Las propuestas para nuevas configuraciones parroquiales serán revisadas y presentadas a los fieles durante más de 400 sesiones parroquiales de escucha en la primavera
DETROIT — Aproximadamente 175 sacerdotes se reunieron del 14 al 16 de enero en el Sacred Heart Major Seminary , en Detroit, para iniciar un proceso de oración, diálogo y discernimiento sobre el futuro de las 209 parroquias de la arquidiócesis de Detroit.
Esta jornada de trabajo de tres días, que congregó a sacerdotes de todos los rincones de la arquidiócesis, marcó el comienzo de un proceso que culminará con la creación de nuevas configuraciones parroquiales, denominadas “pastorados”, para la Iglesia del sureste de Michigan, en el marco de un proceso de reestructuración de dos años anunciado el pasado otoño.
El objetivo de este encuentro es elaborar propuestas para estos nuevos pastorados, que serán presentadas a los fieles para recibir sus aportes durante la primavera, a través de una serie de más de 400 sesiones parroquiales de escucha, explicó el P. Mario Amore, director ejecutivo del Departamento de Renovación Parroquial de la arquidiócesis.
“Lo importante es entender que se trata de un proceso, y que todo proceso tiene que empezar en algún punto”, señaló el P. Amore a los medios locales el 14 de enero. “Por eso comenzamos con nuestros sacerdotes, que son quienes acompañan la vida cotidiana de las parroquias y conocen de primera mano los desafíos particulares que enfrenta cada una de nuestras comunidades parroquiales”.
El arzobispo de Detroit, Edward J. Weisenburger, anunció en noviembre de 2025 el proceso de reestructuración arquidiocesana, como respuesta de la Iglesia local a los desafíos derivados de décadas de disminución en la asistencia a Misa, las ordenaciones sacerdotales y la participación en los sacramentos.
Hace unos 50 años, la Arquidiócesis de Detroit contaba con 1,5 millones de católicos; hoy, esa cifra se acerca a los 900.000, de los cuales se estima que solo unos 150.000 asisten regularmente a Misa.
Además, la arquidiócesis estima que para 2034 contará con apenas 134 sacerdotes en ministerio activo, cerca de un 40 % menos que en la actualidad, debido a la jubilación de sacerdotes de mayor edad y a la disminución en el número de nuevas ordenaciones.
La combinación de menos sacerdotes y menos católicos practicantes ha generado una presión adicional sobre la Iglesia local, señaló el arzobispo en noviembre, especialmente en el cuidado de edificios parroquiales envejecidos donde pocas personas asisten a Misa en un domingo determinado.
“Hemos tenido dificultades para mantener edificios, ministerios y estructuras que fueron concebidos para una Iglesia mucho más grande. La situación que se desarrolló a lo largo de los últimos 50 años nos ha dejado exigidos, a veces demasiado, para poder servir tan bien como quisiéramos”, escribió el arzobispo Weisenburger en una carta dirigida a los fieles.
El desequilibrio previsto entre la cantidad de sacerdotes y de parroquias en la próxima década implica que, de no tomarse medidas, la Iglesia local podría enfrentar una presión aún mayor sobre quienes continúan en el ministerio, añadió el arzobispo.
“Además, mientras afrontamos la dificultad de cuidar edificios y estructuras parroquiales donde participan muy pocas personas, también buscamos asegurar la presencia de la Iglesia allí donde la población católica está creciendo”, señaló.
Antes de las sesiones de trabajo en el seminario, el arzobispo Weisenburger, el P. Amore y el P. Timothy Birney, nuevo vicario general y moderador de la curia de la arquidiócesis, se dirigieron a sus hermanos sacerdotes para alentarlos a ser valientes y sinceros, y a mantener siempre presente el bien de la Iglesia local al iniciar su discernimiento.
Los sacerdotes se reunieron para celebrar la Misa en la capilla del seminario y luego se dividieron en grupos de trabajo para elaborar propuestas, discernir y orar sobre el futuro de la Iglesia local a lo largo de los tres días del encuentro.
El P. Amore reconoció que se trata de conversaciones exigentes, pero subrayó que el proceso de reestructuración está impulsado, en última instancia, por la esperanza en un futuro más prometedor.
“Puede existir la tentación de centrarnos en el declive que estamos experimentando y en los desafíos que enfrentamos como Iglesia y como sociedad, y es fácil perder la esperanza y de vista el panorama general”, afirmó el P. Amore. “Pero creemos que, aun cuando debemos afrontar conversaciones difíciles y tomar decisiones complejas, hay esperanza para el futuro”.
La reestructuración implicará la fusión de algunas parroquias y el cierre de ciertos templos, pero el objetivo final es conformar una Arquidiócesis de Detroit preparada para afrontar los desafíos del ministerio en el siglo XXI, explicó el P. Amore.
“Realmente concebimos este proceso como una oportunidad para fortalecernos como Iglesia, de modo que nuestras parroquias sean comunidades plenas y vibrantes, lugares donde las personas puedan encontrarse con el Señor”, afirmó.
Aunque el número de parroquias y de iglesias pueda reducirse, añadió, la presencia católica se mantendrá en cada rincón de la arquidiócesis, que abarca seis condados.
“Queremos que nuestras comunidades parroquiales sean verdaderos espacios de servicio integral, que respondan no solo a las necesidades espirituales de las personas, sino también a las necesidades humanas, no únicamente de la población católica, sino de cada persona que vive en un territorio determinado”, señaló el P. Amore.
Hasta tres “modelos” de pastorados propuestos serán elaborados, afinados y presentados para su diálogo durante las sesiones parroquiales de escucha que se realizarán esta primavera. Estos modelos incluirán propuestas sobre la cantidad de sacerdotes y de Misas para cada pastorado, pero no contemplarán asignaciones sacerdotales específicas ni un listado de posibles cierres de iglesias, precisó el P. Amore.
Todos los católicos están invitados a participar en las sesiones de escucha que se realizarán esta primavera, las cuales serán programadas para después de Pascua, añadió el P. Amore.
“Todos los feligreses, ya sea que asistan regularmente a Misa o solo lo hagan de vez en cuando, pueden participar de estos encuentros y compartir sus aportes, de modo que estos modelos puedan ajustarse, si es necesario, a partir de esas opiniones y sugerencias”, explicó.
La Arquidiócesis de Detroit está trabajando en conjunto con el Catholic Leadership Institute, una firma consultora con sede en Filadelfia que ha acompañado procesos de reestructuración similares en más de dos docenas de diócesis.
En otras regiones del país que atravesaron procesos semejantes, “entre el 20 % y el 40 % de los modelos que surgen de estas sesiones con los sacerdotes se modifican a partir de los aportes de los feligreses”, añadió el P. Amore.
Además, la curia arquidiocesana también llevará adelante un proceso similar de discernimiento y reestructuración, con el fin de responder mejor a las necesidades de las parroquias de la arquidiócesis.
Por último, el P. Amore indicó que en marzo se publicará más información —incluidos datos demográficos, antecedentes históricos y tendencias sacramentales y financieras de cada una de las 209 parroquias de la arquidiócesis— en el sitio web del proceso de reestructuración de la Arquidiócesis de Detroit.
Reestructuración arquidiocesana
Para más información sobre el proceso de reestructuración de dos años de la Arquidiócesis de Detroit, visite restructuring.aod.org o escriba a [email protected]


