Manifestantes consideran la muerte de Renee Good un punto de inflexión para reclamar una aplicación de la ley más humana
DETROIT — El 14 de enero, aproximadamente 80 personas se reunieron antes del amanecer frente a las oficinas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Detroit, ubicadas sobre Michigan Avenue, para manifestarse a favor de los derechos de los inmigrantes y reclamar el cese de las operaciones de ICE en la ciudad.
Desde hace meses, defensores de una reforma migratoria se reúnen semanalmente en oración frente a la oficina de campo de ICE, en las avenidas Michigan y Third. En esta ocasión, muchos participantes encendieron velas en memoria de Renee Good, una mujer de Minneapolis que murió el 7 de enero tras ser baleada durante un enfrentamiento con un agente de ICE.
“Estamos aquí todos los miércoles desde el primer miércoles de agosto. Esto nace de la doctrina social de la Iglesia y del Evangelio, que nos llama a acompañar a nuestros vecinos”, expresó Kim Redigan, feligresa de la parroquia Gesu en Detroit y directora de pastoral en la escuela secundaria Detroit Cristo Rey.
“Hemos estado presentes cada miércoles, sin importar el clima, porque el Evangelio nos pide amarnos unos a otros”, agregó.
La vigilia comenzó hace varios años, impulsada por un grupo de religiosas preocupadas por el endurecimiento de las políticas migratorias. Con el tiempo, la iniciativa fue asumida por Strangers No Longer, un apostolado católico dedicado al acompañamiento de personas migrantes, junto con grupos de distintas denominaciones cristianas.
Generalmente entre 20 y 30 personas asisten a las vigilias semanales de 7:30 a 8 a.m., pero la convocatoria de este miércoles fue más numerosa tras la muerte de Good. Redigan señaló que los recientes arrestos y la violencia contra inmigrantes y defensores han intensificado la necesidad de exigir una aplicación más humana de las políticas y procedimientos migratorios.
“Creo que la gente siempre ha estado comprometida, pero lo ocurrido con Good fue un punto de inflexión”, dijo Redigan. “Sabemos que hay muchas otras personas que han muerto en detención, especialmente personas de color, y a veces sus historias no reciben tanta atención. Así que sí, creo que esto movilizó a la gente, pero son personas que han estado caminando tras Jesús semana tras semana, año tras año, durante mucho tiempo, década tras década”.
Los manifestantes sobre Michigan Avenue mencionaron otras razones para participar de la vigilia, desde pedir el fin de que los agentes de ICE usen pasamontañas durante las redadas, hasta exigir que no se realicen operativos migratorios en lugares de culto.
Para otros participantes, la vigilia semanal simplemente ofrece una oportunidad de manifestar su solidaridad con sus hermanos y hermanas inmigrantes y de acompañarse mutuamente.
La hermana Cathey Desantis, CSJ, dijo que a veces las noticias la hacen sentir impotente al ver toda la violencia y los conflictos, pero que estar de pie en oración silenciosa es una forma de dar testimonio y actuar.
“Creo que muchas personas ven todo lo que está pasando y, como yo, se sienten impotentes frente a esta situación”, dijo la hermana Desantis. “Esto les da la oportunidad de expresar su apoyo, ya sea sosteniendo un cartel o tocando la bocina. Se solidarizan con lo que está ocurriendo; saludan con la mano”.
“Es una manera de apoyar a la gente de Minneapolis; es una forma de decir, a través de nuestros carteles, que lo que se les está haciendo a los inmigrantes está mal y que no lo vamos a aceptar”, agregó.
En esta fría mañana de miércoles, cuando el sol aún no asomaba entre los edificios del centro de Detroit, la presencia de personas de distintas confesiones fue un testimonio de la misión cristiana de tratar a todo hombre, mujer y niño, sin importar su estatus legal, con la dignidad que corresponde a un hijo de Dios, señaló Redigan.
“Me gusta pensar que estamos haciendo la obra de Dios”, afirmó Redigan. “Los resultados no están en nuestras manos; lo único que hacemos es responder al llamado de Jesús a ser valientes, a comprometernos, a vivir las bienaventuranzas, las enseñanzas de la Iglesia y el Evangelio. Los frutos llegan por la gracia de Dios”.
“Espero que al vernos aquí, esto ayude a generar mayor conciencia y lleve a las personas a reflexionar sobre decisiones que afectan la vida familiar y comunitaria, y a reclamar un mundo más justo”, añadió.
Fotos por Daniel Meloy | Detroit Catholic


