El Arzobispo reflexionó sobre la unción de Dios en el sacerdocio durante la Misa Crismal

El arzobispo Edward J. Weisenburger celebró la Misa Crismal anual el 2 de abril en la Cathedral of the Most Blessed Sacrament, en Detroit, donde bendijo los óleos sagrados que se utilizarán durante el próximo año en bautismos, confirmaciones, unciones, ordenaciones y en la bendición de iglesias y altares en el sudeste de Michigan. (Fotos de Valaurian Waller | Detroit Catholic)

El arzobispo Weisenburger afirmó que los óleos sagrados que se utilizarán el próximo año dejan una enseñanza para todos los sacerdotes

DETROIT — El 2 de abril, sacerdotes de toda la Arquidiócesis de Detroit se reunieron para celebrar la Misa Crismal anual junto al arzobispo Edward J. Weisenburger en la Cathedral of the Most Blessed Sacrament, donde recibieron los óleos sagrados que se utilizarán durante el próximo año en bautismos, confirmaciones, unciones, ordenaciones y en la consagración de iglesias y altares en el sudeste de Michigan.

El arzobispo Weisenburger señaló que cada año espera con alegría esta celebración que “manifiesta la plenitud de la Iglesia”. Con el paso del tiempo, agregó, su atención se centra cada vez menos en los óleos en sí y más en las personas que serán ungidas con ellos.

Este año, la Arquidiócesis de Detroit recibirá a 1.428 personas en la Iglesia durante la Pascua, la cifra más alta desde 2005.

Además de emplear los óleos para dar la bienvenida este fin de semana a catecúmenos y candidatos a la plena comunión con la Iglesia, el arzobispo destacó que en el próximo tiempo pascual también se celebrará la ordenación sacerdotal de cuatro diáconos transitorios, quienes serán consagrados con el santo crisma.

La Misa Crismal tiene un significado especial para todos los sacerdotes, añadió el arzobispo, ya que es el día en que los presbíteros de todo el mundo renuevan sus promesas y celebran su sacerdocio.

Además de utilizar los óleos este fin de semana para dar la bienvenida a catecúmenos y candidatos a la plena comunión con la Iglesia, el arzobispo Weisenburger señaló que el próximo tiempo pascual también incluirá la ordenación sacerdotal de cuatro diáconos transitorios, quienes serán consagrados con el santo crisma.
Además de utilizar los óleos este fin de semana para dar la bienvenida a catecúmenos y candidatos a la plena comunión con la Iglesia, el arzobispo Weisenburger señaló que el próximo tiempo pascual también incluirá la ordenación sacerdotal de cuatro diáconos transitorios, quienes serán consagrados con el santo crisma.
Este año, la Arquidiócesis de Detroit recibirá a 1.428 personas en la Iglesia durante la Pascua, la cifra más alta desde 2005.
Este año, la Arquidiócesis de Detroit recibirá a 1.428 personas en la Iglesia durante la Pascua, la cifra más alta desde 2005.

Si bien el año que comienza trae muchas bendiciones para la arquidiócesis, entre ellas, el gran número de personas que se incorporarán a la Iglesia, el arzobispo Weisenburger reconoció que los sacerdotes locales también atraviesan desafíos y momentos difíciles.

Aun así, agregó, los óleos sagrados dejan una enseñanza para todos ellos.

“Así como el trigo debe ser molido para convertirse en el Pan de Vida, la uva triturada para llegar a ser la bebida de nuestra salvación, y la aceituna prensada para dar el óleo que transmite la santidad de Dios, quizá este sea también un tiempo en que nosotros los sacerdotes estamos siendo probados, ‘triturados’ o puestos bajo presión”, expresó el arzobispo.

“Cuando las uvas son trituradas, ¿no es acaso para ser transformadas en la sangre de nuestro Redentor?”, continuó. “Y las aceitunas no se prensan para ser destruidas; al contrario, ese proceso las prepara para comunicar la presencia y la vida de Dios”.

El arzobispo recordó además a sacerdotes de la arquidiócesis que atravesaron pruebas y supieron responder con fidelidad, como el fallecido Mons. Daniel Trapp, el P. Gabriel Richard y el P. Norman DuKette, el primer sacerdote afroamericano en servir en la Arquidiócesis de Detroit.

“Padres, si en todo gran sacerdote hay algo del trigo, de la uva o de la aceituna, entonces, en lugar de resistir aquello en lo que estamos siendo transformados, quizá estamos llamados a reconocer que seguimos los pasos de estos grandes hombres y a afrontar los desafíos de hoy con esperanza y confianza”, señaló el arzobispo.

“Porque, al fin y al cabo, así como primero celebramos la pasión y la cruz del Señor, solo después, en la Pascua, se revela plenamente la alegría y la redención”.

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