DETROIT- Susan Bonilla y Yesenia Banos se conocieron en una certificación de liderazgo en Boston College. De ese encuentro surgió un proyecto comunitario para rescatar del maltrato y violación de los derechos humanos a los adultos mayores de Detroit y es su deseo asistirlos urgentemente, ya que muchos son maltratados o están en alguna situación de vulnerabilidad.
El Papa Francisco tiene como gran preocupación la atención a los ancianos y adultos mayores en todo el mundo, por lo cual en la audiencia del miércoles 4 de marzo 2015 compartió la siguiente historia, “Yo recuerdo cuando visitaba asilos hablaba con cada uno y muchas veces escuché esto. ‘¿Cómo está usted?’ ‘Bien, bien’ ‘¿Y sus hijos, cuántos tiene? ‘Muchos, muchos’. ‘¿Vienen a visitarla?’ ‘Sí, sí, siempre, siempre, vienen’. ‘¿Cuándo vinieron la última vez?’ Y así, la anciana, recuerdo una especialmente, decía ‘en Navidad’. Estábamos en agosto. Ocho meses sin ser visitada por los hijos. Ocho meses abandonada. Esto se llama pecado mortal”.
El Papa Francisco no solo lo compartió en su catequesis de hace más de seis años, sino que ayer domingo 25 de julio se celebró la primera Jornada Mundial de los Abuelos y los Mayores por iniciativa suya y quienes visitaron a los mayores pudieron obtener indulgencia plenaria.
Susan Bonilla y Yesenia Banos se han tomado muy en serio este llamado del Papa Francisco, siendo compañeras en Boston College se dieron cuenta de que es urgente la atención de los ancianos y adultos mayores pues sufren maltrato, discriminación y violencia intrafamiliar.
“Hemos planeado y esperamos poder iniciar este proyecto que ayude a difundir el conocimiento a todos, que los adultos mayores necesitan ser amados, así como ellos un día nos amaron a nosotros,” comenta Susan para Detroit Catholic en español. “Y si no fuimos amados por ellos, que sepan que son amados y que conozcan el amor de Dios antes de sus partidas”.
Susan Bonilla reconoce que hay una deuda con los adultos mayores y ancianos hispanos, pues muchos de las generaciones que han nacido en suelo americano se han olvidado del gran sacrificio de sus padres y abuelos que hicieron al venir y buscar el sueño americano.

Hoy muchos de ellos ancianos y adultos mayores viven en situaciones deplorables y en estado de vulnerabilidad, por lo cual con mucho sentimiento asegura que, “Ellos son el reflejo de amor, por amor ellos se sacrificaron y hasta migraron a un nuevo país. Por amor, dieron todo para que a muchos de nosotros no nos hiciera falta nada. Siento que ellos con esfuerzo hicieron mucho por nosotros y es válido que nosotros hagamos algo por ellos”.
El estado actual de muchos adultos mayores
Susan Bonilla y Yesenia Banos titularon su investigación y proyecto “Violación de los derechos a los adultos mayores” así de tajante y concreto es la realidad. La violencia no solo se traduce en golpes físicos sino también en las actitudes que se pueden tener con palabras u omisiones como el abandono, que también es violencia.
Por lo tanto, es urgente que existan iniciativas en Detroit para identificar a los adultos mayores que sufren y así poder brindarles la atención necesaria. “Creo les podemos dar un poco de alegría. Cuidándolos, hablarles del amor de Dios para que puedan recibir al Padre con muchos ánimos. Visitándolos en asilos, casas comunes, en familia. Dándoles a entender que son amados sin importar su edad o su vida pasada”.
Los problemas que pudieron identificar son principalmente el abandono y discriminación por parte de sus familiares. “Hay varios problemas que ellos enfrentan, muchas veces se les trata mal por ser ancianos. Sufren emocionalmente y mentalmente. Puede que sea en sus casas o en los lugares en donde los ponen. Sufren maltrato porque a veces los ven como estorbos y ya no les tienen paciencia. La soledad en la que viven es también muy triste, nadie los visita o les da cariño”, comparte Susan.
Es una prioridad de Susan y de Yesenia que se reconozca que el mejor lugar para pasar los últimos años de vida de los ancianos es en la familia, es importante que se les dé una atención fundada en el amor.
Si por alguna circunstancia o factor no pueden ser atendidos en sus familias el que sean llevados a algún asilo donde puedan recibir atención, amor y los mejores cuidados es fundamental, “un lugar donde ellos puedan sentirse queridos y que aún vale la pena su presencia”.
Reconocen Susan y Yesenia que su proyecto aún está en una etapa muy temprana y por eso requieren de todo el apoyo necesario, por lo cual esperan a que se integren más voluntarios. Aunado a más manos piden oraciones para perseverar y discernir los siguientes pasos. “Primeramente en oración, y podría ser de gran ayuda en obtener diferentes recursos o si ya hay una institución que se encarga en ayudar o implementar este conocimiento a los demás, que nos orienten en cómo podemos involucrarnos. Pero si aún no existe un proyecto como tal, podríamos necesitar de ayuda voluntaria para poder implementar este proyecto en lugares donde necesiten de esta ayuda”.

Los ancianos están llenos de experiencias hermosas y las nuevas generaciones pueden aprender de ellos, su conocimiento es un valor invaluable, por lo tanto es importante amarlos, respetarlos y comprenderlos, comparte Yesenia. Sobre todo la paciencia es muy importante, por su dignidad como hijos de Dios. Agrega que lo más triste y lamentable es cuando los ancianos se sienten un estorbo por la falta de atención, por la falta de paciencia que les tienen.
Ideas para aplicar con los adultos mayores
Yesenia comparte conceptos básicos para empezar a dar a tención a los ancianos y abuelos en los hogares: “Primero que nada hay que visitarlos, hay que escucharlos y sobre todo siendo pacientes, hay que darles momentos de alegría para que se sientan felices, además algo importante es abrazarlos para que ellos sientan el amor, hay que decirles que los queremos, ellos son felices cuando los escuchamos pacientemente, cuando conversamos con ellos también los llena de alegría”.
Yesenia comenzó a sentir este amor y necesidad por atender a los ancianos y adultos mayores durante la pandemia, los visitaba y les compartía algo de ella. Comparte que al llegar con ellos lo primero que hacía era mirarlos a los ojos. Este acto de mirarlos de frente a los ojos tiene un efecto de amor, se sienten amados cuando los miran pacientemente. “Mirarlos a los ojos no tiene precio, mirarlos causa en ellos un efecto de felicidad, el solo mirarlos”
Yesenia concluye con una invitación y un llamado a la acción: “Necesitamos que compartan este artículo para que se integren más voluntarios y puedan ayudar emocionalmente y económicamente este proyecto para llevar alegría a nuestros ancianos y abuelos aquellos que más lo necesitan, tenemos que ir por aquellos que están marginados aquellos que están abandonados en nuestras calles u olvidados en los asilos, aquellos que no tiene ya un familiar que vea por ellos. Por eso el llamado es que se integren a este proyecto, necesitamos de muchas personas, adultos, jóvenes, para poder llevar un poquito de alegría”.
Para recibir información de como involucrarse en el proyecto
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