El programa de la Iglesia Católica promueve la prevención del abuso y la creación de entornos seguros en parroquias, escuelas y ministerios
PONTIAC - El sábado 31 de enero, de 9 a.m. a 12 del mediodía, se llevó a cabo el taller VIRTUS “Protegiendo a los Niños de Dios” en St. Damien of Molokai Parish, en Pontiac. La capacitación, realizada en el Gimnasio San Vicente, ubicado en 46352 Woodward Ave., reunió a 76 participantes de distintas parroquias de la Arquidiócesis de Detroit.
El taller VIRTUS es un requisito obligatorio de la Arquidiócesis de Detroit para todos los voluntarios, miembros de ministerios parroquiales, ministros laicos y clero, y debe renovarse cada cuatro años. Junto con esta formación, los voluntarios deben firmar un código de conducta y completar una verificación de antecedentes.
Carmen Ochoa, directora de Educación Religiosa de la St. Damien of Molokai Parish y responsable del programa VIRTUS o Safe Environment en la comunidad, explicó que el taller se desarrolló en un ambiente agradable y reflexivo, centrado en la dignidad de toda persona.
“El taller se enfocó en cómo todos somos hechos a imagen y semejanza de Dios y, por eso, todos somos valiosos. Como Iglesia, debemos protegernos los unos a los otros”, explicó en entrevista con Detroit Catholic en español.
La jornada incluyó dos videos con testimonios reales de personas que sufrieron abuso cuando eran niños, ya sea por parte de entrenadores, familiares o personas vinculadas a la Iglesia. En ellos se explicó cómo los abusadores suelen acercarse de manera gradual y cómo muchas veces estas situaciones pasan desapercibidas incluso para los padres. A partir de esos testimonios, se ofrecieron herramientas para ayudar a identificar posibles señales de abuso, como el retraimiento o la falta de comunicación, y para estar atentos a lo que sucede en el entorno parroquial.
“El objetivo principal es ayudar a la gente a detectar si hay un caso de abuso. Al escuchar cómo sucedieron estas situaciones, uno toma conciencia”, explicó Carmen. “Todos los servidores debemos tomar este curso porque, queramos o no, estamos en contacto con niños, personas vulnerables e incluso con nuestra propia familia. Debemos ser quienes estén atentos y sepan cómo actuar”.
Carmen destacó la importancia de esta formación especialmente para quienes trabajan con niños y jóvenes. “Yo estoy encargada de educación religiosa, y nosotros vemos a los niños una vez por semana. A veces podemos detectar cosas que quizá los papás no están viendo en ese momento”, afirmó. Por eso, el taller está dirigido a todos los voluntarios que tengan contacto con menores o personas vulnerables, desde catequistas hasta integrantes del coro u otros ministerios.
La St. Damien of Molokai Parish organiza este taller de manera regular. “Yo llevo cinco años aquí y todos los años pedimos este curso para catequistas o voluntarios. Solicitamos a VIRTUS que nos envíen un facilitador y el material, y nosotros nos encargamos de la logística y del registro de los participantes”, explicó Carmen. Si bien el taller se realizó en Pontiac, estuvo abierto a voluntarios de toda la Arquidiócesis, y asistieron personas de Detroit, Troy y otras comunidades.
La capacitación comenzó con el registro de los participantes y un momento de café antes de iniciar las sesiones. Luego se proyectó el primer video, seguido de un espacio de diálogo e intercambio con el facilitador y discusiones en grupo a partir de preguntas incluidas en el material del taller. Tras un breve descanso, se presentó el segundo video con nuevas reflexiones, y la jornada concluyó con una oración. También se compartieron números de contacto y canales de la Arquidiócesis para reportar situaciones de posible abuso.
Al reflexionar sobre el impacto del taller en la vida parroquial, Carmen subrayó que ayuda a crear entornos más seguros al generar conciencia.
“A veces pensamos que en la iglesia nunca va a pasar. Tal vez no suceda dentro del edificio, pero si podemos detectarlo, entonces podemos avisar a los papás o hacer algo para cuidar a esos niños”, expresó.
Finalmente, dejó un mensaje para quienes aún no han realizado el taller o deben renovarlo: “Todos somos hechos a imagen y semejanza de Dios y somos tan valiosos que, como comunidad, debemos cuidarnos unos a los otros”.


