El arzobispo insta a la policía a trabajar por la justicia y proteger el orden establecido por Dios

Los miembros del Departamento de Policía de Detroit posan para una foto fuera de la Catedral del Santísimo Sacramento después de la Misa Azul anual. Durante su homilía, el Arzobispo Allen H. Vigneron recordó a los oficiales su deber sagrado de proteger el orden de Dios y les pidió trabajar con la justicia y recurrir a la oración. (Valaurian Waller | Detroit Catholic)

La "Misa Azul" anual es una oportunidad para que la Iglesia ore con y por las fuerzas del orden, dice el arzobispo, recordando a los oficiales su deber sagrado

DETROIT - El Arzobispo Allen H. Vigneron dio la bienvenida a miembros de la comunidad policial a la Catedral del Santísimo Sacramento en Detroit el 18 de mayo.

Alrededor de 40 oficiales de policía de varios departamentos del área metropolitana de Detroit oraron con el arzobispo por la protección de los oficiales de policía durante la denominada “Misa Azul”, que usen su juicio sabio en el cumplimiento de sus deberes y sean agentes de la "justicia de Dios" en el mundo.

“Debido a un profundo respeto y apoyo a todos ustedes en el gran servicio que realizan como agentes de la ley hemos extendido esta invitación para así pasar un momento unidos en oración”, dijo el Arzobispo Vigneron en su homilía. “Esta es una forma en la que nosotros, la comunidad católica de la arquidiócesis, reconocemos la deuda que tenemos con ustedes. Rezar con ustedes y rezar por ustedes”.

Miembros de la comunidad policial oran en la Catedral del Santísimo Sacramento. Si bien la policía está bajo un mayor escrutinio público, el Arzobispo Vigneron recordó a los oficiales que su autoridad es, en última instancia, una participación en la propia autoridad de Dios, una realidad que debe guiar sus deberes a diario.

La Misa es una de una serie de liturgias anuales celebradas para miembros de diferentes profesiones en la arquidiócesis. Otros incluyen una misa roja para los miembros de profesiones legales, una misa de rosas para los trabajadores de la salud y una misa por el comercio para los miembros de la comunidad empresarial.

Las lecturas de la liturgia fueron de los Hechos de los Apóstoles, donde Pablo les contó a los discípulos las dificultades que tenía que enfrentar por parte de las autoridades en Jerusalén, y del Evangelio de San Juan, donde Jesús glorifica a su Padre en oración.

El Arzobispo Vigneron enfatizó la importancia de la oración y lo que significa la oración verdadera y auténtica.

“La oración debe ser honesta”, dijo el arzobispo. “Trae todo su ter a la oración, el yo del que estás orgulloso y el yo del que a veces te avergüenzas un poco. Dios te quiere a ti, el verdadero tú, no el falso tú. Y la oración es una forma de garantizar que Dios esté en la vida de uno. Piensa en cómo en toda la maravilla de Su creación, tu felicidad y tu bienestar, tu salvación está más al frente del corazón y la mente de Dios que la tuya".

El teniente Al Carter del Departamento de Policía de Royal Oak leyó la primera lectura y dijo que tener una misa en la catedral es una excelente manera de orar con y por la comunidad policial.

El Arzobispo Allen H. Vigneron ofrece la Eucaristía a los miembros de la comunidad policial el 18 de mayo en la Catedral del Santísimo Sacramento.

“La oración juega un papel muy importante en nuestra profesión”, dijo el teniente Carter, feligrés del Santuario Nacional de la Basílica de la Pequeña Flor en Royal Oak. “Vemos diferentes tipos de personas, buenas personas en sus peores días y malas personas en sus malos días, y puede ser muy difícil”.

“Algunas personas buscan consejería, otras buscan terapia, lo cual es fantástico”, agregó el Teniente Carter. “Uso la oración como mi guía. Rezo por las víctimas y por los sospechosos. Oro para nunca endurecer mi corazón, para mantener a Dios siempre complacido con mi comportamiento y mi desempeño en este trabajo de aplicación de la ley”.

El Arzobispo Vigneron señaló cómo en la epístola, San Pablo compara a los agentes de la ley con personas que comparten la autoridad de Dios, protegiendo y manteniendo el orden que Dios mismo había creado en la tierra.

“Como agentes de la ley, ustedes son partícipes de la propia autoridad de Dios. San Pablo escribió esto", dijo el Arzobispo Vigneron, citando Romanos 13." "No hay autoridad, excepto de Dios. Y aquellos cuya autoridad existe ha sido establecida por Dios. Por tanto, quien se resiste a la autoridad, se opone a lo que Dios ha designado. Y aquellos que se opongan a él, traerán juicio sobre sí mismos".

Los miembros del Departamento de Policía de Livonia rezan en la catedral durante la Misa Azul. Los oficiales enfrentan realidades peligrosas en sus trabajos, reconoció el arzobispo, y merecen las oraciones y el apoyo de la comunidad.

“Estas son palabras fuertes, incluso dudé un poco en citarlas”, continuó el Azobispo Vigneron. “Y piensa en esto: fueron escritas por un hombre que estaba siendo perseguido por la ley. Ya lo habían metido en la cárcel, tenía antecedentes”.

El Arzobispo Vigneron dijo que San Pablo estaba tratando de dejar claro que la autoridad legal está en línea con el plan de Dios para la justicia y el florecimiento humano.

El teniente Carter hizo eco de esos sentimientos cuando dijo que el trabajo de los agentes del orden público es promover la paz en sus comunidades, trabajar para llevar justicia y compasión a cada situación.

“El ser personas que trabajan en las fuerzas del orden, significa que una parte importante es el ser pacificadores, pero el hecho de que tenemos que mantener la ley y el orden, también tenemos que ser justos cuando guardamos esa ley y el orden y usamos el buen juicio en todos los aspectos de nuestro trabajo como lo menciona el arzobispo”, dijo el teniente Carter. "Tenemos que hacerlo de la manera más honesta y piadosa".

El teniente Carter reconoció que las fuerzas del orden están bajo un tremendo escrutinio público, pero dijo que la misa es un recordatorio de que los oficiales deben llevar a cabo sus deberes con integridad y la justicia de Dios en mente.

Miembros del Departamento de Policía de Detroit se ríen y conversan después de la misa con el rector de la catedral, el padre J.J. Mech.

"Soy la tercera generación de una familia que somos agentes de la ley de tercera generación y mi hijo es un agente de la ley de cuarta generación. Seguimos haciendo nuestro trabajo como católicos y haciendo un trabajo bien hecho", dijo el teniente Carter. "Sé que puedo mantener la cabeza en alto y ser juzgado por cualquiera, especialmente Dios, y sé que hago un buen trabajo y hago un trabajo honesto".

El Arzobispo Vigneron concluyó su homilía pidiendo a los oficiales que utilicen el buen juicio en situaciones cambiantes y orando por la protección de quienes sirven en una profesión peligrosa.

“Quizás no lo piensen mucho, pero deben tener humildad para tener la certeza que no actúan por ustedes mismos”, dijo el Arzobispo Vigneron. “Ustedes actúan como agentes del orden de la ley, del gobierno. Y San Pablo nos recuerda que ustedes actúan como agentes de Dios mismo, el máximo legislador. Y si bien esto podría ser una gran revelación para algunos, es una lección de humildad ver la fuente de su autoridad que la comunidad les ha confiado”.

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