Líderes católicos locales: En defensa de la igualdad, actuar contra el racismo es lo que deben hacer los católicos

Manifestantes se arrodillan frente a la sede de la policía de Detroit el 30 de mayo para manifestarse en contra del asesinato de George Floyd, quien murió cuando un oficial blanco se arrodilló durante casi nueve minutos sobre su cuello en Minneapolis el pasado 25 de mayo. (Seth Herald | AFP a través de Getty Images)

Mientras continúan las protestas por el asesinato de George Floyd, los líderes locales desafían a los católicos a enfrentar la injusticia de frente y convertirse en parte de la solución

DETROIT - Siendo un niño afroamericano, sus padres probablemente tendrán dos conversaciones con él.

El primero es sobre la vida en general: cosas como tener cuidado al cruzar la calle, cómo elegir los amigos y ser un joven responsable.

El segundo trata sobre cómo actuar frente a la policía, para que uno no termine como Emmett Till, Rodney King, Trayvon Martin, Eric Garner o, más recientemente, George Floyd, quien murió en Minneapolis el 25 de mayo cuando un oficial de policía blanco se arrodilló sobre su cuello por casi nueve minutos.

Durante estos días se han producido protestas en todo Estados Unidos buscando justicia para Floyd y pidiendo el fin de la brutalidad policial, particularmente contra las personas de color.

Detroit, con una población de aproximadamente 670,000 ciudadanos, de los cuales el 78.6% son aforamericanos, ha visto su propia mezcla de protestas pacíficas seguidas de disturbios y estallidos de violencia.

En respuesta a los disturbios, los líderes católicos de todas las razas, algunos de los cuales fueron testigos del impacto del movimiento por los derechos civiles durante los años 50 y los disturbios civiles de 1967, dicen que la Iglesia debe hacer más para hablar en contra de la injusticia.

Norm Thomas, pastor de una de las parroquias afroamericanas preeminentes de Detroit, Sacred Heart, cerca de Eastern Market, dijo que las protestas y las manifestaciones son un grito que pugna por cambios y agitaciones a una sociedad que todavía lucha contra los pecados del racismo.

Los manifestantes sostienen carteles en Detroit el 31 de mayo para conmemorar a varias víctimas de color de la violencia policial, incluido George Floyd, quien murió el 25 de mayo en Minneapolis. (Seth Herald | AFP a través de Getty Images)

“Al observar lo que está sucediendo, la mayoría de los jóvenes dicen que el asesinato de George Floyd no es algo nuevo", dijo el padre Thomas, 89, sacerdote por casi 65 años. “Hombres y mujeres afroamericanos han sido agredidos, especialmente por policías, durante mucho, mucho tiempo. Y es realmente parte del racismo que afecta a este país, y a la gente no le gusta escuchar eso".

El 29 de mayo, el Arzobispo de Detroit Allen H. Vigneron escribió una carta dirigida a la comunidad católica afroamericana en la Arquidiócesis de Detroit expresando su propia indignación por la muerte de Floyd.

Reconociendo el costo desproporcionado que la pandemia de COVID-19 ya ha afectado a la comunidad en Detroit, el Arzobispo Vigneron dijo que el asesinato de Floyd ha agravado ese sufrimiento al despertar un "dolor profundo, familiar y desgarrador".

"Sé que, aunque físicamente distante, los eventos en Minneapolis han afectado profundamente las heridas existentes que se encuentran cerca de sus propios corazones", escribió el Arzobispo Vigneron.

El arzobispo Vigneron ofreció su solidaridad con la comunidad afroamericana, aunque reconoció que tal solidaridad "no siempre ha sido perfecta".

"Quiero reconocer su sufrimiento, sacarlo a la luz, para que todos juntos como comunidad de la Iglesia Católica podamos traer estas heridas que compartimos en Cristo, para sanarlas en Cristo", escribió el arzobispo.

Terrence Floyd, el hermano de George Floyd, reacciona en un memorial improvisado en el lugar donde fue detenido en Minneapolis el 1 de junio de 2020. Las manifestaciones continúan después de que un oficial de policía blanco fue captado en un video el 25 de mayo presionando su rodilla contra el cuello de George Floyd, un afroamericano, que murió en el hospital. (Foto del CNS / Lucas Jackson, Reuters)

La muerte de Floyd no solo fue una afrenta a la dignidad de todas las personas humanas, sino que luchar contra el racismo y la injusticia es una parte esencial de la enseñanza social católica, dijo Vickie Figueroa, gerente de la Oficina de Ministerios Culturales de la Arquidiócesis de Detroit y coordinadora del Ministerio Afroamericano.

Figueroa citó específicamente el Catecismo de la Iglesia Católica, en el párrafo 1935, que establece: “La igualdad entre los hombres se deriva esencialmente de su dignidad personal y de los derechos que dimanan de ella: «Hay que superar y eliminar, como contraria al plan de Dios, toda forma de discriminación en los derechos fundamentales de la persona, ya sea social o cultural, por motivos de sexo, raza, color, condición social, lengua o religión»”.

"El racismo es algo que es incompatible con el diseño de Dios", dijo Figueroa. "Todos estamos hechos a su semejanza e imagen para complementarnos".

Para el ex jefe de policía y vicealcalde de Detroit, Isaiah McKinnon, quien también es profesor retirado en la Universidad de Detroit Mercy, ver a Dios en todas las personas, no importa cuán diferente sea, es parte de vivir el misterio de la fe.

"Vemos a Dios en cada persona, todos los días", dijo McKinnon, un católico de Detroit de toda la vida. "Algunas personas no lo ven. Si tratas mal a las personas, si las deshumanizas, no las tratas de manera que sea de Dios. En nuestra fe, creemos en la bondad de las personas, por lo que nos mantenemos firmes y hacemos lo que sea necesario para hacer una diferencia en las personas".

McKinnon, de 76 años, recuerda haber visto a monjas y sacerdotes marchar junto a sus hermanos y hermanas afroamericanos durante el movimiento por los derechos civiles.

"Fueron golpeados y encarcelados", dijo McKinnon. “Pusieron sus vidas en juego para mejorar las cosas para los afroamericanos. Eran gente de Dios que dijeron: ´Voy a tratar de hacer una diferencia´, porque vieron lo malo que era".

Una mujer se enfrenta a la policía antidisturbios durante una protesta 
por la muerte de George Floyd en Washington el 1 de junio de 2020. (Foto del CNS / Jonathan Ernst, Reuters)

Si bien algunas cosas han cambiado para bien en 50 años después, McKinnon dijo que hoy se presenta otra oportunidad para que los católicos se pongan de pie.

"No podemos suponer que todo está bien, que todo está mejor, que todos reciben la misma remuneración, que todos tienen las mismas oportunidades de empleo y educación", dijo McKinnon. "Nosotros, como estadounidenses, tenemos que hablar, y como católicos realmente, realmente tenemos que hacerlo".

Las cosas pueden comenzar a mejorar, dijo Figueroa, cuando las personas comienzan a darse cuenta de que podrían ser parte del problema pero pueden ser parte de la solución.

"Mucha gente está comenzando a reconocer qué es el privilegio blanco, qué significa para sus vidas y las ventajas que tienen que las personas de color no tienen", dijo Figueroa.

Figueroa y el padre Thomas sugirió recursos como la "Fragilidad blanca de Robin DiAngelo: por qué es tan difícil para la gente blanca hablar sobre el racismo", así como la carta pastoral de 2018 de los obispos de los Estados Unidos sobre el racismo, "Abramos nuestros corazones".

"Edúquese sobre la enseñanza social católica, sobre la ética pro-vida completa desde la concepción hasta la muerte natural y lo que eso significa en medio", dijo Figueroa. "Necesitamos hablar honestamente sobre estas cosas".

Además, dijo Figueroa, cuanto más privilegio se reconozca y se aborde y mientras más personas busquen a sus colegas de color, vecinos de color y descubran sus historias y experiencias, más cambios pueden ocurrir.

Coleman Ward canta durante una "Misa ´Gospel´ por la Paz" en la Catedral del Santísimo Sacramento en enero de 2018. Ward también fue solista durante la Misa de beatificación de 2017 para el Beato Solanus Casey en Ford Field. (Joe Pelletier | Detroit Catholic)

"Se trata de las pequeñas cosas que hacemos", dijo Figueroa. "Una vez que los chistes comienzan, no participes. Si ves algo que no está bien, dilo. Si en la escuela ves que la maestra trata a los niños de color de manera diferente a los niños blancos, dilo".

Figueroa agregó que los sacerdotes y diáconos podrían abordar el racismo de manera más proactiva desde el púlpito, especialmente en lo que respecta a la enseñanza social católica, durante la misa. "Cuando nuestro liderazgo inicia la conversación y participa en ellos, es más probable que hagamos (lo que recomiendan)", comentó Figueroa.

El obispo auxiliar Donald Hanchon era solo un seminarista en 1967, y recuerda haber participado en el diálogo y marchar junto a los líderes afroamericanos durante el movimiento por los derechos civiles.

Al obispo Hanchon le gustaría ver más diálogo y actividades intencionales entre parroquias predominantemente blancas y de color, y que los niños en las escuelas católicas tengan la oportunidad de socializar con sus compañeros de diferentes razas.

"Tener la libertad de relacionarse con personas diferentes a mí, es una cosa grande", dijo el obispo Hanchon. "Creo que eso es lo que Cristo quiere que todos tengamos".

Todas las fuentes que hablaron con Detroit Catholic sobre el tema acordaron que, si bien los católicos individuales deben enfrentarse a la injusticia y hablar en contra del racismo, la Iglesia como institución también tiene la responsabilidad de hacer más.

"El arzobispo ha dicho que la catequesis debe ser un proceso continuo", dijo John Thorne, ministro pastoral de Sacred Heart Parish y director ejecutivo de la Detroit Catholic Pastoral Alliance (Alianza Pastoral Católica de Detroit). “Así como tenemos que seguir haciendo catequesis todos los años, también debemos educarnos sobre el racismo todos los años. No podemos decir, 'Una vez fui a un curso y ahora estoy curado de cualquier pensamiento racista que haya tenido'. Es algo que debe hacerse una y otra vez, porque estamos hablando de generaciones de personas que no han hecho lo correcto".

Aunque hay aproximadamente 3 millones de católicos de color en los Estados Unidos, a menudo están subrepresentados en el arte, el liderazgo y las tradiciones litúrgicas de la Iglesia, dijo el padre Norma Thomas, quien es blanco. El padre Thomas es el pastor de la Parroquia del Sagrado Corazón en Detroit. (Foto del archivo católico de Detroit)

Tal educación debe extenderse a los seminaristas y futuros líderes de la Iglesia, e incluir la historia de la cultura afroamericana, el arte, la teología y la vida parroquial de la comunidad de color, el padre Thomas. Los 3 millones de católicos afroamericanos de los Estados Unidos a menudo están subrepresentados en las obras de arte de la Iglesia, el sacerdocio y el liderazgo de la parroquia, agregó.

Además, la Iglesia podría hacer más para apoyar a esta comunidad, dijo Thorne, incluyendo hacer más para emplear, contratar y apoyar a las empresas y organizaciones afroamericanas.

"Necesitamos ampliar nuestros horizontes para asegurarnos de que todos tengan un pedazo del pastel, incluso cuando consideramos la obligación financiera de las organizaciones y de la Iglesia", dijo Thorne.

El racismo lastima el cuerpo de Cristo, dijo Thorne, y cuando esto sucede, el cuerpo está incompleto.

"Necesitamos todas las partes para completar el cuerpo: los dones de todos, los talentos de todos deben ser ofrecidos a toda la Iglesia, pero también aceptados por la Iglesia", dijo Thorne.

Con respecto a las continuas manifestaciones en Detroit y en todo el país, en las calles y en las redes sociales, Figueora dijo que la frase "black lives matter” (las vidas de color importan) es un grito de justicia, porque todas las vidas importan en el momento en el que las vidas de los afroamericanos importan en verdad.

"Si dices ´todas las vidas importan´ en este momento estás diciendo que la vida que tiene una persona de color ya está en su pico, no mejorará. Que ya tienen la vida que mercen", dijo Figueroa. "Mientras la vida de los afroamericanos no sea tan preciosa, ni tan apreciada, ni dada su plena dignidad, todas las vidas realmente no importan".


Síguenos en Facebook o Instagram como Detroit Catholic en español, suscríbete para recibir los boletines semanales vía correo electrónico o colabora con nosotros.


Secciones
Inicio
Buscar