Panelistas reflexionan, en un espíritu de sinodalidad, sobre el “rol profético” de la Iglesia en el mundo actual

El arzobispo Weisenburger se suma a referentes del ámbito académico y de la fe en la Universidad de Detroit Mercy para dialogar sobre temas clave de la actualidad

DETROIT — Referentes del ámbito académico y de la fe se reunieron el 25 de abril para reflexionar sobre algunos de los desafíos más urgentes del mundo actual, poniendo el foco en el papel profético de la Iglesia a la hora de orientar y moldear los valores que influyen en la cultura.

El panel, titulado “Encuentros de sinodalidad: una conversación sobre el rol profético de la Iglesia en este tiempo y lugar”, se realizó en el salón principal del Student Union de la Universidad de Detroit Mercy y forma parte de las actividades por el 150º aniversario de la institución.

Organizado por la universidad junto con las Hermanas de la Misericordia, los jesuitas del Medio Oeste y la Arquidiócesis de Detroit, el encuentro reunió a más de 200 personas. Según el P. Charles Oduke, SJ, vicepresidente de integración de la misión, la iniciativa se inspiró en los valores centrales de Detroit Mercy. Entre ellos, la educación, la diversidad, la misericordia y la compasión, la fe y la justicia, y el compromiso con el servicio y el liderazgo en la ciudad.

“Nuestros fundadores religiosos, a través de sus distintos ministerios en Detroit, asumieron el compromiso de dar testimonio de la esperanza de la resurrección en esta ciudad”, afirmó el P. Oduke. “Y hoy seguimos caminando en esa misma línea, siendo testigos del resurgimiento y la renovación de Detroit.”

De izquierda a derecha: el P. Charles Oduke, SJ, vicepresidente de integración de la misión de la Universidad de Detroit Mercy; Bridget Deegan-Krause, M.Div., BCC, moderadora del panel, autora y consultora en liderazgo ministerial; el obispo de Lexington, John Stowe, OFM Conv.; la hermana Helen Marie Burns, RSM, miembro del directorio de la universidad y expresidenta de la Leadership Conference of Women Religious; Matt Mio, Ph.D., director del departamento y profesor de larga trayectoria en química y bioquímica; y el arzobispo de Detroit, Edward J. Weisenburger. (Foto: Joe Tremblay | Especial para Detroit Catholic)
De izquierda a derecha: el P. Charles Oduke, SJ, vicepresidente de integración de la misión de la Universidad de Detroit Mercy; Bridget Deegan-Krause, M.Div., BCC, moderadora del panel, autora y consultora en liderazgo ministerial; el obispo de Lexington, John Stowe, OFM Conv.; la hermana Helen Marie Burns, RSM, miembro del directorio de la universidad y expresidenta de la Leadership Conference of Women Religious; Matt Mio, Ph.D., director del departamento y profesor de larga trayectoria en química y bioquímica; y el arzobispo de Detroit, Edward J. Weisenburger. (Foto: Joe Tremblay | Especial para Detroit Catholic)

El panel de la tarde fue moderado por la autora y consultora en liderazgo Bridget Deegan-Krause, M.Div., BCC, y contó con la participación del arzobispo de Detroit, Edward J. Weisenburger; el obispo John E. Stowe, de Lexington (Kentucky); la hermana Helen Marie Burns, RSM, miembro del directorio de la universidad y expresidenta de la Leadership Conference of Women Religious; y Matt Mio, Ph.D., director del departamento y profesor de larga trayectoria en química y bioquímica en Detroit Mercy.

Deegan-Krause, quien cuenta con más de 30 años de experiencia en el ámbito del ministerio, especialmente en el sistema de salud católico y la educación superior, explicó que el enfoque del panel en la sinodalidad y el discernimiento implicaba “profundizar nuestra manera de pensar” el papel de la Iglesia en el mundo actual.

Además de las intervenciones de los panelistas, el encuentro incluyó espacios de reflexión en mesas al estilo sinodal, con instancias de diálogo y puesta en común.

“¿Qué características tiene una Iglesia profética? ¿Cómo se expresa? ¿Cómo actúa?”, planteó Deegan-Krause. “En un espíritu de sinodalidad, queremos abrirnos a la sabiduría del Espíritu Santo que pueda surgir de nuestros intercambios hoy”.

La primera en tomar la palabra fue la hermana Burns, quien subrayó que, al igual que los profetas de antaño, el testimonio de la Iglesia en el mundo de hoy se expresa tanto en “anunciar la visión de Dios” como en “denunciar todo aquello que la obstaculiza”.

Si bien todos los miembros de la Iglesia comparten esta responsabilidad profética, la hermana Burns destacó el papel particular de quienes están en el liderazgo eclesial, la vida religiosa y el ámbito educativo para promover la visión de Dios para el mundo, especialmente frente a las injusticias estructurales que afectan a los más vulnerables.

En ese sentido, mencionó las obras de misericordia —corporales y espirituales— realizadas durante los siglos XX y XXI por miembros de comunidades religiosas en Estados Unidos, especialmente en educación, salud, servicio a los pobres y diversas causas de justicia social.

Aunque estos esfuerzos han sido fundamentales para aliviar el sufrimiento, por sí solos no alcanzan, advirtió.

“Atender las necesidades y preocupaciones de las personas es importante, pero no es suficiente”, afirmó la hermana Burns. “Empezamos a comprender que las obras de misericordia también requieren obras de justicia. Es necesario abordar las causas estructurales que generan situaciones de vulnerabilidad. Los sistemas oprimen. Los sistemas generan hambre, falta de vivienda y desamparo. Y también tomamos mayor conciencia de la fragilidad de la propia tierra, porque la visión de Dios para la creación es que toda vida pueda florecer.”

Tras escuchar las exposiciones de los panelistas, los asistentes participaron en mesas de diálogo al estilo sinodal durante el momento de discernimiento del encuentro.
Tras escuchar las exposiciones de los panelistas, los asistentes participaron en mesas de diálogo al estilo sinodal durante el momento de discernimiento del encuentro.

El obispo Stowe, miembro de los franciscanos conventuales y pastor de la diócesis de Lexington (Kentucky), también destacó el testimonio de las comunidades religiosas frente a las injusticias estructurales, y señaló que el ejemplo de los últimos papas ha ayudado a despertar una mayor conciencia sobre las necesidades de los más vulnerables.

En esa línea, mencionó la reciente visita del papa León XIV a África, donde denunció la explotación de los pueblos y de los recursos naturales, sacando a la luz conflictos e injusticias que con frecuencia quedan fuera del foco público.

“Mientras gran parte de la prensa de nuestro país estaba más pendiente de alimentar una supuesta disputa entre el presidente y el papa, tendríamos que haber prestado mucha más atención a lo que León estaba diciendo sobre la realidad en África y a cómo muchos de esos conflictos han sido ignorados durante tanto tiempo”, afirmó.

Los constantes llamados del pontífice a la paz, en un mundo marcado por conflictos, son un signo de esperanza, agregó Stowe, en continuidad con el legado de su predecesor, el papa Francisco, “cuyo aniversario de fallecimiento recordamos la semana pasada”.

El obispo también recordó que el último mensaje de Francisco, desde su cama de hospital el Domingo de Pascua de 2025, fue un “profundo llamado a la paz” en medio de las múltiples guerras y tensiones en el mundo.

“Eso fue coherente con toda su vida”, señaló Stowe. “Es muy conocido el gesto que tuvo al invitar al Vaticano a líderes enfrentados en la guerra en Sudán para que hicieran un retiro juntos: allí se arrodilló y les besó los pies, suplicándoles que dejaran de malgastar los recursos de sus pueblos en la guerra”.

Asimismo, añadió que las visitas de Francisco a Tierra Santa, al Congo y a otras regiones marcadas por conflictos —incluso cuando él mismo se desplazaba en silla de ruedas— fueron un fuerte testimonio profético de la necesidad de una paz verdadera y duradera.

Una persona encargada de tomar notas registra los aportes durante el momento de diálogo de la tarde. Los participantes abordaron diversos temas, entre ellos la necesidad de ser una Iglesia más acogedora y atenta a las necesidades de las comunidades oprimidas y vulnerables.
Una persona encargada de tomar notas registra los aportes durante el momento de diálogo de la tarde. Los participantes abordaron diversos temas, entre ellos la necesidad de ser una Iglesia más acogedora y atenta a las necesidades de las comunidades oprimidas y vulnerables.

El papa Francisco solía romper ciertos protocolos, como cuando lavó los pies a mujeres, musulmanes y personas privadas de la libertad, o cuando visitó la embajada rusa para pedir por la paz tras la invasión de Ucrania. Esta tendencia estuvo siempre marcada por una atención especial a quienes más sufrían, señaló el obispo Stowe.

“Introdujo la palabra ‘periferias’ en nuestro vocabulario para ayudarnos a descubrir dónde está Cristo: en los márgenes, en las fronteras”, explicó.

En esa línea, animó a los líderes de la Iglesia a escuchar con más atención, tal como hacía Francisco, a voces muchas veces relegadas, como las de los latinos, los afroamericanos y las mujeres, que enriquecen profundamente a la Iglesia, aunque no siempre se hayan sentido plenamente acogidos.

“Si de verdad queremos dejarnos interpelar y aprender de esas voces de las periferias, tenemos que escucharlas”, afirmó. “De eso se trata este proceso, y por eso es tan valioso poder hablar de sinodalidad, que todavía tiene mucho camino por recorrer para echar raíces en nuestro país”.

Por su parte, Mio, profesor desde hace años en la University of Detroit Mercy y especialista en química y bioquímica, se refirió a la encíclica Laudato Si’ (2015) del papa Francisco como un momento clave en la reflexión sobre la justicia ambiental.

Católico comprometido y cercano a la espiritualidad ignaciana, subrayó que fe y ciencia no se contraponen, tal como plantea con claridad Laudato Si’.

“Como químico orgánico y científico, siempre tengo presentes mi fe y mi preocupación por el cuidado del ambiente”, explicó. “Cuando enseño, les digo a mis estudiantes que tanto la fe como la ciencia buscan la verdad: una a través de la naturaleza y la otra desde lo sobrenatural. Ningún alumno termina el curso de química orgánica sin entender que la ciencia nunca es completamente neutral en términos de valores".

Los participantes conversan entre sí tras el panel en la University of Detroit Mercy, centrado en el papel profético de la Iglesia en algunos de los debates más relevantes de la actualidad.
Los participantes conversan entre sí tras el panel en la University of Detroit Mercy, centrado en el papel profético de la Iglesia en algunos de los debates más relevantes de la actualidad.

La encíclica del papa Francisco invitó al mundo a escuchar con mayor atención el “clamor de la tierra” y el impacto de la injusticia ambiental sobre los más pobres, además de proponer pasos concretos hacia un desarrollo ecológico y estilos de vida sostenibles, señaló Mio.

“En ella cuestiona el consumismo y el desarrollo irresponsable, advierte sobre el deterioro ambiental y el calentamiento global, llama a una acción global urgente y conjunta, y señala con claridad quiénes pagan las consecuencias de nuestra inacción: los pobres y los marginados”, explicó.

En línea con sus predecesores, agregó Mio, Francisco también remarca que cada decisión de consumo tiene una dimensión moral, no solo económica, e invita a salir de la indiferencia para enfrentar los sistemas que oprimen a los más vulnerables.

Asimismo, animó a los presentes a acercarse a Laudato Si’, que, según dijo,  responde a una necesidad muy concreta del mundo actual.

El último en tomar la palabra fue el arzobispo Weisenburger, quien, con tono distendido, comentó que los tres expositores anteriores “ya habían dicho todo lo importante”, aunque subrayó que el rol profético ,especialmente hoy, implica tanto hablar como saber escuchar.

Si bien el contexto actual ofrece muchos motivos para la frustración o el enojo, el arzobispo advirtió a los católicos sobre el riesgo de dejarse llevar por la ira, ya que eso puede hacer que el profeta “se interponga entre el mensaje y las personas, en lugar de ayudar a transmitirlo”.

En ese sentido, evocó el testimonio de figuras proféticas contemporáneas como santa Teresa de Calcuta, cuyo mensaje fue escuchado por líderes de todo el mundo precisamente por la fuerza de su testimonio sereno.

Recordó, por ejemplo, su recordado discurso en el National Prayer Breakfast de 1994, ante más de mil de las personas más influyentes de Estados Unidos, donde habló con firmeza sobre el respeto por la vida, especialmente frente a lo que llamó la pobreza del aborto.

El arzobispo de Detroit, Edward J. Weisenburger, habla durante un panel sobre el papel profético de la Iglesia en el mundo actual. Allí destacó la importancia de un testimonio auténtico y puso como ejemplo a santa Teresa de Calcuta.
El arzobispo de Detroit, Edward J. Weisenburger, habla durante un panel sobre el papel profético de la Iglesia en el mundo actual. Allí destacó la importancia de un testimonio auténtico y puso como ejemplo a santa Teresa de Calcuta.

A diferencia de otros que habían abordado temas similares sin el mismo impacto, el arzobispo Weisenburger señaló que el discurso de Madre Teresa tuvo un peso que fue mucho más allá de su pequeña estatura.

“Por su credibilidad, y porque era un verdadero testimonio y no alguien que hablaba desde el enojo, en lugar de simplemente saludarla con cortesía y seguir, recibió una ovación de pie que se prolongó durante varios minutos”, recordó. “Aunque no todos coincidieran con su mensaje, la escucharon”.

Tanto el papa León como el papa Francisco, cada uno con su propio estilo,  mostraron que la profecía no pasa solo por decir la verdad, sino por ser “personas de verdad”, añadió el arzobispo.

“No se trata solo de la profecía en el mundo; como todo cristiano, estamos llamados a reconocer esa dimensión profética que hay en cada uno a partir del bautismo”, explicó.

Tras las exposiciones, Deegan-Krause guio a los participantes en dinámicas de trabajo en mesa, invitándolos a reflexionar sobre lo escuchado y a compartir su propia experiencia.

Muchos retomaron ideas del panel y pusieron sobre la mesa temas como la inclusión, la atención a los jóvenes y a las minorías, y la importancia de escuchar una diversidad de voces frente a los desafíos actuales.

Uno de los participantes, en nombre de su grupo, agradeció a los panelistas por abrir el diálogo sobre cuestiones tan relevantes y destacó que el testimonio de otros puede ser un gran motor para la acción.

“¿A qué oportunidades proféticas estamos llamados a responder juntos?”, planteó. “A veces necesitamos que alguien nos marque el camino para animarnos a ser proféticos. Solos puede costar más; y así como encontramos fuerza en nuestros referentes, también necesitamos caminar y actuar en conjunto".



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