Mensaje de monseñor Arturo Cepeda, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Detroit
Es con mucha alegría y esperanza que recibimos del Santo Padre Francisco su mensaje en ocasión de la primera jornada mundial de los abuelos y de los mayores. Este pasado 31 de mayo, el Papa Francisco anunció que el 25 de julio sería el día para tener presentes y recordar todos los dones y las bendiciones que ellos han otorgado a la familia, a la Iglesia y a la sociedad.
En su mensaje “Yo estoy contigo todos los días” inspirado por las palabras del evangelio de San Mateo (28:20), el Papa nos hace reflexionar acerca de los dones que nuestros abuelos y hermanos de edad mayor han hecho y continúan haciendo por todos nosotros.
Sus palabras son de aliento y de esperanza. Nos hace reconocer que nuestras nuevas generaciones tienen mucho que aprender de ellos. En su mensaje yo he reflexionado en dos puntos.
El primero es el de reconocer que ellos siguen siendo llamados a ser misioneros y compartir con las nuevas generaciones tres pilares importantes de sus vidas, tales como sus sueños, sus memorias y su vida de oración.
Segundo, mi reflexión me lleva a atender a la necesidad de ver por ellos. De reconocer que todos somos familia y como tal, tenemos que ver por el bienestar de todos. Sus dones y presencia tienen que ser reconocidos.
Yo tuve la dicha y bendición de crecer con mi bisabuela en casa. Ella me enseñó a vivir mi fe y crecer con la Iglesia. Ella me acompañó con amor en mi proceso de discernimiento al sacerdocio. Ella me enseño como enfrentar los retos de la vida. Cuando ella falleció a los 110 años de vida, todo lo que pude decir fue “gracias a Dios por tenerla conmigo.”
Seguimos como misioneros del Señor y le damos gracias por todos los dones que nos ha dado. Gracias a nuestros abuelos y gente mayor. Sigan adelante con fe, amor y sabiduría.


