Socorro Acosta Truchan, originaria de Hermosillo en México y radicada en Dearborn, forma parte de organizaciones a nivel regional y nacional que trabajan por mejorar los recursos de formación y preparación matrimonial en español. También es autora de varios blogs y boletines informáticos y aunque vive y realiza parte de su ministerio en Detroit, trabaja desde hace siete años en la pastoral dedicada a la familia en la vecina Diócesis de Kalamazoo.
Socorro, quien también tiene estudios de posgrado en el Seminario Mayor del Sagrado Corazón con énfasis en la nueva evangelización y estudios pastorales, comparte con Detroit Catholic en español su perspectiva sobre las familias en tiempos de confinamiento, “Aunque han estado sintiéndose muy aisladas las familias hispanas, y en realidad todas las familias en Estados Unidos y en todo el mundo, tenemos la ventaja como hispanos de que vivimos con todos los miembros de la familia, de forma intergeneracional”.

Para Socorro, esto es un gran tesoro, las familias hispanas son modelo para las familias en Estados Unidos de otras comunidades que muchas veces no saben cómo honrar a sus adultos mayores, que con frecuencia viven en lugares en los que no muchos no reciben visitas familiares de manera constante. Agrega que durante la pandemia muchos ancianos en asilos estuvieron abandonados y solos. En cambio, “los hispanos sí, porque nosotros los cuidamos en el hogar, nos cuidamos mutuamente; y eso nos fortalece y aprendemos de la sabiduría de ellos”.
Planes para los hispanos en el Año de la Familia Amoris Laetitia
El 19 de marzo de 2021 el Papa Francisco dió inicio al Año de la Familia Amoris Laetitia que finalizará el 26 de junio de 2022. Juanita Mata, quien es catequista en su parroquia, comparte con Detroit Catholic en español algunas recomendaciones: “Yo creo que lo primero que deberían hacer las familias es estar unidas, ir a Misa juntos los domingos, rezar juntos el Rosario si pueden, disfrutar los domingos en familia. Creo que la pandemia de alguna manera ha juntado a las familias; por ejemplo, a la mía. Hemos estado más juntos, más unidos”.
Socorro Acosta Truchan también forma parte de la mesa directiva de la Asociación Nacional de Ministros Católicos de Vida Familiar, la cual comparte fue creada para “fortalecer el compromiso de la Iglesia con las familias”. Pero esta función, que siempre ha sido fundamental, “este año, por tratarse del Año de la Familia, es aún más importante”, explica, por lo que van con todo y hacia adelante “con toda la formación y el acompañamiento de la Iglesia doméstica”.
Por eso, señala, “estamos creando una Federación para la Pastoral Familiar Hispana, y así continuamos orando juntos para que nos guíe el Espíritu Santo a discernir lo que Dios nos está llamando a mejorar con base en la realidad de las familias en esta nueva época”.
Igualmente, “dentro del liderazgo del Ministerio Hispano, colaborando con todos los líderes de la Pastoral Familiar, especialmente en este Año de la Familia, estamos planeando conferencias virtuales y en vivo, que tienen que ver con Amoris Laetitia; y vamos a valorar con mayor fuerza la vida familiar como Iglesia doméstica”, describe Socorro.

Además comenta, “Uno de los temas, dentro de las conferencias que se están ofreciendo en inglés, se titula ‘La belleza dramática de la familia compartiendo la alegría del amor’”. Y, finalmente, resume en un enunciado lo que se está queriendo hacer en la pastoral hispana en el estado de Michigan y de todo Estados Unidos: “Aprender y fortalecer la fe en la familia”.
Un buen aprendizaje
Socorro comparte más bondades detectadas que el Señor prodiga en tiempos de dificultad, “Dios es tan generoso con nosotros que, a pesar del aislamiento que hemos vivido, muchas familias hispanas durante este año pasado, aprovechamos para unirnos aún más usando los medios sociales, aprendiendo más sobre la tecnología”.
Por supuesto, en el uso final que se le da a la tecnología está la clave, y es por eso que cuenta Socorro, “estuvimos ofreciendo muchos talleres de formación y acompañamiento vía Zoom y otros recursos electrónicos”.
Por su parte, Benjamín Jackson, servidor en la parroquia La Inmaculada Concepción, en Hartford, Michigan, es un soltero de 36 años de edad nacido en San Juan, Texas. Él cuenta cuál fue la experiencia de las familias en el último año, “Hay muchas familias que permanecieron firmes en su fe y usaron todos los recursos para estar cerca de la Iglesia, usando la tecnología. Por ejemplo, a mi familia le ha gustado ver el canal de ‘El Sembrador’, y así participar de la Santa Misa por televisión, lo mismo del rezo del Santo Rosario con los padres y las monjitas. También está el canal EWTN. Y yo les ayudé a conectarse por redes sociales para ver la Santa Misa en nuestra parroquia. Es la parroquia ‘La Inmaculada Concepción’, donde el padre Germán comenzó a grabar por Facebook, y de este modo podemos vivir la Misa aun cuando no podamos estar en el templo”.
El padre les dejó las puertas abiertas para que la gente pudiera ir a orar sola, respetando la distancia social. Benjamín iba a visitar a Nuestro Señor en su casa dentro de la parroquia, platicaba con Él y le pedia su misericordia, pidiéndole el fin de esta pandemia. Y así muchos quedaron muy aferrados a su fe gracias a Dios, y gracias a esos recursos de medios de comunicación en linea y por los canales de TV. “Por esa razón creo que muchos sí se quedaron cerca de la Iglesia, gracias a las redes sociales y a los canales de televisión, que pudieron transmitir la Santa Misa y el Santo Rosario”.
Juanita Mata, de 26 años, es originaria y residente de Kalamazoo y en su parroquia es catequista del quinto grado. Ella señala la importancia radical que ha tenido la familia en tiempos de COVID-19, fue su familia quien ha sido su refugio durane esta larga pandemia, “Yo ahora vivo con mi familia, y estoy muy agradecida por tenerla y poder estar con ella este tiempo de la pandemia, porque yo sé que muchos no tenían una familia ni a nadie, así que para ellos debió ser más difícil, especialmente cuando uno no puede trabajar porque su lugar de empleo cierra. Fue muy difícil para para mí, pero estoy muy agradecida con Dios y con mi familia por tenerlos junto a mí”.
Viejos para la familia
Analizando los retos que enfrentan las familias católicas para permanecer en la fe a pesar de la pandemia y con la pandemia, Benjamín Jackson señala primero que nada algunas situaciones que no son nuevas pero que siguen siendo un desafío.
“Creo que hay dos grandes retos que suelen enfrentar las familias. El primero es el qué dirán: ‘¿Qué van a decir los demás de mí si yo me acercó a la Iglesia?’. El otro reto es enfrentar los chismes”, comparte Benjamín.
“Estas dos cosas destruyen la relación de las familias con Dios, y a veces no son solamente los amigos los que se burlan de uno, sino que incluso algunos de nuestros propios parientes lo hacen si nos acercamos a la Iglesia; o algunos de ellos creen que nomás es un juego o una broma” continua Benjamín. “Y uno no quiere sentir ese dolor, no quiere ser ridiculizado, así que prefiere alejarse de la Iglesia, o no acercarse tanto a la Iglesia. Igualmente sucede con los chismes: a veces, por no querer escuchar estos chismes, las personas se alejan de la Iglesia a fin de evitarlos”.

Sin embargo, este alejamiento de la vida eclesial es un error, señala, pues en la Iglesia se recibe gracia. Y ahí las familias y los matrimonios se santifican, son bendecidos por Dios. El propio Benjamín, habiendo participado en los Cursillos, sabe lo que son las burlas, pero también conoce la solución.
“Dios me concedió ser cursillista y, al ver que me acercaba más a la Iglesia, muchos sí se burlaban de mí”. Pero, “vale la pena ser valientes y acercarse más a Dios y acercarse más a la Iglesia”, pues “al final las burlas y los chismes ya no lo afectan a uno cuando está cerca Dios” sino que, “al confiar en Dios, esa misma confianza lo ayuda a uno a permanecer aferrado a Dios”.
Nuevos retos para las familias durante y después de la pandemia
Ahora bien, las familias que hasta hace poco más de un año sí solían acudir a la Iglesia, también se han encontrado con retos. Dice Benjamín que desafortunadamente, la pandemia ha afectado a muchas familias, las ha alejado mucho de la Iglesia por razones de la distancia social, por precaución de no enfermarse.
Benjamín conmenta del caso de las familias a las que esta pandemia afectó económicamente, “Muchos perdieron su empleo y se han visto en la necesidad de buscarse otros trabajos incluso haciendo horas extras para poder tener el dinero para pagar sus gastos. Todo esto también afecta la participación de las familias en la Iglesia y que puedan asistir de nuevo a misa presencialmente”.
Señala Benjamín que, aunque de la tecnología se han sacado muchas cosas buenas en esta situación, igualmente a otros los ha hecho “alejarse de la Iglesia y de la unión en la familia. A veces los muchachos se encuentran usando sus computadoras porque tiene que hacer su trabajo virtualmente, y, mientras, sus papás se comunican en las redes sociales; entonces se crea como una pausa en la comunicación entre ellos mismos. Pero es la comunicación interna lo que apoya y ayuda a la familia a estar unida”.
La Sagrada Familia es la respuesta
Ante todas estas situaciones que amenazan a la familia en su relación interna y en su relación con Dios, Benjamín Jackson propone a la Sagrada Familia como respuesta: “San José es el protector de las familias porque fue el protector de la Sagrada Familia; y esta es el gran modelo para seguir: siempre había comunicación entre ellos”.

“Creo que siguiendo los pasos de la Sagrada Familia podemos reunir a estas familias que se han alejado de la Iglesia o que han sido afectadas en la comunicación entre ellos mismos” comparte Benjamín. “Porque la comunicación es muy importante; en ella los muchachos encuentran el apoyo de los papás, y también en el matrimonio el esposo y la esposa tiene que tener esa comunicación y ese respeto cual San José tuvo con nuestra Madre la Virgen María. Ellos son un gran ejemplo para mantener a las familias juntas y unidas”.
Reconoce Benjamín que las familias que se acercan a Dios también “van a tener retos y adversidades; pero hay que permanecer firmes en la fe, firmes en la Iglesia. ¡Y orar! La oración es algo poderoso y, como dice la Escritura, puede mover montañas”. De esta manera, “los retos y adversidades no podrán dañar a la familia”.


