El arzobispo de Detroit se une a las oraciones y hace un llamado a la paz tras la muerte de Renee Nicole Macklin Good, de 37 años, en un tiroteo con agentes de ICE
DETROIT — Luego de la muerte de Renee Nicole Macklin Good, una mujer de 37 años que falleció tras recibir un disparo de un agente federal de inmigración durante un operativo en Minneapolis, el arzobispo de Detroit, Edward J. Weisenburger, se sumó a otros obispos del país para pedir oración, paz y un freno a la escalada de violencia.
En un mensaje difundido el viernes, el arzobispo expresó su solidaridad con el arzobispo Bernard A. Hebda, de St. Paul–Minneapolis, y con los católicos de todo Estados Unidos, al tiempo que manifestó su preocupación por el aumento de los enfrentamientos violentos y la necesidad urgente de reafirmar el valor de la vida humana.
"Los hechos ocurridos en Minneapolis han puesto en evidencia lo rápido que una intervención de las autoridades federales puede derivar en consecuencias fatales" dijo el arzobispo Weisenburger. "El impacto de la muerte de Good ha generado dolor, indignación y numerosas preguntas sobre cómo se desarrolló el operativo".
El arzobispo invitó a las personas de buena voluntad a unirse en oración por la víctima, su familia y la comunidad afectada, y retomó el llamado de su homólogo de Minneapolis a bajar el tono del discurso público, dejar de lado el miedo y reconocer la dignidad de cada persona como criatura de Dios.
Good, originaria de Colorado y ciudadana estadounidense, murió durante un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el área metropolitana de Minneapolis–St. Paul. De acuerdo con las autoridades, se encontraba dentro de su vehículo cuando recibió un disparo en la cabeza y fue trasladada a un hospital, donde posteriormente falleció.
El caso ha provocado preocupación en distintos puntos del país por el uso de fuerza letal por parte de las autoridades, mientras continúan las investigaciones para esclarecer lo ocurrido.
Para el arzobispo Weisenburger, esta muerte es un recordatorio doloroso de las consecuencias que pueden tener los enfrentamientos cuando no se priorizan medidas de contención. Afirmó que quitar la vida en este tipo de situaciones no tiene justificación moral y llamó al país a renovar su compromiso con la defensa de la dignidad humana y el respeto a toda vida.
Con un tono pastoral, pidió a ICE y a todas las agencias del orden que privilegien la desescalada de conflictos, recurran a medios no letales siempre que sea posible y respeten las expresiones pacíficas de duelo y protesta. Subrayó que estas acciones no son solo decisiones operativas, sino responsabilidades éticas.
Finalmente, el arzobispo invitó a la sociedad a reflexionar sobre cómo construir una cultura de paz, moderación y respeto mutuo, y a reafirmar, con hechos y palabras, el valor de la vida humana.
La muerte de Good ha motivado vigilias y concentraciones en Minneapolis, incluida una ceremonia en su memoria el 7 de enero. Por motivos de seguridad, las escuelas públicas de la ciudad permanecieron cerradas los días 8 y 9 de enero.


