ROYAL OAK- Las escuelas del Santuario Nacional de la Basílica de la Pequeña Flor, el Shrine, tienen una larga historia de bendición en Royal Oak. Durante décadas han impactado y beneficiado a cientos de familias que han confiado a este instituto, la formación y educación de sus alumnos. James Mio, director de la academia y la escuela preparatoria, junto a Pamela Olejniczak directora asistente, platicaron con Detroit Catholic en español sobre la labor que desempeñan y cómo enfrentaron la crisis de la pandemia.
El Shrine es el epicentro de esta gran institución educativa, un ejemplo de amor por la formación académica y espiritual, para los hispanos es difícil imaginar un santuario, una basílica con su propia escuela, en Royal Oak esto es posible gracias a la gran labor de años de grandes sacerdotes, religiosas, obispos y laicos que encontraron en este ministerio un tesoro infinito en la forja de las almas y las mentes.
Todo comenzó el año de 1941 con el sueño del padre Charles E. Coughlin, quien por su compromiso con la comunidad inició un espacio donde los hijos de familias católicas pudieran formarse en la excelencia académica.
Si bien es cierto que la institución se ve imponente y pareciera que es inaccesible para algunos, comenta James Mio que para ellos es muy importante siempre encontrar alternativas para que lo económico no sea un obstáculo para los niños y jóvenes que desean ingresar a esta institución.
“Nuestro objetivo es que reconozcamos a cualquier adolescente (o) niño, como hijo de Dios y que les demos la bienvenida a nuestra comunidad, sin importar cualquier obstáculo o diferencia que puedan tener y qué los trae a nuestra comunidad de fe”, comentó James.
Y sigue comentando que, “También si tenemos a cualquier familia que se preocupa por su estado financiero, Shrine ofrece Financial Aid (apoyo financiero), con mucha ayuda de la Arquidiócesis de Detroit”.

Porque el dinero no será el obstáculo por lo cual un estudiante no ingrese a una de las escuelas, “Queremos que nuestras familias sepan que esa no es una de las razones por la cual no puedas enviar a tu hijo a la escuela, queremos que se involucren en esta familia”.
Algo particular de las escuelas del Shrine es que muchos de sus empleados tienen la oportunidad de tener a sus hijos ahí, esto permite que papás e hijos se desarrollen en un ambiente católico, académico y profesional, esto los distingue de otras instituciones y esto comprueba su humanismo y calidad.
Los pilares de las escuelas del Shrine son la formación y educación integral, que busca el desarrollo de todos los talentos y capacidades de sus alumnos, para ellos la formación académica de excelencia es algo prioritario.
Pero no solo la parte intelectual es muy importante sino también el desarrollo atlético de cada uno de sus alumnos, aunado y complementado con el desarrollo de capacidades artísticas.
Pero su fundamento, su esencia educacional y formativa la centran en el desarrollo espiritual de sus alumnos, ya que sus directivos y maestros tienen como prioridad, fomentar la fe y el amor por Dios, la comunidad y la fe católica en toda su extensión.
Para Pamela Olejniczak, quien funge como directora asistente, la formación de los alumnos está basada principalmente en la búsqueda de la fe y la conjuntan con la formación académica. La fusión de estos elementos da como resultado su misión principal.

“Lo académico es muy muy importante para nosotros, nuestra fe es muy importante también, como lo es nuestra comunidad. Lo usamos de dos formas, en nuestra misión, como escuela en sí, y también como una misión comunitaria,” comenta la directora asistente. “Interiormente nos enfocamos en lo académico, atlético y las artes en la academia y la escuela preparatoria”.
Sin embargo el aspecto relacionado a la fe es primordial para cumplir la misión, lo cual es palpable en los graduados, “En mi opinión puedo decir que vemos a nuestros estudiantes después de que nos dejan su testimonio de cómo crece su fe y su valor académico, crece al éxito y los ayuda en la edad adulta. Ellos reciben buenos trabajos, trabajan para otros y también ellos creen en Jesucristo y trabajan para crear y ampliar el Reino de Dios”.
La pandemia y las escuelas del Shrine
Pamela Olejniczak comenta con Detroit Catholic en español como fue el pasar la pandemia en confinamiento para su institución. Ella comenta que cuando comenzó todo el personal se ajustó a las clases virtuales sin quejas. Los estudiantes tuvieron una continuación educativa sin ningún paro desde que la pandemia empezó. El consejero estudiantil y Pamela con todo los directivos y maestros trabajaron por horas, contactando a casi todas las familias, teniendo reuniones con ellos constantemente para cerciorarse de que estuvieran bien.
Conforme fue avanzando la pandemia, si en algún momento empezaban a ver que los niños no llegaban a sus clases o que se estaban atrasando, Pamela inmediatamente contactaba a la familia y hacían reuniones por Zoom para que platicaran con los papás y vieran que era lo que tenían hacer y cómo podían ayudarles. Les ofrecían consejo y brindaban acompañamiento de manera continua.

Al paso de la pandemia James, Pamela y otro asistente directivo, trabajaron en tres diferentes estrategias para enfrentar la crisis y vislumbraron tres escenarios: el regreso en su totalidad a las instalaciones de las escuelas, el tener un esquema híbrido presencial con algunas clases en línea, o estar total y completamente con clases en línea.
Empezaron con el esquema presencial completo, pero se dieron cuenta que quizás no era lo que la comunidad necesitaba en ese momento, por lo cual en 24 horas migraron a la función de estar completamente en línea mientras se instalaron todos los protocolos necesarios.
Mantuvieron a sus estudiantes a salvo, siempre siguieron las directrices de la Arquidiócesis de Detroit así como del sistema educativo nacional y del estado, sus maestros “fueron fenomenales” comparte Pamela emocionada.
Pamela como directiva, pero como madre de familia, también expresa como vivió esta pandemia y como las Escuelas del Shrine lograron sacar adelante lo mejor de todos.
“Yo de hecho tengo a mi hija en esta escuela y te puedo decir que ella obtuvo la mejor educación que quizás hubiese aprendido en el noveno año”.
Los estudiantes nunca pararon, pudieron tener el “homecoming”, donde tuvieron musicales, una obra de teatro, conciertos en las afueras de la escuela. El personal de la institución logró que los alumnos se sintieran seguros en un momento de incertidumbre y miedo por el virus del COVID-19.

Las escuelas del Shrine fueron ejemplo de amor, orden, limpieza e innovación y por lo mismo otras escuelas empezaron a replicar algunas de sus ideas y formas de ejecutarlas, comentó Pamela.
Fueron una de las pocas escuelas que tuvo “homecoming”. Comentan sus directivos que fue muy hermoso, pues las actividades las tuvieron en la parte exterior de la escuela, donde los padres de familia llevaron calentones para que sus hijos no tuvieran frío. Pudieron bailar y esto fomentó el sentido de comunidad entre alumnos, padres y maestros tan importante en aquellos tiempos.
Con orgullo expresan, que no hubo casos positivos del de COVID-19 después del homecoming. Tuvieron también su prom, la fiesta de graduación. Pamela agrega que van regresando a la normalidad, pero la fe en Dios fue fundamental, “Creo que intentamos mucho en poder ofrecer un ciclo escolar “normal”.
“Al final del día, podemos mirar lo negativo de la pandemia, pero al final esto nos dio una oportunidad de parar, respirar, estar con nuestra familia, apoyar a nuestra comunidad, pero más importante orarle a Dios. Y estamos saliendo de esto, y debemos estar agradecidos en todo momento con Dios, por todo lo que nos da, todo lo que obtenemos, y todo lo que es proporcionado a nosotros”.
Y Pamela continúa diciendo que, “Como comunidad tenemos que acordarnos en usar la palabra “esperanza”. Y este año ha sido fe y esperanza, tenemos que poner nuestra fe y esperanza en Dios y en Jesús, al final del día hay esperanza pues estaremos en un mejor lugar que el que empezamos”.

Para James Mio ciertamente fue un tiempo de muchos obstáculos, de problemas y múltiples momentos de incertidumbre, pero para él es importante que todos se centren en el amor. “Tenemos muchos obstáculos en nuestras vidas, unos que apenas ocurrieron, pero algo que nos mantiene firmes y fuertes es buscar siempre la mano direccional de Jesús en todo lo que hacemos”.
“Nunca hay que rendirnos sin importar los retos que tengamos. Y que sepamos que mientras hagamos todo con amor, y todo aquel a quien conocemos le demos amor, seremos exitosos y seremos felices en nuestras vidas, y en la vida después de esta”.
James asegura que, “Esa es nuestra bendición que podemos tener para nuestra comunidad y para la Arquidiócesis de Detroit, como símbolo de que somos amor y damos amor a nuestros estudiantes, y esperamos que ellos den de ese amor a otros”.
Tricia Imai, cuyos dos hijos asisten a Shrine desde preescolar y están por comenzar octavo y undécimo grado comparte con Detroit Catholic en español: “Mis hijos han tenido la oportunidad de relacionarse personalmente con muchos maestros increíbles que realmente los conocen y conocen sus intereses. Han tenido la oportunidad de participar en varios deportes y actividades extracurriculares, lo que ha ayudado a proporcionar una experiencia escolar completa”.
“¡La comunidad del Shrine está formada por personas muy especiales que se cuidan y se apoyan mutuamente! ¡La gente de Shrine es un ejemplo de nuestra fe católica en acción!”.
“Es realmente una bendición estar en una escuela que ofrece una sólida formación académica y diversas actividades extracurriculares en un entorno verdaderamente afectuoso y lleno de fe.”
Más información
Página https://shrineschools.com
Agradecimiento a Susan Bonilla por la traducción de esta entrevista


