La historia del Evangelio en la que Jesús resucita a Lázaro de la muerte, 'más potente que nunca' durante la pandemia de COVID-19, comenta el arzobispo
DETROIT - Conforme la Iglesia se adentra en la Pasión, al contar los eventos que llevaron a la crucifixión, muerte y resurrección de Jesucristo, el Arzobispo de Detroit, Allen H. Vigneron, hace a los fieles la misma pregunta que Jesús le hizo a Marta en el Evangelio: "¿Crees?”
Por tercer domingo consecutivo, el 29 de marzo, el Arzobispo Vigneron celebró la misa en una vacía catedral del Santísimo Sacramento - salvo por la presencia del rector de la catedral, el padre J.J. Mech, su sacerdote-secretario, el padre Jim Grau, unos cuantos operadores de cámara, y un puñado de cantantes de coro - debido a que las misas públicas siguen suspendidas en toda la Arquidiócesis de Detroit.
Dirigiéndose a los fieles a través de la transmisión en vivo, el arzobispo Vigneron reflexionó sobre el pasaje del día, del Evangelio según San Juan, en el que Jesús resucita a Lázaro de entre los muertos.
En el Evangelio, Jesús le hace a Marta, la hermana de Lázaro, una conmovedora pregunta al enfrentarse a la muerte de su hermano - una pregunta aún más relevante en un momento en el que la pandemia COVID-19 ya ha cobrado 111 vidas en Michigan: "¿Crees?”
"Al reflexionar sobre estos días, me queda claro que ésta no es la Cuaresma que hubiera planeado, ni es ésta la Cuaresma que ustedes esperaban", dijo el Arzobispo Vigneron en su homilía. "Pero por la providencia de Dios, es la Cuaresma que Él nos da. En este tiempo de gracia, para poder renovarnos en el misterio de la Pascua de Jesús de muerte a vida, éste es el momento para que escuchemos esta pregunta, '¿Crees?'”
El Arzobispo Vigneron reconoció que la historia de Lázaro cuando resucitó de la muerte parece pertinente cuando muchas personas están enfrentándose a la muerte, preocupadas por la salud y el bienestar de sus seres queridos, ante el hecho de que los casos confirmados en el estado superan los 4,650 y la vida normal se detiene abruptamente.
"Este relato del Evangelio, ya sea que se lea hace 10 ó 20 años, siempre es poderoso, pero creo que tiene un poder más allá del reconocimiento al leerlo durante este momento de contingencia sanitaria", dijo el arzobispo Vigneron.
"En la actualidad, nuestra forma de vida, todos los sistemas de nuestra sociedad, están orientados en su totalidad a enfrentar la amenaza mortal del coronavirus. Por tanto, no podemos escaparnos de enfrentar nuestra mortalidad. Cada uno, en nuestro diario vivir, nos enfrentamos cara a cara con el hecho de que aspiramos a vivir, y tenemos la certeza de que un día moriremos.”
El arzobispo Vigneron elogió la labor de médicos, enfermeras, fuerzas del orden y socorristas, por hacer todo lo posible para servir en un momento de crisis.
El arzobispo Vigneron también hizo referencia a la extraordinaria bendición “Urbi et Orbi" del Papa Francisco, señalando que el Papa habló de cómo la epidemia ha revelado grietas en la sociedad que dejan expuestos a los más vulnerables. Sin embargo, incluso en medio de esas grietas, Jesús está presente en un momento de crisis.
El arzobispo señaló que Jesús lloró en dos ocasiones durante la historia del Evangelio, a causa de la muerte de Lázaro.
"Dios nunca quiso que hubiera muerte. La muerte no estaba en sus planes; Él es el Dios vivo, y su intención era que estuviéramos vivos", dijo el arzobispo Vigneron. "Un enemigo ha hecho esto. La muerte existe donde Dios quiso que hubiera vida, por lo que Dios llora. Dios en la carne tiene el corazón quebrantado frente a la tumba. Esto nunca fue lo que Dios quiso para Lázaro, para ti, para mí. Porque nos ama".

El arzobispo Allen H. Vigneron celebró la misa en la vacía catedral del Santísimo Sacramento, por tercera semana consecutiva, mientras Michigan se enfrenta a uno de los peores brotes de COVID-19 en el país.
Al llorar de angustia, Jesús muestra que sus emociones no son sentimientos huecos, sino que actúa por la salvación del hombre, dijo el arzobispo Vigneron, y al resucitar a Lázaro de los muertos, le muestra a Marta - y a todos los que atestiguan - que Jesús es Dios.
"Este milagro es la prueba de la afirmación de Jesús a Marta, de que él es la Resurrección", dijo el arzobispo Vigneron, "que quien crea en él, aunque muera, vivirá, y los que vivan y crean en (Jesús) nunca morirán".
Al mostrar Jesús que Él es el Señor de la historia - tanto en los eventos del Evangelio de San Juan, como ahora en el 2020 durante los eventos de la epidemia COVID-19 - Jesús está haciendo nuevamente una pregunta a los fieles, a la cual todo católico responde siempre afirmativamente al venir al altar para tomar la Eucaristía: ¿Creen?
Jesús muestra - durante los eventos del Evangelio y ahora, en el 2020, durante la pandemia COVID-19 - que es Señor de la historia, añadió el Arzobispo Vigneron, pidiendo nuevamente a los fieles que respondan a la pregunta fundamental de la vida cristiana: ¿Creen?
"En cierto punto del relato del Evangelio, Jesús le dice a Marta: '¿Crees esto?'" comenta el arzobispo Vigneron. "Pero de alguna manera, quizás más potente y más poderosa que nunca en la vida de cualquiera de nosotros, Jesús habla al corazón de cada uno, y nos dice: '¿Crees esto?' ... '¿Crees que yo soy la Resurrección y la Vida?’
"¿Crees - creo yo - creemos que Jesús sacará lo bueno de este juicio?" preguntó el arzobispo Vigneron. "Si nos abandonamos en sus manos, ¿creemos que a través del sufrimiento y la muerte, nacimos con fe y amor que llevan a la vida?”
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