En el Mes de la Herencia Hispana, los católicos de Detroit recuerdan su mejor herencia

“Qué mejor herencia que la devoción a la Virgen de Guadalupe, además, uno de los elementos que nos distingue a los hispanos es nuestra fe católica”, comenta Gabriela Zakmar. (Foto de Luis Felipe Tun. Cortesía de Cathopic)

La unión de aquellos con raíces en Latinoamérica tiene su base principal en la Virgen de Guadalupe

DETROIT- Los hispanos en todo el territorio de los Estados Unidos de Norteamérica celebran sus raíces, sus tradiciones, su historia y su libertad, del 15 de septiembre al 15 de octubre. 

Su procedencia desde México y de toda Latinoamérica los une en un mismo sentimiento de comunión. Los colores y las banderas que dividen a sus países quedan a un lado. Su fe católica es la que les permite abrazarse en un sentimiento de amor por el prójimo convertido en hermano, en un territorio que en ocasiones fue y ha sido hostil cuando llegaron como migrantes o refugiados. 

Los hispanos se distinguen por una marcada identidad, por su sangre, por el lenguaje, la territorialidad de origen, su historia de lucha permanente ante las injusticias y la desigualdad, pero es la fe la que hermana en el territorio del sueño americano.

Por lo tanto, para la gran mayoría de los hispanos es más fuerte la identidad como católicos, que se funde en su hispanidad heredada desde la madre patria, España.

Ante el Mes de la Herencia Hispana que se celebra en todo Estados Unidos, la Federación de Asociaciones de Nuestra Señora de Guadalupe, de la Arquidiócesis de Detroit, compartió información relevante a Detroit Catholic en Español. Gabriela Sakmar, originaria de Tampico, México; explica que en el marco del mes de la herencia hispana, tuvieron un taller-conferencia titulado "El Amor a Jesús por medio de María" que se realizó en Pontiac, en San Damián de Molokai el día 24 de septiembre, y en la parroquia de San Juan Diego el sábado 25. 

El que la Virgen de Guadalupe decidió dejar su imagen en la tilma de San Juan Diego es la mayor herencia hispana. (Foto cortesía de Cathopic)

“Qué mejor herencia que la devoción a la Virgen de Guadalupe, además, uno de los elementos que nos distingue a los hispanos es nuestra fe católica” agrega Gabriela.  

Una de las mejores herencias es la imagen de la Virgen de Guadalupe, una herencia que manifiesta, que no solamente es de ella, sino de todos, pues es la única imagen en el mundo de la Virgen, la Madre de Dios. Su imagen en la tilma de San Juan Diego es una herencia invaluable que demuestra el amor de Dios por la humanidad. 

“La imagen de la Virgen de Guadalupe no es solo una herencia para los mexicanos e hispanos; es una herencia para todo el mundo y todas las generaciones”, comenta. Gabriela siente que la mejor herencia que le dejará a sus hijos, será el amor a Dios y el rezo del Santo Rosario. 

Para Gabriela, una característica del hispano católico es el idioma, pues a pesar de ser segunda o tercera generación, no olvida su lengua materna y sus raíces, vive recitando los cantos y oraciones en español. El español distingue a los hispanos católicos cuando manifiestan su fe públicamente.

Brandy Muñoz, de Zacatecas, México, por su parte ha identificado que la herencia de la Virgen de Guadalupe está muy presente en sus hermanos hondureños, guatemaltecos, salvadoreños pues también la recibieron como madre y la han asimilado como una herencia que reciben de generación en generación.

Brandy insiste que la Virgen de Guadalupe no es solo madre de los mexicanos, “La Virgen de Guadalupe no es solo mía, sino de todos mis hermanos hispanos, es una madre universal”. 

El objetivo del taller-conferencia es que crezca el ferviente amor por la Guadalupana y reconozcan en ella a la Madre de Dios.

Siente que su mejor herencia es ser Guadalupana, ya que esto le ha permitido llegar a su hijo Jesucristo, “yo no puedo imaginar a Jesús sin su madre, la herencia para mis hijos será esa fe en la Virgen de Guadalupe y la fe en su Hijo”.  Asegura que el hispano católico se distingue en que está dispuesto a dar y  compartir en abundancia, siempre está dispuesto a dar la mano al prójimo.

Gabriela Preciado, de Zacatecas, México, agrega que el taller-conferencia que tuvieron, al cual asistieron 30 personas, fue un buen signo de la fe que viven esas personas, viviendo esa herencia que tienen como Guadalupanos. 

“Si bien es cierto que la Virgen de Guadalupe es nuestra mejor herencia, a veces se nos olvida ese amor y esa devoción”, comenta Gabriela. “Nosotros, con este tipo de conferencias, tratamos de que crezca el ferviente amor por la Guadalupana y reconozcan en ella a la Madre de Dios, y puedan llevar esa alegría a otras personas, pero principalmente, que lleven esa alegría a sus familias”. 

Gabriela también menciona que tienen que dar testimonio de unidad entre los hispanos, pues este país los ha acogido, y es importante aportar algo, implantar el amor de Dios y el amor de la Virgen en todos los corazones de las personas en Detroit. 

Su mejor herencia ha sido la fe católica y la fe en la Virgen de Guadalupe; desde niña le inculcaron ese amor y devoción por la Virgen de Guadalupe. Para Gabriela el hispano se distingue por ser caritativo y ayudar siempre a sus hermanos centroamericanos y de otros países, además ella considera que otra característica de los hispanos, es cuando manifiestan su fe en la Virgen de Guadalupe, cuando llevan en el llavero, en la playera, en la gorra, una Virgen de Guadalupe, eso caracteriza mucho a los hispanos, es una forma de identificarlos.

Lisset Mendoza de Ciudad Mante, México, quien pertenece a la Parroquia de San Juan Diego, también reconoce que la Virgen de Guadalupe no es solamente la Madre de los mexicanos, pues también es la Madre de todos los hispanos y es una gran bendición y privilegio. También para ella, es muy importante reconocer que los mexicanos y los hispanos en general, recibieron una gran herencia, un gran tesoro que recibieron del cielo.

“Además, para mí, la más grande herencia que nos dejó la Virgen de Guadalupe fue la fe en Cristo”. Lisset agrega que los hispanos se distinguen, por su energía y su gran testimonio de fe. 

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