(OSV News) -- La Iglesia Católica de Costa Rica ha expresado su preocupación por un acuerdo firmado por el Gobierno y Estados Unidos, en virtud del cual el país centroamericano recibirá hasta 25 migrantes a la semana deportados por Washington.
El primer vuelo, con ciudadanos de Albania, Camerún, China, Guatemala, Honduras, India, Kenia y Marruecos, llegó el 11 de abril a San José, según la Dirección General de Migración y Extranjería de Costa Rica.
El memorándum de entendimiento, firmado en marzo por el presidente saliente Rodrigo Chaves --quien dejará el cargo el 7 de mayo y será sustituido por la presidenta electa Laura Fernández Delgado-- y la enviada estadounidense Kristi Noem, estipula que Costa Rica recibirá cada semana grupos de nacionales de terceros países.
Cada grupo será enviado a un hotel y pasará los primeros siete días bajo los auspicios de la Organización Internacional para las Migraciones. Después de eso, no está claro cómo continuará el programa.
El obispo auxiliar de San José, Daniel Blanco Méndez, declaró a OSV News que el gobierno no consultó a la Iglesia antes de firmar el acuerdo.
El obispo Blanco, quien dirige la Pastoral de Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR), afirmó que la Iglesia tiene mucho que aportar al gobierno en materia de inmigración.
Las organizaciones católicas trabajan directamente en el tema, brindando apoyo a las personas que viajan hacia el norte para llegar a los Estados Unidos o hacia el sur para regresar a sus países de origen tras haber tenido problemas con las autoridades de inmigración estadounidenses.
El obispo Blanco explicó que no solo pueden ofrecer asistencia espiritual, sino también ayuda a través de sus centros para inmigrantes, refugios temporales, etc.
La Pastoral de Movilidad Humana expresó su preocupación por el proceso debido a una experiencia anterior. En 2025, Estados Unidos envió a casi 200 extranjeros en un avión y los alojó en el llamado Centro de Atención Temporal a Migrantes (CATEM), ubicado en una zona remota cerca de la frontera con Panamá.
El padre Gustavo Meneses Castro, secretario ejecutivo de la Pastoral de Movilidad Humana, dijo en declaraciones a OSV News que, de no haber sido por un fallo judicial que restableció sus derechos, probablemente seguirían enfrentando condiciones adversas.
El grupo permaneció efectivamente detenido en el CATEM durante dos meses. Después de que la Corte Constitucional de Costa Rica dictaminara que la situación era inconstitucional, muchos regresaron a sus países de origen o se trasladaron a terceros países.
Ahora, un año después, la Iglesia tiene motivos para creer que el país sigue sin estar preparado para recibir y gestionar tal diversidad de nacionalidades.
El padre Meneses dijo que dudaba que el Gobierno tenga la capacidad para lidiar con tal diversidad. "¿Cómo se puede brindar asistencia adecuada sin hablar sus idiomas, por ejemplo?", dijo.
Enviar a las personas de regreso a sus países sin saber las condiciones a las que se enfrentarán allí también es peligroso, agregó.
También expresó su preocupación por la falta de un programa para integrar en la sociedad a quienes deseen permanecer en Costa Rica.
"El gobierno dijo que habría un régimen especial para quienes quisieran solicitar el estatus de refugiado o un permiso de trabajo temporal. Pero las autoridades de inmigración ya han recibido un gran número de solicitudes, especialmente de nicaragüenses y venezolanos, y no han podido procesarlas", explicó el sacerdote.
El padre Meneses dijo que la Pastoral de Movilidad Humana había solicitado una reunión con la Dirección General de Migración en marzo, pero que fue cancelada apenas unas horas antes de la hora programada.
La pastoral emitió un comunicado el 6 de abril sobre el memorando de entendimiento. En el documento, se afirma que "toda política migratoria debe colocar en el centro la dignidad humana y el respeto irrestricto de los derechos fundamentales".
El comunicado también enumeraba los principios humanos que debe respetar el acuerdo, mencionando la necesidad de ofrecer "condiciones dignas de acogida, con asistencia, seguridad y bienestar".
"El Evangelio nos recuerda: ‘Fui forastero y me acogiste’", concluía la carta.
El padre Meneses declaró a OSV News que Costa Rica ha estado aceptando este tipo de acuerdos con Estados Unidos debido a la presión diplomática.
"Las nuevas medidas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) han provocado un hacinamiento en las instalaciones estadounidenses, por lo que ahora necesitan enviar a algunos deportados a otros países", afirmó.
El obispo Blanco declaró a OSV News que la presidenta electa Fernández se había reunido con miembros de la conferencia episcopal y espera que vuelva a reunirse con los líderes de la Iglesia en mayo.
El obispo afirmó que la presidenta se mostró abierta al diálogo y dispuesta a recibir la ayuda de la Iglesia.


