Los frutos a consecuencia de este encierro ya se empiezan a ver en Detroit

Muchos podrían pensar que el encierro debido al COVID-19 sólo ha traído males pero la parroquia Holy Familia ha sido un testimonio vivo de esperanza.

Durante septiembre y octubre, Detroit Catholic está pidiendo a los lectores que consideren en oración un donativo para el Llamado de Servicios Católicos, el cual financia más de 170 ministerios vitales para la Iglesia en el sureste de Michigan, incluida esta publicación. Visita www.givecsa.org/es para apoyar la misión haciendo una donación hoy. Agradecemos tu generosidad y oraciones.

Lidia Magdalena López de Rojas, mejor conocida como Lidia Rojas comenta a Detroit Catholic en español: “Creo que esta pandemia ha traído muchas cosas buenas, las familias han estado más unidas, juntas y compartiendo lo más sencillo, los alimentos. Fue increíble ver a familias rezando el Rosario, o asistiendo a Misa enfrente de la televisión”. 

Al servicio de Dios 

Lidia Rojas nació en Saltillo, Coahuila, hace 51 años; está casada con otro coahuilense, y viven en Michigan desde 1997 por causa del trabajo de su esposo, ingeniero industrial,  que fue transferido a este lugar para laborar en la industria automotriz. 

Ella comenta: “Mi esposo y yo ya estamos solos en la casa, ya estamos con el ‘nido vacío’, pues mi hijo mayor ya se graduó como ingeniero mecánico, y mi hija está en la universidad y le faltan dos años para graduarse”. 

Esto le permite a Lidia dedicarse con mayor entrega al servicio a la Iglesia. Esta aventura comenzó en el 2001, cuando encontró una comunidad hispana en esta área: “Aquí en Detroit los hispanos en ese tiempo se concentraban más bien en el Mexicantown y en Pontiac, y era muy difícil encontrar gente que hablara español fuera de esas dos áreas; como no había internet en ese entonces, la única manera de saber dónde se reunían los hispanoparlantes era conociendo a alguien que te invitara. Y justamente me invitaron a un grupo de mujeres que se reunía los viernes a las diez de la mañana a rezar el Rosario en la iglesia Holy Family, y a partir de ese momento me quedé en aquella comunidad parroquial porque sentí el llamado de Dios. Empecé a ayudar involucrándome en servicios de voluntariado, y comenzó a crecer el Ministerio Hispano. El grupo de mujeres, que aún existe, se llama “Servidoras de Cristo e Hijas de María”, y es el más antiguo que tiene la parroquia, tanto de anglos como de hispanos”. 

Lidia reconoce que, aunque nació en el seno de una familia católica, fue hasta llegar a Michigan donde realmente tuvo un encuentro profundo con Jesús y le dio un “sí” que renueva cada día. “Para mí, salir de México y venir a otro país donde hay otra cultura, otro idioma, fue como un exilio, en donde Dios me sacó de mi comodidad, lejos de mis familiares, para encontrarme con Él y trabajar con Él y para Él”. 

Una preparación intensa 

Pero quien encuentra a Jesús no puede permanecer inmóvil: “Estoy consciente de que necesito a Jesús en mi vida porque, como buena cristiana, quiero ir al Cielo”, y “creo que tengo una misión exactamente donde estoy, y mi misión es ayudar a la gente a conocer a Jesús. Otra de mis misiones es hacer sentir a los hispanos amados y bienvenidos en la Iglesia, y ser un puente entre los anglos e hispanos en mi parroquia; que sintamos y reconozcamos que somos hermanos en Cristo, y que esto es realmente lo que importa”. 

Y para ello se preparó y sigue preparándose, para dar un mejor servicio. Primero “estudié un diplomado en Ciencias Religiosas como educadora en la fe católica en el Instituto Catequético ‘Escuela de la Fe’, con aprobación pontificia. En 2014 terminé una certificación en Teología, en el Seminario del Sagrado Corazón, en Detroit.  Estoy estudiando actualmente Bachelor of Arts, en el Seminario del Sagrado Corazón, en Detroit. Y, durante este encierro, además de trabajar en casa, me di a la tarea de terminar mi certificación laica ministerial, que es aprobada por la Arquidiócesis, como directora de Educación Religiosa y como directora de RICA, el Rito de Iniciación Cristiana para Adultos”. 

El trabajo en Holy Family 

Como una líder hispana católica en su comunidad parroquial, Lidia ha desempeñado diversas funciones; entre ellas: 

  • A raíz del éxito del grupo “Servidoras de Cristo e Hijas de María”, se lanzó en 2004 la iniciativa de hacer una Misa en español una vez por mes, y también de dar catecismo en español; y Lidia empezó a ayudar en esta Misa como lectora y como ministra extraordinaria, y también fungió como catequista.  

  • En 2007 la parroquia Holy Family abrió una posición para coordinador del Ministerio Hispano, y Lidia Rojas  comenzó a trabajar en dicha posición en 2009. Actualmente Holy Family sirve a través de este Ministerio a 22 ciudades de alrededor de Novi, Michigan. 

  • Desde el 2014 al 2016 Lidia fue co-facilitadora de la Conferencia de Mujeres Hispanas. 

  • Del 2015 al 2017 estuvo como coordinadora del Ministerio Hispano de la Región Noroeste de la Arquidiócesis de Detroit. 

  • En 2017 su parroquia, a cargo del padre Bob LaCroix, le ofreció 30 horas a la semana para trabajar.  

  • En mayo de 2018 aceptó la posición de tiempo completo como directora de Educación Religiosa, sin dejar la dirección del Ministerio Hispano de su parroquia. De este modo, a través del nuevo puesto, Lidia ya debía dar servicio tanto a los anglos como a los hispanos.  

El trabajo en Educación Religiosa implica la formación de los niños desde pre-escolar hasta octavo grado en toda la parroquia, incluyendo la preparación para Primera Comunión y la Confirmación; pero también abarca el programa RICA, que es la iniciación cristiana para adultos; e igualmente la preparación para el sacramento del Matrimonio.   

Lidia también tiene a su cargo actividades tan variadas como son las celebraciones de las quinceañeras, la responsabilidad de la Misa semanal en español, la fiesta de la Virgen de Guadalupe, el picnic parroquial anual, el Viacrucis en español y otros eventos que van surgiendo en el año litúrgico. 

Un trabajo tan extenso requiere de más de una persona, por lo que el padre Bob LaCroix ha autorizado la formación de un equipo de mujeres talentosas que trabajan con Lidia Rojas, conformado por Claudia Alvarado, asistente de Educación Religiosa; Yasmina López, asistente de Ministerio Hispano, y Espe Picón, secretaria de Educación Religiosa.

Los retos que trajo la pandemia

Uno de los momentos difíciles que ha vivido Holy Family ocurrió cuando el gobierno de Michigan decidió cerrar todo a causa de la pandemia, y la arquidiócesis cerró las iglesias. Lidia recuerda: “Fue un momento de incertidumbre y de preocupación; y el gran reto al que me enfrenté fue mantener unida a la comunidad, hacerle sentir que, aunque no pudiéramos estar juntos, Holy Family seguía viva, seguía activa, seguía trabajando; que estábamos presentes y que los seguíamos apoyando”. 

Y, como muchas otras parroquias, Holy Family aprendió a comunicarse de nuevas maneras. Y esto fue realmente un reto. El cambiar el catecismo de una semana a otra, de la modalidad presencial a la modalidad en línea, fue obra del Espíritu Santo; y con ayuda de todo el equipo la parroquia creó nuevas formas de enseñar catecismo, involucrando a los padres de familia. Explica Lidia que para ello “seguimos la carta pastoral del arzobispo Vigneron, titulada ‘Haz llegar el Evangelio’, que en el punto siete habla sobre la evangelización de la familia, y de los padres como catequistas y educadores de sus hijos”.  

Y es justo aquí donde se ve que la pandemia, lejos de aletargar a la comunidad parroquial, la hizo aún más despierta y consciente: “Gracias a Dios, los padres de familia estuvieron comprometidos; la comunicación con ellos fue diaria a través de correos electrónicos y comunicación directa, por parte de las catequistas; y enfocamos cada lección de catecismo en ‘encuentro, crecimiento y testimonio’. Las catequistas fueron muy creativas, utilizando la tecnología para enseñar; ofrecimos catecismo por Zoom, y algunas de ellas hicieron videos para enseñar su clase. Las catequistas estaba llamando a los padres de familia con dos propósitos durante la cuarentena: para saber si estaban bien y para dar seguimiento al programa de catecismo”. 

Una comunidad de fe

Más aún, en este tiempo de confinamiento la comunidad parroquial dio testimonio abierto de su fe, no sólo a través de los medios sociales, sino también con esta tierna iniciativa que cuenta Lidia para Detroit Catholic en español, “Los niños estuvieron haciendo posters para mostrar mensajes de fe en las puertas principales de sus casas para que todos vieran que creemos en Dios y que tenemos esperanza”. 

Así pues, como comenta Lidia, Dios es tan sabio que, hasta en la enfermedad del COVID-19, hace sacar bienes hasta de los propios males.   

“Creo también que esta pandemia nos equipó espiritualmente y nos mantuvo juntos por una razón. Ahora que ya volvimos a las Misas públicas puedo ver la alegría de la gente; aunque traiga cubrebocas, puedo ver sus corazones a través de sus ojos; puedo sentir sus sonrisas, su actitud y las ganas de servir”. 

“Este tiempo de la pandemia ha sido un tiempo con el Espíritu Santo, un tiempo de inspiración, de reflexión; y el problema de la economía nos ha proveído de una oportunidad única para crecer espiritualmente. La Iglesia católica enfrentó muchos retos con esta pandemia, y puedo sentir que hay un nuevo espíritu de fraternidad, que va emergiendo de un sentimiento colectivo; la gente tiene un nuevo espíritu de solidaridad, de cooperación a pesar de todas las restricciones que aún tenemos; en mi parroquia la gente más joven ayudó a las personas de edad más avanzada para comprar su despensa, a fin de que éstos no salieran; los sacerdotes se hicieron más visibles con la Misa y laa exposición del Santísimo a cualquier hora en las redes sociales, y la gente regresó con alegría a la Iglesia. Algunos todavía tienen miedo de salir a Misa, pero asisten virtualmente”. 

“Estoy convencida de que pronto veremos más frutos como consecuencia de este encierro, con gente más comprometida”. 

“Las Necesidades de los Santos” 

Sin embargo, aún quedan retos por superar, problemas que no son fáciles de resolver.  

“Yo puedo hablar por mi parroquia, por mi comunidad. La comunidad hispana en mi parroquia es muy joven, es primera generación; y el problema más fuerte que enfrenta en este momento tal vez es el desempleo. En muchas familias hay profesionistas que fueron transferidos de otros países, en su mayoría mexicanos, para trabajar en la industria automotriz; ellos llegaron con visa de trabajo, pero con esta pandemia en algunas compañías han desaparecido algunos puestos, han tenido que ser cerrados. Y estas familias se están viendo en la necesidad de tener que regresar a sus países de origen, porque se les terminó el trabajo, porque ya no tienen un permiso para trabajar aquí”. 

Ahora bien, la comunidad de Holy Family también está trabajando en paliar estos problemas: “Durante esta pandemia, el equipo de liderazgo de mi parroquia, después de orar tanto, vio venir una necesidad especial, económica y financiera con los miembros de la parroquia, así que decidió crear un ministerio llamado ‘Las Necesidades de los Santos’. Es un ministerio temporal, en el que familias de mi parroquia donan dinero para otras familias de la misma parroquia que, a causa del COVID-19, están enfrentando dificultades económicas; este ministerio les ayuda a pagar la renta o la hipoteca de la casa por un mes”. 

Para ello, el párroco integró este ministerio con siete personas que se encargan de identificar, dentro de la comunidad parroquial, quién está pasando por una difícil situación financiera por causa de la pandemia.  De este modo, “ya hemos ayudado a varias familias, y esto de alguna manera ha sido un alivio para ellas, al contar con este apoyo por parte de nuestros mismos hermanos parroquianos”, finaliza Lidia Rojas. 

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