Después de la Misa anual de la Rosa, un psiquiatra católico ofreció algunas propuestas para que la Iglesia acompañe mejor a quienes atraviesan problemas de salud mental
DETROIT — El arzobispo Edward J. Weisenburger agradeció a los trabajadores de la salud católicos por “ser instrumentos de Dios para sanar” durante la Misa de la Rosa, celebrada el 15 de marzo en el Sacred Heart Major Seminary, en Detroit.
Esta misa anual se realiza en el domingo Laetare, el cuarto domingo de Cuaresma, que es cuando el color litúrgico cambia del morado al rosa. La liturgia celebra el servicio de los profesionales de la salud católicos, quienes ven la presencia de Cristo en los enfermos.
“Es una alegría poder celebrar la Misa de la Rosa junto a quienes trabajan en el ámbito de la salud”, señaló el arzobispo Weisenburger en su homilía, al recordar la trayectoria de su hermana mayor, Mary Anne, quien trabajó durante 28 años como enfermera especializada en neonatología en Oklahoma City.
El arzobispo destacó la serenidad que su hermana transmitía a los pacientes, así como la compasión con la que tantos profesionales de la salud acompañan a las personas a su cuidado.
“Todas las profesiones tienen su dignidad, porque entre todos construimos el Reino de Dios. Pero hay algunas especialmente bendecidas, en las que su trabajo se acerca de un modo muy particular al Evangelio”, señaló el arzobispo Weisenburger. “No solo de manera simbólica, sino también muy concreta, pueden tocar la fragilidad humana y convertirse en instrumentos de Dios para sanar”.
El arzobispo Weisenburger reconoció que médicos, enfermeros y otros profesionales de la salud pueden sentirse desbordados en ocasiones, especialmente a medida que la tecnología médica, las regulaciones y las exigencias se vuelven cada vez más complejas.
“Pero aun en los días más difíciles, déjense sostener por lo mejor de su vocación”, afirmó. “Piensen en las muchas maneras en que Dios les da la oportunidad no solo de anunciar el Evangelio, sino de vivirlo de un modo único y hermoso. Dichosos ustedes que trabajan en el ámbito de la salud.”
El Dr. Michael Redinger afirma que la Iglesia católica tiene una respuesta ante la crisis de salud mental
Después de la Misa de la Rosa, los profesionales de la salud participaron de una charla a cargo del Dr. Michael Redinger, profesor asociado en la Homer Stryker M.D. School of Medicine de Western Michigan University, quien reflexionó sobre cómo puede responder la Iglesia ante la actual crisis de salud mental.
La Iglesia católica cuenta con un enfoque pastoral y una comprensión profunda de la persona que pueden ayudar a guiar a quienes atraviesan esta “epidemia” de soledad y ansiedad, explicó el Dr. Redinger, psiquiatra católico.
“Vivimos en una época marcada por la falta de autenticidad y la soledad, que en parte están en la raíz del aumento de la depresión y la ansiedad”, afirmó, y agregó que la pandemia de COVID-19 aceleró un problema que ya existía. “La Iglesia tiene herramientas para responder a este momento, basadas en el reconocimiento de la dignidad de cada persona, también de quienes atraviesan enfermedades mentales”.
Uno de cada tres estudiantes de secundaria manifiesta sentimientos persistentes de tristeza o desesperanza, indicó el Dr. Redinger, y las tasas de suicidio entre los jóvenes han aumentado un 57% en la última década. Más preocupante aún, añadió, al menos un 10% de los estudiantes intentó suicidarse en el último año.
“Hoy los estadounidenses se sienten más solos que antes de la pandemia”, afirmó. “Y los datos muestran con claridad que sus efectos todavía se hacen sentir”.
Si bien la soledad y el aislamiento ya eran una realidad antes, la pandemia profundizó la situación, especialmente entre los jóvenes, concluyó.
“En muchos sentidos, el COVID empujó a la sociedad hacia espacios virtuales de los que nunca terminamos de salir del todo”, señaló el Dr. Redinger. “Y al instalarnos allí, nos encontramos con menos resguardo y con entornos más riesgosos que las formas de relación que los jóvenes tenían antes de la pandemia”.
El Dr. Redinger repasó la historia de la Iglesia en el acompañamiento de personas que atraviesan sufrimiento psíquico, un aspecto que —según explicó— a veces se interpreta de manera injusta, al asociarlo demasiado con el combate espiritual y no con la salud mental.
“La respuesta de la Iglesia, en la práctica, ha sido mucho más matizada de lo que suele creerse”, afirmó. “Hay registros de monasterios benedictinos —y no solo de ellos— que asumían como una de sus principales tareas el cuidado de personas que hoy consideraríamos con problemas de salud mental”.
Con el desarrollo de la psicología a fines del siglo XIX y comienzos del XX, muchos —aunque no todos— empezaron a verla como un reemplazo de la religión, señaló el Dr. Redinger, una postura que hoy es ampliamente rechazada por los psicólogos católicos.
“Creo que la psiquiatría y la religión son compatibles; de lo contrario, no me dedicaría a esto”, sostuvo. “En parte, esto se explica por cierta desconfianza, comprensible, desde ámbitos religiosos hacia la psiquiatría y la psicología, pero también por recelos desde el propio campo de la salud mental hacia la religión. Por suerte, es algo que ha ido cambiando en los últimos 20 años”.
Por su parte, la Iglesia se ha mostrado cada vez más abierta a integrar la psiquiatría en su tarea pastoral, especialmente en los últimos 20 a 30 años, señaló el Dr. Redinger.
“Uno de mis documentos favoritos proviene de la conferencia de obispos católicos de California, que publicó una carta pastoral a partir de una serie de conversaciones y grupos de trabajo con personas del ámbito clínico y pastoral”, explicó. “En la introducción se afirma que ‘como pastores y obispos, entendemos que la salud mental es un componente esencial del bienestar. Por eso, acompañar a quienes padecen enfermedades mentales es una parte fundamental de la atención pastoral de la Iglesia’. Es algo a lo que estamos llamados como Iglesia”.
El Dr. Redinger también mencionó otros ejemplos de católicos y obispos que reconocen la terapia y el tratamiento psiquiátrico como un complemento necesario del acompañamiento espiritual.
Además, destacó los distintos recursos de salud mental, gratuitos o accesibles, disponibles para escuelas y parroquias.
"Nuestra diócesis cuenta con un programa de trauma y recuperación que es realmente único”, explicó. “Se trata de un enfoque integral, desde la mirada católica, que incorpora herramientas propias de la terapia centrada en el trauma. Además, en Kalamazoo, nuestro hospital Ascension cuenta con la única unidad de internación psiquiátrica de la zona”.
“Según el Dr. Redinger, la comprensión cada vez más profunda que la Iglesia tiene sobre la crisis de salud mental también le permite acompañar pastoralmente a quienes se han visto afectados por el suicidio".
En noviembre de 2025, el papa León invitó a la Iglesia a rezar por la prevención del suicidio y por sus víctimas, y la diócesis de Phoenix produjo un video como parte de la Red Mundial de Oración del Papa, señaló.
“Las palabras del Papa reflejan muy bien lo que intenté expresar desde el principio”, afirmó el Dr. Redinger. “Si la respuesta de la Iglesia ante quienes padecen enfermedades mentales parte del reconocimiento de la dignidad que toda persona tiene por ser hijo o hija de Dios, entonces esa respuesta será mucho más compasiva. En definitiva, se trata de hacer de la Iglesia una verdadera comunidad que ayuda a sanar. Y creo que ese es, en gran parte, el camino a seguir".


