Vigilia semanal en las calles de Detroit recuerda a los hijos de inmigrantes refugiados que no están solos

Todos los viernes durante los últimos cuatro años, los participantes de la vigilia semanal “Estamos con nuestros vecinos” se han parado en la esquina frente al parque Clark en el suroeste de Detroit como recordatorio a los hijos de refugiados inmigrantes de que no están solos. (Fotos de Gabriella Patti | Detroit Catholic)

Los voluntarios se manifiestan con carteles en la esquina de Vernor y Clark todos los viernes desde 2017 en un esfuerzo por mostrarles a las familias que 'tienen amigos' en la comunidad

DETROIT - Llueva o truene, haya nieve o aguanieve, todos los viernes desde el 3 de febrero del 2017, siempre ha habido alguien parado en la esquina de Vernor Highway y Clark Avenue en el suroeste de Detroit, recordandole a los hijos de inmigrantes y a los refugiados en el área que no están solos.

Con una gran pancarta pintada a mano que dice "Nadie es ilegal" así como carteles que dicen "Toque la bocina para apoyar a los inmigrantes" y "Los refugiados son bienvenidos", el pequeño grupo se solidariza frente a Clark Park.

Los conductores que pasan rutinariamente saludan, y hay un coro constante de pitidos que declaran su solidaridad con la vigilia semanal, conocida en Facebook como "Estamos con nuestros vecinos". Cada semana, se presentan de entre 5 a 25 voluntarios. Una vez, en una tormenta de nieve, un único representante que vivía al final de la calle caminó hasta la esquina y sostuvo el fuerte por su cuenta.

La vigilia silenciosa se inspiró en una conversación entre Kim Redigan, profesora de teología en la Escuela Secundaria Jesuita de la Universidad de Detroit, y Helena Solano, trabajadora social de las Escuelas Públicas de Detroit. Se conocieron mientras ambas trabajaban en la antigua escuela secundaria Holy Redeemer, justo al final de la calle donde se encuentra la vigilia hoy en día.

The group was founded on Catholic principles, and while many do silently pray while standing on the corner, it also attracts others who support the cause.

El grupo se fundó sobre principios católicos, y aunque muchos rezan en silencio mientras están parados en la esquina, también atraen a otros que apoyan la causa.

Cuando la pareja comenzó a ver una escalada de redadas y deportaciones realizadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de los Estados Unidos en 2017, Solano observó las consecuencias del trauma en sus estudiantes.

Solano dijo que no es inusual que los agentes de ICE conduzcan por el vecindario en autos sin distintivos.

“Los estudiantes estaban preocupados sobre si serían llevados o si sus padres estaban en peligro de ser llevados”, escribió Solano en un correo electrónico a Detroit Catholic. “Mis alumnos no se sentían seguros en ningún lado, pero también estaban muy preocupados por sus padres”.

Cuando sus estudiantes comenzaron a lidiar con sus miedos, Solano les preguntó qué era necesario para hacerlos sentir seguros. Un estudiante le dijo que querían que ICE supiera que tenían amigos.

"Es por eso que llamamos a esta vigilia, 'Estamos con nuestros vecinos'", dijo Redigan. "La idea es que, con nuestra presencia, queremos que ICE sepa que los niños tienen amigos".

La vigilia se lleva a cabo intencionalmente justo cuando salen de la escuela y no solo sirve como un recordatorio para los niños y sus familias de que no están solos, sino también para que las autoridades sepan que los niños son vistos y escuchados por otros.

“La vigilia es un poderoso recordatorio del trabajo que hacemos como católicos en el sector público”, dijo Solano. “Soy una profesora de la escuela pública, pero para mí, es muy importante que mis estudiantes y la comunidad latina vea a la Iglesia en acción. La vigilia del viernes es un testimonio de que Jesús conoce y es testigo de nuestro dolor y sufrimiento. Es una fuerza de amor, es un testimonio silencioso de amor y de solidaridad. Estamos llamados a estar allí para aquellos que son marginados, por los que sufren, por los perseguidos injustamente".

Solano ha trabajado con un sinnúmero de familias inmigrantes que han sido separadas o deportadas, así como con los niños que han tenido un trauma real y duradero.

“He escuchado innumerables historias de cuando “ICE” golpea a su puerta, exigiendo a la persona o personas dentro a salir, o de “ICE” rodeando su casa en la madrugada, haciendo la misma demanda”, dijo Solano. “Son esas historias, entre otras, las que muestran la importancia de las vigilias del viernes y lo que representan”.

Solano se ha comprometido a la vigilia a causa de sus estudiantes, pero también por el ejemplo de sus propios padres, que estaban activos en la Basílica de “Ste. Anne Parish” en el suroeste de Detroit en las décadas de 1960 y 1970, así como el trabajo de su padre como organizador laboral. De ellos, aprendió que la fe debe de ser activa.

“Jesús también fue un rebelde”, agregó Solano.



Kim Redigan, una de las fundadoras de la vigilia, dijo que el apoyo a los inmigrantes y refugiados es parte de la enseñanza social católica.

Si bien la vigilia fue fundada por católicos y el grupo termina cada vigilia con una oración, también atrae a otros en la comunidad que se identifican con la causa.

Pero para Redigan, la vigilia es una parte integral de quién es ella como católica, y agregó que la Sagrada Familia también fueron refugiados durante el comienzo de la vida de Jesús.

“Nuestra doctrina social católica tiene sus raíces en la dignidad de la persona humana, la preferencia de los pobres y los más vulnerables. Y la Iglesia tiene enseñanzas muy ricas sobre inmigración”, dijo Redigan. “Tenemos un Dios sin fronteras. Somos una Iglesia Santa, Católica y Apostólica”.



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