El Evangelio de Cristo fue la ‘motivación y la fuerza que impulsó’ el discipulado del líder de los derechos civiles, afirmó el arzobispo Weisenburger
DETROIT — El 19 de enero, los fieles de Detroit se congregaron en la Cathedral of the Most Blessed Sacrament para recordar y celebrar la vida del reverendo Martin Luther King Jr. y su mensaje de amor abnegado, capaz de trascender las barreras raciales.
La celebración anual es un momento para reflexionar sobre la vida y las palabras de King, pastor bautista del sur de Estados Unidos y referente del movimiento por los derechos civiles, cuyo mensaje de reconciliación racial e igualdad estaba profundamente arraigado en la fe cristiana.
Al presidir la Misa anual por la Justicia y la Paz, el arzobispo de Detroit, Edward J. Weisenburger, recordó a los presentes que, como discípulo de Jesucristo, las palabras y el ejemplo de King reflejaron las enseñanzas de Jesús.
En la lectura del Evangelio proclamada durante la Misa (Jn 14, 23-29), Jesús ofrece algunas de sus últimas instrucciones a los apóstoles antes de su ascensión al cielo, un pasaje especialmente apropiado para evocar el testimonio del propio King, señaló el arzobispo.
“El pasaje que acabamos de escuchar puede entenderse como un discurso de despedida", explicó el arzobispo Weisenburger. "Es parecido a esos momentos en los que uno comparte unas últimas palabras con las personas que ama, palabras que suelen ser las más significativas”.
En el texto evangélico, Jesús reconforta a los discípulos al asegurarles que quien lo ama permanece fiel a la palabra del Padre; que el Espíritu Santo estará siempre con ellos; y que no deben dejarse vencer por el miedo.
“Es un texto especialmente adecuado para este día”, afirmó el arzobispo Weisenburger. “Tiene una riqueza enorme, pero quiero subrayar dos ideas. La primera es que Jesús coloca el amor en el centro. El amor es la única motivación. Dice: ‘Quien me ama cumple mi palabra’. No habla del temor, ni del interés personal, ni de la búsqueda de recompensas o bendiciones. El énfasis está en el amor que se entrega”.
El ejemplo de Jesús, un amor llevado hasta la entrega total —el amor ágape—, busca cumplir la voluntad de Dios y, al mismo tiempo, darse por completo a los demás, explicó el arzobispo.
Ese mismo amor fue el que impulsó a King, un amor que sigue vivo hoy cada vez que su ejemplo es recordado y puesto en práctica, añadió.
“Al recordar al Dr. Martin Luther King Jr., recordamos su compromiso firme e inquebrantable con el Evangelio de Jesucristo”, señaló el arzobispo Weisenburger. “Ese compromiso fue el motor de su vida y de su discipulado. Al traerlo a la memoria, de algún modo, él se hace presente entre nosotros. También recordamos su apuesta por el activismo no violento y, al hacerlo, su sabiduría para nuestro tiempo se vuelve plenamente actual”.
“Recordamos su convicción y su compromiso con la dignidad de cada ser humano”, continuó el arzobispo Weisenburger, “una dignidad que sigue siendo atacada para muchos en todo el mundo, incluso aquí mismo, en nuestras comunidades. Al traer a la memoria esa enseñanza, ¿acaso no cobra más fuerza en nuestro interior?”.
Así como los fieles están llamados a reconocer la presencia de Cristo cuando celebran la Eucaristía, también hacen presente el testimonio de otras personas al recordarlas, explicó el arzobispo.
“Hoy recordamos la valentía de Martin Luther King Jr., y al hacerlo, su ejemplo nos ayuda también a ser valientes”, afirmó el arzobispo Weisenburger. “Él habría sido el primero en afirmar las palabras de Jesús: ‘No tengan miedo, porque yo estaré con ustedes siempre’. Y, por último, recordamos el sacrificio de Jesús, un sacrificio que permanece a lo largo del tiempo como la expresión perfecta del ágape: ese amor capaz de dejar de lado la propia seguridad y la propia felicidad, para entregarse como ofrenda por los demás”.
Vickie Figueroa, subdirectora de ministerios culturales y coordinadora del ministerio católico afroamericano de la Arquidiócesis de Detroit, explicó que la Misa anual por la Justicia y la Paz pone de relieve que el mensaje de igualdad y justicia de King brotaba directamente de su vocación como predicador cristiano.
Figueroa señaló que es fundamental que la Iglesia mantenga viva la memoria del testimonio y la labor de King, ya que su mensaje coincide plenamente con la visión de la Iglesia en la búsqueda de la justicia, la dignidad y el servicio a los demás.
“La misión de la Iglesia es asegurar que todas las personas sean reconocidas en su dignidad y promover la justicia racial, étnica y social en todo el mundo”, explicó Figueroa a Detroit Catholic. “Por eso, al reunirnos aquí, en la catedral, queremos que la gente recuerde que el Dr. King era reverendo, que su vida y su acción estaban profundamente marcadas por el Evangelio”.
El ejemplo de King sigue inspirando gestos concretos de generosidad y servicio, añadió Figueroa.
“Creo que una de las cosas que podemos hacer es tener el valor de amarnos unos a otros; y cuando hablo de amor, me refiero a buscar el bien y pensar en lo que es mejor para los demás”, dijo. “Conocer a nuestros vecinos, ser generosos con quienes más lo necesitan, amarnos y comprometernos en la lucha por la justicia racial, la justicia económica y por el mundo en el que el Dr. King creía”.
El 17 de enero, cientos de jóvenes se reunieron en la parroquia Sacred Heart, en el barrio Eastern Market de Detroit, para participar en la Jornada de Servicio de YFACT en honor a Martin Luther King Jr.
YFACT (Young Faith Activators of Christ’s Teachings) es una iniciativa conjunta de la Oficina de Ministerio Católico Afroamericano de la arquidiócesis y la Detroit Catholic Pastoral Alliance, que acompaña y apoya a parroquias y misiones católicas en Detroit.
Durante la jornada, grupos de jóvenes se distribuyeron en distintos espacios de servicio para colaborar con la organización de despensas de alimentos y roperos, repartir botellas de agua y sándwiches, y visitar y asistir a jóvenes en situación de calle alojados en el Covenant House de Detroit.
Ricardo Grant, de 16 años, de St. Moses the Black Parish de Detroit, formó parte de un equipo de 15 personas que repartió bufandas y botellas de agua junto a Detroit Rescue Mission Ministries, en la esquina de Martin Luther King Boulevard y Third Street.
“Dar a los demás es lo que hace que la experiencia sea especial”, contó Grant. “Estuvimos allí más o menos una hora, conocimos a mucha gente y todos se mostraron muy agradecidos de que estuviéramos presentes”.
Yvonne Graves, de la Detroit Catholic Pastoral Alliance, señaló que fue inspirador ver a tantos jóvenes reunidos con el deseo de generar un impacto positivo.
“Lo que más me gusta es el espíritu de compañerismo que se vive durante la jornada”, explicó Graves. “Comenzamos el día con chicos de todos los rincones de la Arquidiócesis de Detroit: desde St. Hugo of the Hills, en Bloomfield Hills, y el National Shrine of the Little Flower, en Royal Oak, hasta St. Mary’s, en Wayne, y St. Moses the Black, St. Augustine y St. Monica, en Detroit, todos reunidos por un mismo propósito.
“Había jóvenes preparando bolsas con donaciones, otros preparándose para visitar a personas en Covenant House que están tratando de rehacer sus vidas, y otros listos para repartir sándwiches”, agregó. “Salimos durante un par de horas y luego regresamos a Sacred Heart para compartir lo que hicimos y lo que aprendimos”.
La experiencia de servicio permite a los jóvenes generar un impacto directo en la construcción de un mundo más justo, señaló Graves, el tipo de mundo que King soñó al promover el cuidado de los más necesitados.
“Días como este ayudan a que los chicos tomen conciencia de lo bendecidos que son y de todo lo que pueden hacer”, concluyó. “Tal vez no puedan viajar para ayudar a jóvenes en Ecuador u otros lugares del mundo, pero sí pueden venir aquí y servir a quienes lo necesitan”.


