El Papa León XIV explica que la santidad no se puede reducir a “un compromiso ético”

El Papa bendice a un niño en la Audiencia General | Crédito: Vatican Media

La Constitución conciliar Lumen gentium volvió a ocupar un lugar central en la catequesis del Papa León XIV durante la Audiencia General de este miércoles, en la que el Pontífice subrayó que la santidad no es un “privilegio” reservado a una élite, sino una vocación y un don que compromete a todos los bautizados.

“La santidad, según la Constitución conciliar, no es un privilegio para unos pocos, sino un don que compromete a todo bautizado a tender a la perfección de la caridad, es decir, a la plenitud del amor hacia Dios y hacia el prójimo”, recordó el Papa.

Según explicó, el Concilio Vaticano II enseña que la santidad consiste en tender a la perfección de la caridad, entendida como la plenitud del amor a Dios y al prójimo. “La caridad es el corazón de la santidad a la que todos los creyentes están llamados”, afirmó, señalando que su expresión más alta, como en los orígenes de la Iglesia, es el martirio, es decir, la disposición a confesar a Cristo incluso hasta el derramamiento de la sangre.

“Esta disposición para el testimonio se hace realidad cada vez que los cristianos dejan señales de fe y de amor en la sociedad, comprometiéndose por la justicia”, detalló el Pontífice en su catequesis.

En este camino, añadió, los sacramentos, y de modo particular la Eucaristía, son el alimento que hace crecer una vida santa, al conformar a cada persona con Cristo, modelo y medida de toda santidad.

En este sentido, aseveró que la santidad no tiene “solamente una naturaleza práctica, como si se pudiera reducir a un compromiso ético, por grande que sea, sino que concierne a la esencia misma de la vida cristiana, personal y comunitaria”.

Entre las persecuciones del mundo y las consolaciones de Dios

El Pontífice recordó además que Lumen gentium define la santidad como una característica constitutiva de la Iglesia Católica, que se concibe como “indefectiblemente santa”. 

Sin embargo, precisó que esta afirmación no implica una perfección plena y acabada, sino una llamada “a confirmar este don divino durante su peregrinaje hacia la meta eterna”, caminando, según dijo citando a San Agustín, “entre las persecuciones del mundo y las consolaciones de Dios”.

En este contexto, el Papa abordó también la realidad del pecado dentro de la Iglesia, subrayando que este hecho interpela a todos a un serio proceso de conversión personal y comunitaria. “La gracia infinita que santifica a la Iglesia nos confía una misión cotidiana: la de nuestra conversión”, afirmó.

El Papa reservó una parte significativa de su reflexión a la vida consagrada, a la que definió como un signo profético del mundo nuevo ya presente en el misterio de la Iglesia. En este sentido, señaló que los consejos evangélicos —pobreza, castidad y obediencia— son signos del Reino de Dios y dan forma a toda experiencia de vida consagrada.

León XIV concluyó destacando que estas virtudes no son límites a la libertad, sino “dones” liberadores del Espíritu Santo. De este modo, afirmó, las personas consagradas testimonian la vocación universal a la santidad mediante una forma radical de seguimiento de Cristo, recordando que incluso la experiencia del sufrimiento, vivida en unión con la pasión del Señor, puede convertirse en un camino de santidad y de transformación.

Sufrimiento, vía para la santidad

Así, el Pontífice explicó que no hay experiencia humana que “Dios no redima”. 

“Incluso el sufrimiento, vivido en unión con la pasión del Señor, se convierte en una vía de santidad. La gracia que convierte y transforma la vida nos refuerza así en toda prueba, indicándonos como meta no un ideal lejano, sino el encuentro con Dios, que se hizo hombre por amor”, concluyó.

El Papa León XIV acoge como un signo de “viva esperanza” la tregua de dos semanas entre EE. UU. e Irán

La plaza de San Pedro durante la Misa del Domingo de Resurrección cuando el Papa anunció la vigilia de oración por la paz | Crédito: Daniel Ibañez/EWTN News
La plaza de San Pedro durante la Misa del Domingo de Resurrección cuando el Papa anunció la vigilia de oración por la paz | Crédito: Daniel Ibañez/EWTN News

El Papa León XIV acogió con satisfacción el anuncio de una tregua inmediata de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, acordada entre ambos gobiernos después de una escalada de las tensiones en Oriente Medio, e invitó a acompañar con la oración el delicado trabajo diplomático que se abre en este periodo.

Al término de la Audiencia General de este miércoles, el Pontífice expresó su esperanza de que el alto el fuego pactado permita retomar las negociaciones y avanzar hacia el fin de la guerra.

“A raíz de estas últimas horas de gran tensión para Oriente Medio y para todo el mundo, acojo con satisfacción y como signo de viva esperanza el anuncio de una tregua inmediata de dos semanas”, afirmó en sus saludos en lengua italiana.

El Papa subrayó que el diálogo es el único camino para lograr una solución duradera. “Solo a través del regreso a la negociación —explicó— se puede alcanzar el fin de la guerra: exhorto a acompañar este tiempo de delicado trabajo diplomático con la oración, deseando que la disponibilidad al diálogo pueda convertirse en el instrumento para resolver las demás situaciones de conflicto en el mundo”.

Vigilia de oración por la paz este sábado

En este contexto, León XIV renovó su invitación a participar espiritualmente en la vigilia de oración por la paz que presidirá el sábado 11 de abril en la Basílica de San Pedro.

“Renuevo a todos la invitación a unirse a mí en la vigilia de oración por la paz que celebraremos aquí en la Basílica de San Pedro el sábado 11 de abril”, dijo.

Entre las adhesiones a esta iniciativa se encuentra también la del Vicariato Apostólico de Arabia Meridional. Su vicario apostólico, Paolo Martinelli, recordó que la esperanza cristiana se fundamenta en la certeza de que la violencia no tendrá la última palabra en la historia.

“Mientras nos preparamos para la fiesta de la Divina Misericordia, que es la culminación de la Octava de Pascua, deseo recordar una vez más que la última palabra en la historia de la humanidad nunca será la violencia, sino la misericordia y la paz”, afirmó.

El prelado invitó asimismo a confiar el futuro de la región y del mundo a la misericordia de Dios y a rezar para que la paz de Cristo alcance todos los corazones.

Contexto de la tregua

Estados Unidos e Irán aceptaron en las últimas horas una propuesta presentada por Pakistán para establecer un alto el fuego de dos semanas. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la suspensión de los bombardeos y de su amenaza de aniquilar el país, a cambio de que Teherán mantenga abierto durante ese periodo el estrecho de Ormuz, paso estratégico para el tránsito internacional de hidrocarburos desde el Golfo.

En los días previos, el Pontífice había manifestado su preocupación por la escalada de la tensión. Este martes criticó el ultimátum lanzado contra Irán y advirtió del riesgo que suponen este tipo de amenazas.

“Como todos sabemos, se ha hecho una amenaza contra todo el pueblo de Irán. Esto es verdaderamente inaceptable”, declaró a los periodistas a la salida de su residencia de Castel Gandolfo, en las afueras de Roma.

El Papa suele retirarse a esta residencia pontificia los lunes por la tarde y regresa al Vaticano los martes por la noche y, en ocasiones, intercambia breves comentarios con la prensa.

- Esta nota fue publicada originalmente en ACIPRENSA.



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