puerta de la casa episcopal".
Tras establecer paralelismos entre el rito y la vida de San Toribio, el Papa León concluyó su carta señalando que la "geografía espiritual de la Iglesia en América Latina está marcada por pastores que hicieron visible esta unión entre el altar y la vida".
Al instar a los obispos a profundizar en el ministerio y los escritos de los obispos santos de América Latina, el Papa dijo que sus vidas "muestran cómo una misma misión puede tomar formas diversas según los tiempos y las circunstancias y forman una escuela de pastores nacida de nuestra historia eclesial".
"Los santos siguen formando santos", dijo.


