En su luna de miel en Roma, una pareja de Detroit estrechó la mano del papa León y celebró las raíces que comparten con el Medio Oeste
ROCHESTER HILLS — Brandon y Gabriella (D’Agostini) Barlog vivieron un 2025 lleno de bendiciones: el 20 de septiembre se casaron en la iglesia Sweetest Heart of Mary, en Detroit.
Apenas unos días más tarde, los recién casados vivieron otro momento único, cuando se encontraron con el papa León XIV en Roma, ciudad que eligieron para su luna de miel.
Durante una audiencia general el 1.º de octubre, Brandon y Gabriella recibieron una bendición especial de Su Santidad como parte de la peregrinación de los Sposi Novelli (recién casados), una celebración en la que los matrimonios participan vestidos con sus trajes de boda y comparten un momento especial con el Papa.
El matrimonio, que reparte su vida parroquial entre St. Mary of the Hills, en Rochester Hills, y Sacred Heart, en Auburn Hills, ya había decidido pasar su luna de miel en Roma y organizó la fecha de la boda en función de esta peregrinación.
“Habíamos decidido que nuestra luna de miel sería en Roma, así que organizamos todo en torno a esta oportunidad”, contó Gabriella Barlog a Detroit Catholic. “Cuando supimos que podríamos participar el 1.º de octubre, ajustamos toda la logística en función de eso”.
La pareja se había inscrito en la peregrinación durante el pontificado del papa Francisco, a través del Colegio Norteamericano en Roma, sin imaginar que, llegado el momento de encontrarse con el Santo Padre, el Papa sería un compatriota.
“Fue una bendición poder conocer al papa León, el primer Papa estadounidense”, dijo Gabriella Barlog. “Fue realmente emocionante tener la oportunidad de conocerlo; estamos muy agradecidos de que el programa de Sposi Novelli continuara y de haber podido mantener nuestra fecha original”.
Brandon y Gabriella llegaron al Colegio Norteamericano el día anterior para retirar sus entradas y participar de una reunión informativa. A la mañana siguiente, hicieron fila en la Plaza de San Pedro desde las 6 de la mañana, con la esperanza de ubicarse al frente del grupo y poder estrechar la mano del Papa.
“Creo que terminamos dándole la mano al papa León cerca de la una de la tarde, así que fue una mañana bastante larga”, contó Gabriella Barlog. “Pero estábamos muy decididos a hacer todo lo posible para tener un momento con el papa León, y fue algo por lo que estamos profundamente agradecidos”.
Debido a la gran cantidad de personas, Brandon y Gabriella solo pudieron compartir unos breves instantes con el Papa antes de que continuara avanzando por la fila. Sin embargo, lograron entregarle una imagen del beato Solanus Casey, un pequeño gesto de cariño de Detroit para el Pontífice nacido en Chicago.
“Fue una presentación muy breve: nos estrechó la mano a los dos y le entregamos la imagen”, relató Brandon Barlog. “Le dijimos que éramos de Detroit y que era un gusto conocerlo, y él nos respondió lo mismo. Fue un encuentro corto, pero se le notaba la sonrisa y que apreciaba los regalos. Sin duda, la conexión con Detroit fue algo muy especial”.
Al estrechar la mano del Papa, Brandon y Gabriella llevaban rosarios enrollados en las manos, con la intención de poder regalar luego a sus familiares rosarios que habían sido tocados por el Santo Padre.
La pareja pudo visitar las cuatro basílicas mayores de Roma, la Capilla Sixtina, el Panteón, la Fontana de Trevi y el Coliseo, pero saludar al Papa sigue siendo una bendición casi irreal para este joven matrimonio.
“Solo el hecho de saber que teníamos un trasfondo tan similar al suyo (ambos de Estados Unidos, del Medio Oeste) hizo que se diera una conexión inmediata”, dijo Brandon Barlog. “Y cuando nos enteramos de que fue ordenado diácono en Grosse Pointe, nos dimos cuenta de lo chico que es el mundo”.
Brandon y Gabriella se conocieron en 2023 gracias a una cita organizada por un primo de Gabriella, que trabaja con Brandon. Desde el primer encuentro hubo una conexión inmediata y supieron que la fe sería un pilar fundamental de su relación.
“Al conocer a Brandon, nuestra fe católica fue un valor compartido desde el comienzo”, explicó Gabriella. “Cuando nos comprometimos y empezamos a planificar la boda, desde el primer momento quisimos ir a Roma e intentar que esto formara parte de nuestra luna de miel. Fue algo en lo que coincidimos enseguida y realmente fue una hermosa manera de comenzar nuestra vida matrimonial juntos.
“Fue como un sueño comenzar nuestro matrimonio con una bendición del Papa”, añadió Gabriella Barlog. “Sin duda, las parejas deberían considerar la posibilidad de participar en los Sposi Novelli; para nosotros fue una experiencia muy positiva”.


