Arte y fe en los ropones de los niños Dios de Detroit

Con la delicadeza y precisión con la que se confecciona un vestido de alta costura trabajan las artesanas que dan vida a los ropones de los niños Dios

DETROIT- Las artesanas trazan los patrones a milímetros, cortan, sobreponen y cosen sin errores. Algunos vestidos son tan grandes como para un niño de tres años y otros tan pequeños que deben ser medidos con la punta del dedo.

La tradición de vestir al niño Dios tiene su origen en la Edad Media. En América Latina desde el siglo XIX se tiene registro de que estas figuras eran un elemento importante, aún acompanando a las monjas en su toma de hábitos.

La mayoría de las familias latinas tienen un solo niño Dios, el cual es heredado de madre a hija por generaciones. Así es el caso de la familia Mejía que tiene a su niñito desde hace cuatro generaciones.

Pero esta herencia se enfrenta a un reto, los artesanos y artesanas de niños Dios escasean en Estados Unidos y es difícil conseguir nueva ropa y accesorios.

Herencia de fe

“Cuando venimos a Detroit, mi abuela se trajo a nuestro niñito. Cuando ella murió pasó a ser de mi mamá y cuando ella falleció pasó a ser mío y será de mis hijos después”, cuenta Estela Mejía.

La elaboración de ropones para verstir al niño Dios es una de las tradiciones mexicanas que en Estados Unidos es muy difícil de encontrarlas.

Como si fuera un miembro más de la familia, el niño Dios de la familia Mejía viaja a México cada que ellos lo hacen, “lo llevo porque aquí es muy complicado encontrar un lugar donde hagan ropa a su medida”, cuenta.

La primera vez que el niño Dios volvió a pisar tierra mexicana fue cuando se acercaba el 2 de febrero de 2000, justo en el Día de la Candelaria, una fecha importante para los mexicanos.

En México, ese día se acostumbra vestir al niño a todo lujo, se le coloca en una canasta con flores o sentado en un trono. Es una tradición importante porque reúne a las familias en la misa de bendición y la celebración sigue en casa con tamales y atole.

Estela recuerda que faltando algunos días para febrero de 2000 bañó al niñito y salió en busca de lugares para vestirlo. No encontró en Detroit pero sabía que su mamá no tenía ese problema porque ella misma hacía sus vestidos.

“No podía dejar a mi niñito así, sería como traicionar mi fe, a mi mamá y a mi abuela así que salí de emergencia a México para conseguir su ropa, allá los lugares sobran”, dice.

De acuerdo con la tradición, el niño debe ser vestido con ropa interior, el ropón, zapatos o huaraches, un gorro y otros objetos decorativos dependiendo del vestido que le sea puesto. El traje que escogió Estela aquella vez fue la del Santo Niño de Atocha.

Desde entonces viajaba a México unos días antes de febrero para cambiar de ropa a su niño Dios. Pero el problema vino con la pandemia, ya que no había forma de ir y aunque fuera todo estaba cerrado.

En busca de un ropón para la Semana Santa

“En la pandemia me sentí muy desesperada, esta tradición es muy importante porque nos recuerda el amor y el cuidado que Dios tiene con nosotros y es la oportunidad de hacer lo mismo por él”, comparte.

En medio del trajín buscando por internet durante la pandemia finalmente dió con el local ubicado en 1811 Springwells St, en la misma Detroit y que es de Lili.

Lili vende niños en todos los tamaños y hace sus accesorios desde 2007, es una de las pocas artesanas dedicada a este oficio en los Estados Unidos. Ella hace trajes a medida porque es diseñadora.

En su local hay vestidos para toda ocasión desde fiestas y bautizos hasta primeras comuniones.

Sabe usar pedrería, hilos de oro y cualquier técnica para confeccionar los vestidos que le piden sus clientes.

Ha hecho del Santo Niño de Atocha, de San Francisco, pero el que más le piden es el tradicional ropón blanco, algunas veces se lo piden ampón y otras más sencillo.

Estela justo le encargó un traje de color morado para su niño, ya que quiere vestirlo acorde al color litúrgico de la Cuaresma y así vivir las celebraciones de Semana Santa más plenamente. “Lo quiero morado porque así se viste mi sacerdote”, comparte para Detroit Catholic en español.

En México la Semana Santa, la cual empieza con el Domingo de Ramos, se celebra mucho y hay un sinfín de tradiciones para cada día de la semana. Lili se ha percatado de que en Estados Unidos lo que se celebra es el Domingo de Pascua. Las familias conmemoran la resurrección de Jesús con una misa donde se visten con su ropa más formal y es costumbre que los niños estrenen ropa como símbolo de la resurrección de Jesucristo.

Para Estela, el niño Dios es parte de la familia por lo que no quiere que este se quede atrás y este año busca que también estrene su colorido traje.

Durante la Semana Santa se usan colores como blanco, rojo y morado para representar la vida de Jesús: antes, durante y después de su sacrificio en la cruz.

La Cuaresma está marcada por el color morado, para la crucifixión se usa el rojo que representa el amor y la sangre de Cristo y por último el blanco que hace referencia a la paz y a su sacrificio perfecto, esto data de tiempos del Papa Inocencio III, quien en el año 1200 codificó el simbolismo de cada color.

Diseños Lili

Abierto todos los días de las 10 de la mañana hasta las 6pm
1811 Springwells St Detroit, MI 48209
(313) 648-4362
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