Homilia del obispo auxiliar de Detroit, Arturo Cepeda, en la misa de gallo del 11 de diciembre del 2020 celebrada en la Catedral del Santísimo Sacramento previo al día de Nuestra Señora De Guadalupe

Mis Hermanos y Hermanas,

Esta tarde en que celebramos la vigilia de la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, en palabras de nuestro beato el padre Solanus Casey, le “damos gracias a Dios por adelantado. 

A pesar de las dificultades que hemos y seguimos experimentado durante esta pandemia - el día de hoy nos reunimos como comunidad de fe por estos medios de comunicación para darle gracias a Dios por su plan de conocer, amar y seguir el ejemplo de su madre nuestra Santísima Virgen de Guadalupe. 

Le damos gracias a Dios por la oportunidad de celebrar como Iglesia viva en Detroit, la visión y los frutos de nuestro movimiento “Haz Llegar el Evangelio”. 

Le damos gracias a Dios por acrecentar nuestra visión y misión como Familias de Parroquias. 

Sin duda alguna, estamos viviendo un momento de dificultades, pero también un momento lleno de gracia, donde nuestros corazones salen al encuentro del plan de Dios para nuestras vidas y para la vida de la Iglesia en Detroit. 

En el Evangelio de hoy, escuchamos de San Lucasque María le responde al ángel Gabriel con un sí, a pesar de sus dudas y de sus miedos, y proclama con humildad: “Yo soy la servidora del Señor, hágase en mi tal como has dicho”. 

Ya en 1531, en este gran acontecimiento, nuestra madre de Guadalupe – la estrella de la Nueva Evangelización - en sus apariciones con Juan Diego comparte el plan divino y comparte una misión, para la Iglesia naciente en nuestro continente.  

Este acontecimiento guadalupano tiene en su mismo centro tres elementos que nos inspiran en nuestro peregrinar: 

Primero - Un momento de Encuentro 

Guadalupe quiere mostrar al Dios mismo por quien se vive. En palabras del Papa Francisco, ella toma la iniciativa “primerea”. Ella sale al encuentro. 

Segundo, se nos ofrece un ejemplo claro de Acompañamiento

Ella está con nosotros, como le indica a Juan Diego, en sus momentos de preocupación por el estado de su tío Juan Bernardino, su familiar. 

  • Oye y ten entendido, hijo mío, el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige. No se turbe tu corazón. No temas esa enfermedad ni otra alguna enfermedad y angustia. ¿no estoy yo aquí, que soy tu madre? 

  • Con estas palabras Nuestra Madre, con amor maternal, intercede por Juan Bernardino – con un ejemplo de amor por la familia. 

  • Este es el mismo amor por el que nosotros pedimos a María que nos ayude en nuestras nuevas Familias de Parroquias en la Arquidiócesis de Detroit. 

  • Salir a su encuentro y acompañarlas. Con un deseo de compartir la Buena Nueva todas y cada una de las personas que conocemos – no dejar que nuestros miedos y tribulaciones nos limiten en esta proclamación. 

  • Mas bien, tener el valor de caminar junto a nuestra Familia de Parroquias en este tiempo de crisis. 

  • De escuchar sus preocupaciones con compasión. 

  • De responder sus dudas con sensibilidad 

  • Y de proclamar la palabra de Dios con esperanza. 

  • Este es el tiempo apropiado para pedir la intercesión de María en nuestro caminar - en nuestra misión.  

el tercer elemento en este gran acontecimiento guadalupano, es la urgencia de vivir y transmitir la Misión 

  • María de Guadalupe confía este mensaje a un LAICO, a Juan Diego. A un indígena que acaba de ser convertido.  

  • A pesar de sus dudas y temores. A pesar de que su tío está gravemente enfermo. María intercede y lo sigue invitando a ser fiel a la misión delante de él.  

  • Lo invita a ser misionero. A dar su mensaje. 

  • Un mensaje de amor para dar a conocer al Dios por quien se vive.  

  • Un mensaje que en estos momentos de pandemia, enfermedad y tribulación, es tan necesario dar a conocer.  Especialmente entre nuestras Familias de Parroquias. 

  • El movimiento “Haz llegar el Evangelio.” De la carta pastoral del Arzobispo Allen Vigneron, nos invita a dar un mensaje con la firme convicción de que nuestra Iglesia en la Arquidiócesis de Detroit esté resuelta a obedecer con docilidad al Espíritu Santo y ser convertida por él en una banda de alegres discípulos misioneros. 

  • ¡Esta sigue siendo nuestra Misión!  

Nuestra respuesta como comunidad de fe, en la Iglesia de Detroit es la de compartir la Buena Nueva con gozo a toda la IglesiaCon un mensaje de encuentro, de acompañamiento y de misión. 

No únicamente a nuestra comunidad hispana, sino a todos, en nuestra Iglesia de Detroit.  Compartiendo nuestros dones y acompañando a todos nuestros hermanos y hermanas de las periferias. Acompañando con esperanza y gozo a todas nuestras nuevas Familias de Parroquias. 

Convirtiéndonos en alegres discípulos misioneros. Cambiando nuestra cultura y anunciando que estamos bajo el amparo de nuestra Madre Santísima de Guadalupe. 

Esta celebración nos invita a seguir adelante – de una profunda devoción a nuestra Santísima Madre a un profundo discipulado.  

Le damos gracias a Dios por adelantado por este momento de gracia. En las palabras del padre Solanus Casey. 

Así sea.