La Arquidiócesis de Detroit sigue la orden de la gobernadora de Michigan de ‘quedarse en casa’, esto impacta a las parroquias y a los sacramentos hasta al menos el 13 de abril
DETROIT — Dado el empeoramiento de la propagación del coronavirus en Michigan y a que se siguen practicando los esfuerzos públicos de “distanciamiento social,” los oficios de Semana Santa en la arquidiócesis de Detroit “no se podrán llevar a cabo públicamente,” dijo el Arzobispo Allen H. Vigneron en una carta a los fieles el 23 de marzo.
Al comenzar el lunes 23 de marzo, la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, emitió una orden ejecutiva de “quedarse en casa”, cerrando todos los negocios no esenciales y las entidades en el estado hasta el 13 de abril. Hasta el 23 de marzo, Michigan tiene 1,328 casos confirmados y 15 muertos.
Aunque el 21 de marzo la gobernadora modificó la orden inicial en cuanto a las restricciones públicas a que se excluyera a los lugares de adoración, el Arzobispo Vigneron dijo que los católicos del sureste de Michigan permanecerían comprometidos a hacer su parte para limitar la propagación del virus.
“Como ciudadanos de este estado, nos unimos a nuestros vecinos observando las medidas para enfrentar la propagación del COVID-19,” escribió el Arzobispo Vigneron. “Con mucha tristeza les anuncio que las celebraciones de la Semana Santa no se podrán oficiar públicamente este año en la Arquidiócesis de Detroit.”
Aunque estas noticias son muy dolorosas, señaló, “mientras continuamos con la práctica del distanciamiento social para limitar la propagación del virus, nuestra respuesta como Cuerpo de Cristo deberá siempre comenzar en fe.”
“Creemos que Jesús aún es el Señor,” dijo el Arzobispo Vigneron. “Creemos que Dios puede sacar algo bueno de un momento como este. Creemos que no hemos sido abandonados sino que permanecemos —misteriosamente— en las manos amorosas del Padre.”

Con muchas parroquias ofreciendo misas por transmisión en vivo a los fieles, el Arzobispo Vigneron emitió un conjunto de guías nuevas para los sacerdotes celebrando misas en privado y los oficios de la Semana Santa, así como para la celebración de funerales, bodas y otros sacramentos para acatar las órdenes de la gobernadora de “quedarse en casa.”
Cierre de oficinas parroquiales afecta a sacramentos
Debido a que las misas de Pascua públicas se han pospuesto, una de las decisiones más dolorosas es la necesidad de posponer los sacramentos de iniciación para aquellos que están en RICA “hasta una fecha posterior cuando la comunidad completa pueda estar presente,” dijo el Arzobispo Vigneron.
“Ellos han sido parte del proceso de RICA por muchos meses y los apoya el equipo de RICA y la parroquia,” escribió el arzobispo. “Parte de nuestro gozo pascual es cuando la parroquia vé y celebra su entrada a la Iglesia.” En caso de una emergencia, señaló el arzobispo, una persona puede ser bautizada y confirmada en cualquier momento.
Entre otras restricciones están las siguientes:
- Se cierran todas las oficinas parroquiales y si es posible, los empleados deberán trabajar desde sus hogares. “Los párrocos deben tomar las precauciones adecuadas para mantener sus templos limpios y abiertos, y disponibles para la oración, si es posible, especialmente por aquellos que están intercediendo por los enfermos,” enuncia la guía.
- Se pide que suspendan todos los funerales y las bodas. Los sacerdotes pueden consultar con los directores de las funerarias “cuando la familia pida los ritos de los funerales” y los servicios de entierro pueden llevarse a cabo siempre y cuando se practiquen las normas de distanciamiento social.
- Los bautizos deberán suspenderse. “Cuando haya un peligro verdadero de muerte, el bautizo deberá hacerse en el hospital o en la casa de los padres”, declara la guía. “En peligro de muerte, los fieles deben consultar con sus pastores.”
- Se pide a los sacerdotes que continúen celebrando sus misas privadas y pongan las intenciones de la misa que se les han encomendado, así como ofrecer la misa del domingo por las personas de su parroquia.
- Las confirmaciones que estaban programadas para el 2020 se posponen hasta nuevo aviso.
Las confesiones y las unciones son ‘trabajo esencial’ para los sacerdotes.
Como son un “trabajo esencial para los sacerdotes,” las confesiones y la unción de los enfermos puede continuar, con las precauciones debidas para proteger la salud y el bienestar tanto del sacerdote como del penitente.
“El cuidado de las almas, particularmente de aquellas en peligro de muerte, debe ser preeminente durante esta pandemia,” declara la guía. “El escuchar las confesiones y administrar a los enfermos (la unción y el viaticum para los moribundos) es un trabajo esencial para los sacerdotes”.

Ya que las confesiones por teléfono o por internet no son permitidas, los sacerdotes deben tener cuidado de practicar el distanciamiento social—generalmente entendido como una separación de seis pies o 2 metros — mientras que al mismo tiempo tienen que proteger el sigilo sacramental. Esto puede significar el tener las confesiones en el exterior, donde sea posible, y el utilizar tapabocas para que los protejan.
A los sacerdotes que están ofreciendo la unción de los enfermos, especialmente a aquellos “en necesidad grave” o en peligro de muerte, se les pide que utilicen las precauciones sanitarias para evitar la propagación de la enfermedad.
Aunque el Vaticano ha dicho de la posibilidad de ofrecer una absolución general en casos de “necesidad grave”, en la Arquidiócesis de Detroit “nuestras condiciones actuales no constituyen esta ‘necesidad grave,’” ya que los pastores todavía pueden ofrecer la confesión sacramental y los capellanes pueden ministrar a los enfermos en los hospitales.
“La absolución general de este tipo necesitaría que hubiera una reunión de individuos en el mismo lugar, lo que contradice las recomendaciones y directrices de los oficiales de salud y los líderes del gobierno,” dijo el Arzobispo Vigneron. “Si se determina que tuviésemos las condiciones expresadas en el Canon 961§1.2, yo emitiría nuevas directrices.”
El Derecho Canónico permite la absolución general cuando “el peligro de muerte sea inminente y no haya suficiente tiempo para que el sacerdote o los sacerdotes escuchen las confesiones individuales de cada penitente,” agregó el arzobispo. En tales casos, el penitente deberá tener la intención de confesar los pecados graves.
El Arzobispo Vigneron también señaló que cuando la confesión sacramental sea imposible, un acto de contrición perfecta brotando de su amor a Dios y acompañado de un deseo sincero de recibir la confesión sacramental tan pronto como sea posible, “obtiene el perdón de los pecados, aún hasta los pecados mortales.”
(Para más condiciones con respecto a un acto de contrición perfecta, ver el Catecismo de la Iglesia Católica, párrafo 1452, o este artículo.)
Cambios litúrgicos para la Semana Santa
Se les pide a los sacerdotes que ofrezcan oficios de Semana Santa privados, donde sea posible, con ciertas restricciones aprobadas por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, incluyendo:

- El Domingo de Ramos no se distribuirán las palmas en las parroquias.
- La misa Crismal Anual, celebrada normalmente el Jueves Santo en la catedral del Santísimo Sacramento, se transmitirá en vivo el lunes de Pascua, el 6 de abril, a las 7p.m. La misa no estará abierta al público ni a los fieles, y los óleos consagrados serán distribuidos a las parroquias por los vicarios regionales.
- La misa de la Cena del Señor el Jueves Santo, deberá omitir el lavado de los pies, y se omitirá la procesión del Santísimo Sacramento hacia el altar del monumento. Se transmitirá la misa en vivo a las 7p.m desde la Catedral del Santísimo Sacramento.
- El Viernes Santo, la liturgia de la pasión del Señor, se omitirá el besar y tocar la cruz, y se hará una genuflexión o una inclinación verdadera en vez de eso. Se transmitirá en vivo la liturgia a la 1p.m. Se ofrecerá la intención de la misa para que “termine esta pandemia.”
- Durante la Vigilia Pascual, se omitirá el encendido del fuego Pascual, y se omitirá la procesión para entrar a la iglesia, y el rito de la renovación de las promesas bautismales omitirá la aspersión del agua bendita. La Misa de la Vigilia Pascual se transmitirá en vivo desde la catedral a las 9p.m.
- La misa del Domingo de Pascua se transmitirá en vivo desde la catedral a las 11 a.m.
A pesar de las circunstancias difíciles, el Arzobispo Vigneron dijo que los fieles deben permanecer unidos unos con otros en oración, sobre todo a través de la Comunión Espiritual.
“Aunque no es posible que nos reunamos en nuestras parroquias durante la Semana Santa y en la Pascua, sí es posible que sigamos conectados de otras maneras,” dijo el Arzobispo Vigneron. “Les pido que permanezcan atentos a las páginas de aod.org y spiritualcloseness.org para ver maneras en que podemos seguir conectados unos con otros durante estos días. También les pido que por favor continúen con su apoyo financiero a su parroquia. Ellos dependen totalmente de sus contribuciones y su generosidad. Estoy muy agradecido por su apoyo, especialmente durante este tiempo.”
Finalmente, el arzobispo animó a los fieles a unirse en una oración pública dos veces esta semana por las víctimas del COVID-19 y para que se termine la pandemia.
- El miércoles 25 de marzo, la solemnidad de la Anunciación del Señor, se les invita a los fieles a hacer una pausa a medio día (a las 12pm) y orar el Padre Nuestro junto con el Papa Francisco.
- El viernes, 27 de marzo, se les invita a los fieles a que se conecten con el Papa Francisco que dará una bendición “urbi et orbi” especial desde Roma a la 1p.m. tiempo del Este. El papa ofrecerá una bendición Eucarística especial, con indulgencia plenaria para aquellos que participen por medios electrónicos.
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