El Papa: En la celebración litúrgica las diferencias “se relativizan”, porque lo esencial es “encontrarse juntos”

El Papa durante la Audiencia General, junto a su secretario personal, el sacerdote peruano Edgard Iván Rimaycuna Inga, y el regente de la Prefectura de la Casa Pontificia, Mons. Leonardo Sapienza | Crédito: Daniel Ibañez/ EWTN News

Ante miles de peregrinos reunidos para la Audiencia General, el Papa subrayó que en la celebración litúrgica las diferencias “se relativizan”, porque lo esencial es “encontrarse juntos”.

León XIV aseguró que el plan de Dios tiene un objetivo claro: “unificar a todas las criaturas gracias a la acción reconciliadora de Jesucristo”, realizada mediante su muerte en la Cruz.

“Se trata del plan de Dios que tiene un objetivo: unificar a todas las criaturas gracias a la acción reconciliadora de Jesucristo, acción que se llevó a cabo en su muerte en la cruz”, explicó el Papa durante la catequesis semanal que volvió a celebrarse este miércoles al aire libre en la Plaza de San Pedro, aprovechando las agradables temperaturas de Roma, después de que durante los meses más fríos del invierno el encuentro semanal con los fieles tuviera lugar en el Aula Pablo VI.

“Esto se experimenta ante todo en la asamblea reunida para la celebración litúrgica: allí las diferencias se relativizan, lo que cuenta es encontrarse juntos porque nos atrae el amor de Cristo, que ha derribado el muro de separación entre personas y grupos sociales”, afirmó durante su catequesis.

Catequesis sobre la Constitución Lumen gentium

El Papa continuó con su ciclo de catequesis dedicado al Concilio Vaticano II, centrándose esta vez en la Constitución dogmática Lumen gentium, aprobada el 21 de noviembre de 1964. Según señaló, este documento “permite comprender la relación entre la acción unificadora de la Pascua de Jesús, que es misterio de pasión, muerte y resurrección, y la identidad de la Iglesia”.

El Pontífice añadió que el texto conciliar también invita a la gratitud por la pertenencia eclesial: “Al mismo tiempo, nos hace sentir agradecidos por pertenecer a la Iglesia, cuerpo de Cristo resucitado y único pueblo de Dios peregrino en la historia, que vive como presencia santificadora en medio de una humanidad todavía fragmentada, como signo eficaz de unidad y reconciliación entre los pueblos”.

Al explicar el uso del término “misterio” en Lumen gentium, León XIV recordó que procede de las cartas de San Pablo y no alude a algo oscuro o incomprensible. Es, explicó el Santo Padre, “exactamente lo contrario”.

“Cuando San Pablo utiliza esta palabra quiere indicar una realidad que antes estaba escondida y que ahora ha sido revelada”, precisó, citando especialmente la Carta a los Efesios.

La Iglesia como signo e instrumento de unidad

El Papa subrayó que la humanidad vive una condición de fragmentación “que los seres humanos no son capaces de reparar”, pero en la que actúa Jesucristo, “que, mediante el Espíritu Santo, venció a las fuerzas de la división y al Divisor mismo”. En ese contexto, destacó el sentido de la palabra ekklesía (iglesia), entendida como la asamblea de los convocados por Dios.

“La Iglesia es el misterio hecho perceptible”, afirmó, recordando que el Concilio define a la Iglesia como “sacramento, es decir, signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano”.

Para León XIV, esto significa que la Iglesia no es solo un signo pasivo, sino un instrumento activo mediante el cual Dios “alcanza su objetivo de unir en sí mismo a las personas y de reunirlas entre ellas”.

Finalmente, el Pontífice recordó que Cristo resucitado “actúa sin cesar en el mundo para conducir a los hombres a la Iglesia y, por medio de ella, unirlos más estrechamente a sí”, y alimentándolos “con su cuerpo y su sangre, en una llamada universal a la unidad y a la reconciliación”.

- Esta nota fue publicada originalmente en ACIPRENSA.



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