Varios miembros de la jerarquía católica están expresando una profunda preocupación por el conflicto militar entre Estados Unidos e Israel con Irán, y al menos un cardenal ha afirmado que la decisión estadounidense de lanzar los ataques iniciales no cumple los criterios de una “guerra justa” según la doctrina católica.
El presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ordenaron ataques conjuntos contra Irán el 28 de febrero, en medio de negociaciones inconclusas entre Estados Unidos e Irán relacionadas con el enriquecimiento de uranio. En respuesta, Irán lanzó ataques contra bases y fuerzas estadounidenses, Israel y los estados del Golfo.
“En este momento, la decisión de Estados Unidos de ir a la guerra contra Irán no cumple el umbral de guerra justa para una guerra moralmente legítima en al menos tres requisitos”, dijo el Cardenal Robert McElroy, Arzobispo de Washington, D.C. (Estados Unidos), en una entrevista con el periódico arquidiocesano Catholic Standard.
McElroy señaló que la Iglesia reconoce seis condiciones para que una guerra sea justa. La guerra debe ser emprendida por una autoridad legítima, debe tener una causa justa, debe tener la intención recta, debe tener una probabilidad razonable de éxito, debe ser el último recurso y el daño causado por la guerra no debe ser más dañino que el mal que se pretende destruir.
“El criterio de causa justa no se cumple porque nuestro país no estaba respondiendo a un ataque existente o inminente y objetivamente verificable por parte de Irán”, dijo McElroy.
Justo antes del ataque, el ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Badr al-Busaidi, un mediador clave en las negociaciones entre ambos países, dijo a CBS News que Irán estaba dispuesto a hacer importantes concesiones, incluyendo un menor nivel de enriquecimiento, una reducción de sus reservas de uranio enriquecido y la aceptación de inspecciones. El 3 de marzo, tres días después del ataque, Trump dijo: “en mi opinión, [Irán] iba a atacar primero”.
McElroy dijo que el criterio de “intención recta” tampoco se cumple: “Uno de los elementos más preocupantes de estos primeros días de la guerra en Irán es que nuestras metas e intenciones son absolutamente poco claras, y van desde la destrucción del potencial convencional y nuclear de armamento de Irán hasta el derrocamiento de su régimen, el establecimiento de un gobierno democrático o la rendición incondicional”.
En ocasiones, Trump ha dicho que podría trabajar con nuevos líderes iraníes, pero en otras ha instado al pueblo iraní a derrocar al gobierno. El anterior líder supremo, Ali Jamenei, murió en un ataque y fue reemplazado por su hijo, Mojtaba Jamenei. Irán no ha mostrado interés en volver a las negociaciones ni en hacer más concesiones desde que comenzó la guerra.
McElroy también afirmó que “está muy lejos de estar claro que los beneficios de esta guerra superen el daño que se producirá”. Llamó a Medio Oriente “la región más inestable del mundo y la más impredecible”.
“Ya la guerra ha tenido consecuencias imprevistas”, dijo McElroy. “La decisión moralmente despreciable de Irán de atacar a sus vecinos en la región ha ampliado la extensión de la destrucción. Líbano podría caer en una guerra civil. El suministro mundial de petróleo está bajo una gran tensión. La posible desintegración de Irán podría producir nuevas y peligrosas realidades. Y la posibilidad de enormes bajas en todos los bandos es inmensa”.
Más cardenales expresan preocupaciones
Otros cardenales también han manifestado públicamente su preocupación por el conflicto, entre ellos el Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin.
Parolin dijo a Vatican News que “Es realmente preocupante este debilitamiento del derecho internacional: a la justicia la ha sustituido la fuerza; a la fuerza del derecho la ha reemplazado el derecho de la fuerza”.
Afirmó que las personas en Oriente Medio, incluidos los cristianos, han “vuelto a caer en el horror de la guerra, que quiebra brutalmente vidas humanas, produce destrucción y arrastra a naciones enteras a espirales de violencia de desenlace incierto”.
“La Santa Sede prefiere insistir en la necesidad de utilizar todos los instrumentos que ofrece la diplomacia para resolver las disputas entre los Estados”, dijo Parolin. “La historia ya nos ha enseñado que solo la política, con el esfuerzo de la negociación y la atención al equilibrio de intereses, puede aumentar la confianza entre los pueblos, promover el desarrollo y preservar la paz”.
El Cardenal Blase Cupich, Arzobispo de Chicago (Estados Unidos), criticó la caracterización que hace la administración de la guerra, especialmente una publicación en X de la Casa Blanca que mostraba vídeos de ataques estadounidenses con el texto “JUSTICIA A LA MANERA ESTADOUNIDENSE” en letras completamente mayúsculas.
En un comunicado, Cupich afirmó que “más de 1.000 hombres, mujeres y niños iraníes yacen muertos tras días de bombardeos” y añadió: “Una guerra real, con muerte real y sufrimiento real, tratada como si fuera un videojuego: es nauseabundo”.
“Cientos de personas están muertas, madres y padres, hijas e hijos, entre ellos decenas de niños que cometieron el error fatal de ir a la escuela ese día”, añadió. “Seis soldados estadounidenses han muerto. Ellos también son deshonrados por esa publicación en redes sociales. Cientos de miles de personas están desplazadas, y muchos millones más están aterrorizados en todo Oriente Medio”.
Tras la publicación de la declaración, se confirmó la muerte de un séptimo miembro de las fuerzas armadas estadounidenses.
Cupich acusó al gobierno de “tratar el sufrimiento del pueblo iraní como telón de fondo para nuestro propio entretenimiento, como si fuera sólo otro contenido que deslizamos en la pantalla mientras hacemos fila en el supermercado”. Advirtió que “al final, perdemos nuestra humanidad cuando nos entusiasma el poder destructivo de nuestro ejército”.
El Cardenal Pablo Virgilio David, vicepresidente de la Federación de Conferencias Episcopales de Asia (FABC), expresó preocupaciones similares a las de Cupich y habló sobre cómo la tecnología cambia la manera en que se lleva a cabo la guerra.
“Desde centros de mando distantes, los operadores militares miran fijamente pantallas donde mapas, señales de radar y objetivos generados por algoritmos se mueven como iconos en un juego de computadora”, dijo a Vatican News. “Un cursor se mueve. Se selecciona una coordenada. Se hace clic. Y se lanza un misil”.
Cuando se le preguntó quién se beneficia de la guerra y quién no, David dijo que “las industrias que fabrican armas” se benefician económicamente del conflicto.
“Ciertamente no las familias que entierran a sus muertos”, dijo David. “Ciertamente no los trabajadores que de repente se encuentran atrapados en una zona de guerra lejos de casa. Ciertamente no las naciones pobres que absorberán el impacto económico”.
El Cardenal Domenico Battaglia, Arzobispo de Nápoles (Italia), escribió una crítica de la guerra en forma poética en italiano, dirigida a los “mercaderes de la muerte”.
“Les escribo desde esta tierra temblorosa”, escribió. “Tiembla bajo los pasos de los pobres, bajo el llanto de los niños, bajo el silencio de los inocentes, bajo el ruido feroz de las armas que ustedes han construido, vendido, bendecido con su cinismo”.
Battaglia pidió a quienes perpetúan la guerra que “se detengan”, que “se conviertan” y que escuchen las palabras de Jesucristo, tal como se expresan en las Bienaventuranzas.
“Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios”, dijo Cristo en Mateo 5,9.
- Esta nota fue publicada originalmente en ACIPRENSA.


