ROMA (OSV News) -- El 8 de octubre, durante la reunión de obispos del Vaticano sobre la familia, el cardenal Filipe Neri Ferrão habló de los buenos resultados que ha obtenido una parroquia de su arquidiócesis en la India con las visitas pastorales a las familias y las noches familiares sin teléfonos celulares.
En el segundo día del encuentro convocado por el Papa León XIV para conmemorar el décimo aniversario de “Amoris Laetitia” --el que participan los presidentes de las conferencias episcopales y los líderes de las Iglesias orientales-- se pidió a los obispos reunidos en el Salón Pablo VI del Vaticano que discutieran los desafíos que enfrentan las familias hoy en día.
El cardenal Ferrão, presidente de la Conferencia Episcopal de la India y arzobispo de Goa y Daman, compartió la historia de una familia de su diócesis cuyos “niños estaban pegados a sus teléfonos y a los padres les quedaba poca energía para dedicarles” después de trabajar largas jornadas y ocuparse de las tareas del hogar.
Cuando el párroco los visitó en su casa como parte de su ministerio familiar, la esposa se sinceró sobre este problema y sobre cómo sentía que la familia rara vez se sentaba a conversar y que “pequeños malentendidos contribuían silenciosamente a crear una brecha entre ellos”.
“El sacerdote no les ofreció soluciones prefabricadas”, recordó el cardenal. “Los escuchó y los animó a hablar abiertamente y a escucharse mutuamente. Se dieron cuenta de que tenían que hacer algo para cambiar su forma de ser familia. Al principio decidieron dar algunos pequeños pasos: una noche a la semana en familia sin móviles, una comida compartida cada día y unos minutos de oración con los niños”.
“Unas semanas después, notó un cambio pequeño pero real. Sus dificultades seguían ahí, pero las afrontaban juntos”, agregó.
La experiencia llevó al sacerdote a formar una comisión parroquial de pastoral familiar que priorizó las visitas familiares, en las que se invitaba a parejas mayores a acompañar a familias más jóvenes, en un intento por llegar a otras familias que pudieran estar “afrontando en silencio dificultades similares”.
Este fue uno de los ejemplos que compartió el cardenal para ilustrar cómo la vida familiar está “atravesando transformaciones profundas y radicales” en la India y en toda Asia.
Esto incluye cambios en la naturaleza y composición de la familia, expresó. “Las familias tradicionales extensas y multigeneracionales están dando paso cada vez más a núcleos familiares más pequeños”, dijo el cardenal Ferrão en su discurso preparado ante los obispos reunidos en la sala. Además, “están surgiendo nuevas formas de unión y convivencia, en un contexto de cambio en la concepción de los géneros y las relaciones en los entornos urbanos”.
“La creciente realidad de los matrimonios interreligiosos en nuestras sociedades multirreligiosas plantea nuevas cuestiones sobre la práctica y la transmisión de la fe dentro de la familia”, agregó el cardenal, al tiempo que mencionó que “las familias cristianas en diversos lugares de la India y de Asia se ven obligadas a convivir con una creciente polarización religiosa y hostilidad, lo que dificulta cada vez más la expresión pública y la transmisión de la fe”.
Cuando el Papa León XIV convocó por primera vez a los obispos a Roma para discutir sobre el matrimonio y la familia, explicó que “Nuestra época está marcada por rápidas transformaciones que, incluso hoy más que hace diez años, hacen necesaria una especial atención pastoral a las familias”.
El cardenal Ferrão no fue el único en mencionar cómo las nuevas tecnologías están afectando la vida familiar.
“El uso de las nuevas tecnologías digitales está transformando los hábitos cotidianos de las familias y de la educación de los hijos”, dijo a los obispos Vincenzo Rosito, profesor italiano de filosofía política y vicedecano del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.
“Una conciencia pastoral renovada debe ser consciente de que estamos aprendiendo a hacer cosas nuevas y de que todos estamos inmersos en un gran proceso de ‘aprendizaje colectivo’. Podríamos decir que las familias ya están aprendiendo cuando las iniciativas pastorales se acercan a ellas para acompañarlas”, agregó Rosito.
Más de 150 obispos y patriarcas se reúnen en el Vaticano del 7 al 14 de octubre para este encuentro, cuyo título oficial es: “Diez años después de Amoris Laetitia: anunciar el Evangelio con las familias de hoy”.
La sesión matutina del 8 de octubre de la reunión de obispos consistió en escuchar los discursos del cardenal Ferrão y Rosito, así como las palabras introductorias del cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo de los Obispos, y del cardenal Kevin Farrell, prefecto del dicasterio de la familia. Ambos dicasterios organizaron conjuntamente esta reunión a puerta cerrada de una semana de duración.
Según el programa oficial, los obispos también escucharon un testimonio que no se hizo público y dedicaron el resto del día a debates en grupos. El 9 de octubre, los obispos debatirán sobre los jóvenes y el descubrimiento de la vocación al matrimonio.
En su intervención, el cardenal Grech destacó que la “fidelidad y fragilidad a menudo se entrelazan dentro de la misma historia familiar. Incluso las familias profundamente comprometidas con vivir su vocación pueden atravesar momentos de incertidumbre, tensiones en las relaciones, sufrimientos y situaciones en las que necesitan apoyo”.
“Numerosas familias se ven abrumadas por la incertidumbre económica, las presiones culturales e ideológicas, la fragmentación social y la inestabilidad política, mientras que otras sufren las consecuencias devastadoras de las guerras y los conflictos armados, que trastornan la vida familiar, separan a los seres queridos y obligan a muchos a abandonar sus hogares”, dijo.
“Algunas cargan con cargas que parecen demasiado pesadas para soportarlas”, agregó. “Estamos invitados a escuchar también las dificultades que las familias enfrentan en su relación con nuestras comunidades cristianas y a preguntarnos cómo nuestra acción pastoral puede sostenerlas mejor. Incluso en situaciones marcadas por la incertidumbre y las heridas, permanece en el corazón humano un deseo profundo: amar y ser amados, pertenecer a alguien, construir relaciones estables y un futuro marcado por la esperanza”.


